Intervención de Carrillo. 
 Carrillo: Si la moción fracasa, el Gobierno saldrá deteriorado  :   
 El lider comunista precisó que su voto favorable a la candidatura de Felipe González no era una cuestión ética, sino un convencimiento de la necesidad de cambiar de política. 
 Ya.    30/05/1980.  Página: 8-9. Páginas: 2. Párrafos: 17. 

Carrillo: «Si la moción fracasa, el Gobierno saldrá deteriorado»

• El líder comunista precisó que su voto favorable a la candidatura de Felipe

González no era una cuestión ética, sino un convencimiento de la necesidad de

cambiar de política

• La izquierda no tiene todavía fuerza para gobernar en este país

Cerca de las ocho y cuarto de la tarde tomó la palabra el secretario general del

PCE, Santiago Carrillo, que expuso las razones de su voto favorable a la moción

de censura contra el Gobierno.

Comenzó diciendo que si las retransmisiones televisivas de loa debates

parlamentarios hubieran comenzado hace tiempo no se habría llegado a la actual

desconfianza en las instituciones democráticas.

«Si se quiere que los ciudadanos participen —dijo— es necesaria la información y

la vía es la TVE, esa Bastilla que aún no ha conquistado la democracia.»

Este Gobierno —continuó diciendo— jugó un papel importante en el cambio

político. Eran tiempos de consulta a la oposición, A partir de la investidura y

de la decisión de gobernar con sus propios votos y con el apoyo de los votos de

Fraga, Suárez se encerró en la Moncloa y encargó de los temas socioeconómicos a

Abril Martorell. Es a partir de ese momento cuando las cosas hán ido de. mal en

peor.

En lugar de promover un espíritu colectivo de solidaridad nacional, el Gobierno

ha tenido en cuenta las indicaciones y los intereses de los líderes más

importantes de la CEOE; las presiones de los sectores notálgicos del pasado y

las de una superpotencia cuyos intereses no son coincidentes con los de España.

Carrillo indicó que los comunistas iban a votar a favor de la moción no por una

cuestión ética, sino

porque el actual Gobierno es un obstáculo para el reforzamiento de un orden

democrático; porque están convencidos de que el país necesita otra política. El

problema —dijo— no estriba en un cambio de personas, sino en las medidas

programáticas políticas y económicas.

Indicó que hay un gran estado de inseguridad entre los trabajadores de todo el

país por sus puestos de,trabajo. ¿Qué es lo que ha logrado hasta el momento la

política socioeconómica de UCD?, se preguntó: yugular la inflación con una

política monetaria que lleva, por falta de crédito, a la reconversión salvaje de

muchas empresas, cuando no a su ruina. Pero, de verdad, la inflación no se ha

yugulado, aunque se acerque a la de los países de la OCDE. En cambio, se ha

echado a la calle a centenares de miles de trabajadores y se ha arruinado a

muchas empresas.

Pronosticó Carrillo que la previsible agudización de la crisis del petróleo no

hará sino enviar al paro a miles de trabajadores del sector automovilístico con

la actual política para este terreno de la industria, favorecido por la UCD.

«Sabemos —dijo— que no hay soluciones milagrosas, y no haremos demagogia; pero

estamos ante un problema de vida o muerte para la democracia, y mucho nos

tememos que llegue un día en el que el Gobierno diga que hay que dar plomo a los

que piden pan». En este punto aludió al discurso pronunciado en su momento por

el ministro del Interior, que, según Carrillo, no daba la menor esperanza sobre

la lucha contra el terrorismo, pero le llenaba de inquietud por el tratamiento

dado a las libertades públicas.

Nos pronunciamos —siguió Carrillo— por un pian de creación de puestos de trabajo

durante tres o cuatro años mediante inversión pública, con el crédito privado,

con inversiones extranjeras y acudiendo a todo tipo de medidas entre las que

habría que contar con las aportaciones de las comunidades autónomas,

especialmente las enclavadas en las zonas más deprimidas. Concretó este plan en

el desarrollo de obras públicas, de infraestructura, de ferrocarriles, de

escuelas, de obras sanitarias, el apoyo a las pequeñas empresas, el urbanismo,

etc. Indicó que le causaba mayor dolor la situación de España con su reducción

de la inflación que la de Italia, donde se habían creado 600.000 nuevos puestos

de trabajo a costa de un 25 por 100 de índice inflacionista.

Mínimo libre de impuestos

Vamos a votar —insistió— por un Gobierno que tenga una política agraria que no

permita el desajuste de los precios agrarios y ganaderos y de los industriales

con ventaja para estos últimos; por un Gobierno que escuche la voz de las

organizaciones agrícolas y ganaderas y que sea más sensible a las quejas de los

más necesitados. Se habla —siguió diciendo— de que algunas familias que ingresan

300.000 pesetas anuales van a tener que pagar impuestos que no pueden

satisfacer. Frente a tal situación, propuso elevar el mínimo libre de impuesto,

desgravar las pensiones modestas y hacer más progresivo el impuesto para las

rentas altas.

