Autor: Urbano, Pilar. 
 Hilo directo. 
 Historias Secretas de la crisis     
 
 ABC.    04/05/1980.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

HISTORIAS SECRETAS DE LA CRISIS

La crisis que acaba de cerrarse, la más larga, accidentada y confusa de cuantas

ha presidido Suárez. se ha contado entre balbuceos de incertidumbres. rumores y

filtraciones interesadas. A toro recién pasado, me acerco hoy a la ventanilla de

la banca de la Historia para depositar un escueto cheque de datos, lo

suficientesmente contrastados, en distintas y distantes «fuentes solventes»,

como para darlos por ciertos.

• No voy a decir que han ganado los «barones», por sus feroces embestidas con-

tra «la empresa». No voy a decir que ha ganado Landelino Lavilla, por aupar al

Poder a tres democristianos, entre los seis nuevos ministros. No voy a decir que

ha ganado Abril, por mantenerse contra viento y marea; por destronar a dos

ministros económicos (los «kamikazes» Bustelo y García Diez) que no aceptaban su

política; por dar entrada a Luís Gamir, «un socialdemóerata de mera

afiliación..., pero en sintonía con el equipo Abril»; por entregar la vara alta

del partido a un «fiel» como Rafael Calvo..., y por no perder los buenos

servicios de otro «amén Jesús», como Rafael Arias. No voy a decir que ha ganado

Suárez.... porque la lenta y crispada «gestación» de la crisis ciertamente ha

perjudicado la imagen pública de su «mandato imperial» y porque las clientelas

«familiares» del partido mantienen, en este punto y hora, si no las espadas en

alto, sí las navajas abiertas. Y no voy a decir que ha ganado el país, porque el

«haber» de un Gobierno renovado no ha de medirse por la ilusión de la mañana de

su juramento, sino por los hechos contantes y sonantes en la noche de su cese.

• LA CRISIS, «MINI», PERO SOFISTICADA

En definitiva, se ha hecho la remodelación que iba a hacerse. La que Suárez y

Abril pensaron en Formentor. Afectaba (estamos en los días de Semana Sarta) a

tres personas: Fontán, Ibáñez Freiré y Arias-Salgado, porque se trataba de

afrontar tres urgentes demandas: autonomías, seguridad ciudadana y atención al

partido. El 17 de abril, cuando los «papeles» daban por «herido de muerte» a

Abril, a causa de sus «imprudentes declaraciones a los periodistas Fígaro», el

propio Abril ponía «negro sobre blanco» el esquema sucinto de la «minicrisis».

para presentárselo al presidente: remodelación ceñida el área de «las

seguridades del Estado», orientada a la mismísima construcción del Estado de las

autonomías, con una atención a la Administración Territorial, en rango de

vicepresidencia —y ya se pensaba en Pérez-Llorca, sin lugar a dudas—; un «hombre

nuevo» al frente del orden público —y se apuntaban dos nombres:

Rosón y Santamaría— y una reconversión del Ministerio de la Presidencia, como

gran aparato de «staff» político del presidente, en su doble vertiente; el

ministro con el juego de secretarlo del Consejo de Ministros y de coordinador

del Gabinete a través de la Comisión de subsecretarios de todos los Ministerios,

y el ministro adjunto, abocado a la reforma apremiante de la Administración

Pública. También en este capítulo se emparejaban nombres: Rafael Arias y «Chano»

Martín Retortillo

• «EL CLUB DE AMIGOS», CONTRA ABRIL

El elogio de Abril al ministro José Luis Leal irrita asombrosamente a su

subsecretario, Javier del Moral que el 15 por la noche escribe una carta —con

sello y número de oficio en el ángulo Inferior Izquierdo— al vicepresidente

Abril, no a su ministro, pidiendo la dimisión. Fontán, «cesado» por sorpresa

(según la versión que, de esa cena, apuntaban los comensales en sus crónicas)

tratará de protagonizar un «revival» con el apoyo de los alevines liberales que

reparten su tiempo entre; consuelos al «cesado» don Antonio,

visitas a JGW, el ilustre enfermo de la habitación 60, y conferencias de Pedro

Schwartz. La oposición socialista y fraguista rechina porque les resulta

inadmisible que Abril llame «caer en la trampa» a la comparecencia de Suárez

ante el Parlamento; y desmoronante, que el anuncio de que la crisis económica

«va a durar quince años». Comienzan entonces los ataques al «vicepresidente para

asuntos universales».

Por su parte, los «barones» de la Permanente de UCD acusan el agravio de haber

sido llamado «club de amigos»: «El papel decisorio y máximamente consultivo que

debía jugar la Permanente queda así ridiculizado y devaluado.» Van a brillar las

navajas , políticas «dentro» de la Moncloa. La casualidad pone en pantalla un

programa grabado tiempo atrás, en el que los encéfalos económicos del país,

Fuentes Quintana, Termes y otros, atacan duramente la gestión económica del

Gobierno. Pero en el ánimo de Suárez jamás cruza la duda de prescindir de Abril.

Es curioso: el «vicetodo» quiso sinceramente irse... pero ¡antes de comenzar la

sofisticación de la crisis! A horcajadas entre la hartazón y el enfado llegaría

a decir:. «Voy a poner mi cargo a disposición del presidente... Y si me pregunta

qué quiero le diré "nómbrame director general de Empleo"... y desde allí seguiré

trabajando como un negro, sin necesidad de ser vicepresidente para ser eficaz.»

Tesis que, en términos muy similares, esgrimiría días después Pérez Llorca

cuando renunciaba a la Vicepresidencia para las Autonomías, prefiriendo «el mero

rango de ministro».

• UNA LARGA CARTA DE GARRIGUES

A partir de aquí la crisis «se hincha». El plan Inicial se desborda. Dos

ministros «kamikazes» se estrellarán «¡torah, torah!» contra Abril. Los barones

jugarán un rol duro. «Zorro plateado» verá cómo le mordisquean, sin probarlo él,

el sandwich apetecible de «su» Vicepresidencia...

Con fecha 25 de marzo, Joaquín Garrigues escribía una abultada carta a Fontán —

(y copia a Adolfo Suárez— en la que ofrecía un planteamiento global de «la nueva

política autonómica». En el apartado que dedica a «la Vicepresidencia», apunta:

«El Gobierno deberá delegar, en uno de sus miembros, poderes ejecutivo»

suficientes para imponer la política autonómica diseñada y acordada; y en

especial para Impulsar el proceso de descentralización, el de transferencia de

competencias y el de reorganización de las administraciones territoriales. La

experiencia reciente pone de manifiesto la insuficiencia del nivel ministerial

para estas funciones.» Quedan dibujados ahí —y en la reunión de la Permanente

del día 29 se reafirmarán— los contenidos de ese área de poder. Suárez toma

buena nota. Y será Lavilla quien • sugiera «el hombre capaz» para responder a

ese reto.—PILAR URBANO.

 

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