Descarta cualquier solución de consenso. 
 Felipe González no cree que el Gobierno tenga energía para salir de la situación     
 
 ABC.    27/08/1980.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

NACIONAL.

ABC / 5

Descarta cualquier solución de consenso

Felipe González no cree que el Gobierno tenga energía para salir de la situación

MADRID. El secretario general del PSOE, Felipe González, emplaza ayer al

presidente del Gobierno para que, en un plazo breve de tiempo, sin retrasar la

apertura da las sesiones parlamentarias, explique al país una alternativa

programática clara, acompañada de soluciones de Gobierno estáfale. «No sota

necesitamos un programa —subrayó—, sino que se muestre la voluntad de llevarlo a

cabo y las posibilidades reales de hacerlo efectivo.»

El líder de la oposición declinó cualquier pronunciamiento político de su

partido hasta que la exposición de Suárez se produzca, señalando que es al

Gobierno a quien le toca mover esta pieza, añadiendo que si el3 responsable

máximo del Ejecutivo no se pronuncia «cabe esperar que, en un plazo

relativamente corto, presente su dimisión».

Ante la expectación despertada por su primera comparecencia pública, tras el

paréntesis veraniega y después de la reunión de la Ejecutiva federa! de! PSOE,

que en medios políticos se habla considerado como muy importante, Felipe

González eludió cualquier manifestación sobre qué es lo que Suárez debe hacer —

«nosotros no somos los consejeros del presidente»— o de cuál va a ser la

alternativa que los socialistas van a,plantear para salir del «impasse» político

que ellos mismos consideran peligroso. Se pronunciarán cuando lo haga el

presidente. Sólo varías advertencias claras: «Puedo asegurar que la política de

consenso Se acabó»; «no estamos dispuestos a reeditar los Acuerdos de la

Moncloa, sea cual sea la forma en que se quieran instrumentar», y «el PSOE está

en contra de cualquier operación política que no se atenga estrictamente a las

normas democráticas y parlamentarias».

• PRESIÓN RAZONABLE.—En una multitudinaria rueda de Prensa, Felipe González

hizo ayer un breve repaso de la actividad política llevada por su

partido desde las últimas elecciones generales para resumir diciendo

que el PSOE se ha movido en todo momento en función de su representación

como primer partido democrático y ateniéndose estrictamente al juego que le

permite la legalidad democrática, excepción hecha de impulsar una presión

social. En este último punto no descartó potenciar una acción «razonable» si

para finales de año no se ha producido una reacción programática del Gobierno

que permita hacer frente a la crisis, especialmente al problema del desempleo,

que, en su opinión, en diciembre de 1930, se podrá cuantificar en dos millones

de parados. Su argumentación fue que la UGT, y en buena parte la patronal,

habían dado muestras de su responsabilidad y de su buena disposición para

afrontar la crisis en el último año, disposición que —señaló— no se ha visto

contestada por unas contrapartidas reales. por parte del Gobierno en lo que

llamó salario «diferido» o contraprestaciones reales al esfuerzo que habían

realizado. Más adelante expresó sus dudas de que se pueda seguir manteniendo

esta postura razonable y de negociación sin que no haya una respuesta del

Gobierno. «Durante la moción de censura —afirmó— se nos criticó que pidiéramos

un aumento del déficit público hasta 550.000 millones de pesetas para

generar puestos de trabajo. Puedo asegurar que ese déficit se va a superar este

año sin que se haya creado empleo.»

A este respecto señaló que los datos del IMAC indican que en el primer semestre

se han producido 29.000 despidos mensuales, a los que habría que añadir oíros

160.000 en expedientes de crisis.

• NO VERA A AREILZA.—Respondiendo a las reiteradas preguntas de los

periodistas sobre cuál seria la postura socialista ante las distintas hipótesis

políticas que se vienen planteando en los últimos días, Felipe González declinó

entrar en lo que calificó de festival de declaraciones que se ha producido en el

mes de agosto —«algunas de ellas grotescas»—; negó que tuviera Intención da

entrevistarse con Areilza o Senillosa, y.expilcó que, en caso de que se pudiera

plantear una solución de pactos con UCD, seria el máximo organismo del partido,

el Comité confederal, el que tendría que pronunciarse una vez que conociera la

opinión de la Ejecutiva socialista. Para él es inexplicable que ante esta

situación de crisis y de expectativas que se ha despertado «quien tiene

responsabilidades en el Ejecutivo» permanezca en silencio, reclamando una

actuación de cara a la opinión pública.

El análisis socialista es que la situación es muy grave y que se está

deteriorando y computando, como lo demuestra la dimisión de Abril, «que es

importante porque es el titular de un superministerio y que afecta a toda la

política económica del Gobierno». Más adelante matizó que no cree que sea una

dimisión por causa de salud o de cansancio, sino motivada porque tiene

conciencia de la inoperancia del equipo gubernamental en materia económica.

El secretario general del PSOE se mostró muy cauto al responder a una pregunta

sobre si su partido seguía anteponiendo a cualquier solución la caída de Suárez.

«Debemos —dijo— acostumbrarnos a la práctica parlamentaria. En cualquier país de

Europa, cuando la oposición critica al Gobierno lo hace como colectivo, y lo

personaliza en su presidente.»

Finalizando sus declaraciones sobre la situación política, Felipe González

aclaró que no esperaba gran cosa de la respuesta del Gobierno, que creía que le

va a faltar, energía para salir de la actual situación y que a su partido le

valdría con que mostrara un programa que asegurara que en dos años el pato iba a

abandonar su trayectoria de aumento progresivo. En su opinión, ha sido el

Gobierno, salido de las alecciones, el que ha arruinado por sí solo su capacidad

de gobernar con eficacia y energía, y ahora, en en esa situación de debilidad,

«no se le puede pedir al PSOE flexibilidad».

• LAS REIVINDICACIONES POLACAS.

En la larga conferencia de Prensa, el líder socialista abogó por la necesidad de

llegar a soluciones no discriminatorias en la autonomía gallega y canaria,

manifestando su decisión de afrontar el problema navarro, dentro del partido,

buscando fórmulas de entendimiento. También señaló que la Ejecutiva respaldaba

el plan de la Junta de Andalucía. Sobre el contencioso Navarra-País Vasco

aseguró que el pueblo navarro no está en este momento en condiciones de

expresarse sin coacciones. En una breve referencia a la situación internacional,

dijo que las reivindicaciones de los obreros polacos son las de los trabajadores

españoles hace diez años frente a la dictadura, señalando que no ´se puede

mantener el autoritarismo en una sociedad moderna e industrializada.

 

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