Aludió al tema de las autonomías, mostrándose favorable a los presupuestos

establecidos en el discurso de Felipe González y dedicando una especial atención

a Canarias, cuya autonomía por el 151 quería escamotear el Gobierno de UCD.

Quiero hacer constar —dijo— que el grupo parlamentario comunista no se propone

hacer de España un reino de taifas. Para nosotros España es una realidad forjada

a través de una historia atormentada y difícil, con una vocación de unidad en la

diversidad. Esa España unida en el respeto a las diversidades es la España que

puede superar definitivamente muchos de los conflictos que hasta aquí la han

desgarrado y ocupar el lugar que merece en el mundo.

«La concepción de una política autónoma en el terreno internacional que permita

desempeñarla España un papel propio en ese terreno en vez de marchar a la zaga

de cualquier supergrande; que mantenga a nuestro país fuera de los bloques

militares, y que desarrolle las relaciones en plan de igualdad con el tercer

mundo; que obre por el establecimiento de un nuevo orden económico mundial, ee

una

política que tiene nuestra aprobación», añadió.

Al votar la moción de censura —dijo— nosotros no estamos pronunciándonos a favor

de otro gobierno minoritario; ni de un gobierno de la izquierda exclusivamente.

La izquierda no tiene todavía fuerza para gobernar sola en esta cámara, y un

gobierno minoritario de izquierda en las condiciones presentes sería prisionero

de la derecha y estaría a merced de ella.

Tampoco votamos esta moción con íl espíritu de instaurar un bípartídismo que va

contra la pluralidad políticá real, acentuada por los problemas

autonómicos. Cada vez más el Gobierno de este país requerirá amplias coaliciones

de esfuerzos político-sociales, y los paridos de izquierdas tendrán que´

intenderse entre ellos y con las fuerzas progresistas para quebrar 1 dominio de

la derecha y que el Gobierno de ésta no se perpetúe en España. Es también, y muy

particularmente, la voluntad de lograr en entendimiento cada vez más amplio

entre socialistas y comunists, lo que inclina nuestro voto favorable a la moción

de censura.

El apoyo de los comunistas a la loción de censura socialista ha levantado un

impulso unitario entre

los trabajadores y los hombres y mujeres de izquierda —agregó— que hay que

mantener para superar el desencanto y para abrir una esperanza en el futuro de

las instituciones democráticas. La necesidad del entendimiento de la izquierda

ha venido determinada no por ningún plan de comunistas y socialistas para

dividir el país en dos bandos, sino porque el Gobierno, en posiciones de

derechas, se ha negado sistemáticamente a tomar en cuenta la existencia de una

izquierda que en votos representa en esta Cámara una gran fuerza.

En estos días, fuentes de origen centrista han difundido la idea de que el voto

comunista venía a ser una especie de obstáculo para la moción de censura, pero

si la moción no prospera, se deberá a que diversos grupos que se han pronunciado

aquí contra el Gobierno van a abstenerse porque, dado el carácter obligadamente

constructivo de la moción, ésta propone un candidato socialista para la jefatura

del próximo gobierno, con el cual nosotros´ estamos y estaremos de acuerdo en la

posibilidad de. realizarlo si no se consigue hoy.

Pero si se tratase de censurar al Gobierno, de hacerle dimitir en esta Cámara,

como ha demostrado el debate, habría mayoría, sobre todo si se uniese a nosotros

un grupo parlamentario muy respetable, que lamentablemente se ha ausentado de

nuestras tareas.

«El diálogo del miércoles entre el jefe del Gobierno y yo mismo —añadió— no

hubiese sido necesario si el ministro de la Presidencia no hubiese insinuado una

especie de veto a la plenitud de los derechos democráticos del partido

comunista. Una de las cosas de que

los comunistas no nos arrepentimos es de que, superando desgarraduras del pasado

al producirse el cambio, se ha creado un tipo de relaciones entre las diversas

fuerzas políticas que, sin merma de las posturas a veces radicalmente opuestas,

se ha caracterizado por una voluntad de mantener un clima de respeto mutuo. Nos

esforzaremos por mantener este tipo de relaciones en el futuro, porque estimamos

que es un logro de la democracia. El sistema político existente —afladió— es tan

nuestro como de la UCD, y sólo desde una óptica extraña al interés nacional

podría ponerse en cuestión la legitimidad de nuestra posición. Si la moción de

censura no prospera, el actual Gobierno saldrá gravemente deteriorado y sin

autoridad moral para, dirigir el país. Antes o después, Suarez tendrá que

reconocer la realidad de que no se puede dirigir este período de transición sin

una amplia mayoría, y aquí estoy de acuerdo con Fraga; que no es posible tal

Gobierno, y aquí ya no estoy de acuerdo con su señoría.

Intervención de Carrillo

«El Gobierno requerirá cada vez más amplias coaliciones»

La abstención de algunos grupos se debe a que el candidato a la presidencia es

socialista si se tratara sólo de una censura al Gobierno, habría mayoría

 

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