Las minorías catalana y andaluza se definen     
 
 Ya.    30/05/1980.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 23. 

Las minorías catalana y andaluza se definen

ROjas Marcos: «Sí a la censura; no a la investidura.» El líder del Partido

Socialista de Andalucía señaló que los insultos de Guerra el miércoles eran para

tapar el programa insípido y neocapitalista de Felipe.González

Roca Junyent: hay que gobernar por encima de todo. El portavoz de Minoría

Catalana se limitó a establecer un marco de referencia desde el que su grupo

decidirá su voto. «Debo felicitar el comportamiento socialista —dijo—, por lo

que tiene de refrescante y de invitación a la

reflexión»

Cuatro minutos antes de las cuatro de la tarde subió al estrado el portavoz de

la Minoría Catalana, Miguel Roca Junyent, quien, sin explicitar cuál sería su

voto, estableció un marco de posiciones desde las que su grupo analizará los

debates y decidirá su postura. Roca comenzó su exposición precisando qué sólo se

habían producido dos ofertas sobre el tema autonómico: la del Gobierno y la de

la Minoría Catalana, sin que los demás grupos se hubieran definido al respecto,

a no ser que se interprete como tal la intervención de Felipe González al

presentar su programa de Gobierno.

La sesión de ayer había comenzado a las tres y trece minutos de la tarde, con la

intervención del portavoz del grupo andalucista (PSA), Alejandro Rojas Marcos,

quien anunció voladamente la abstención de su grupo, que había de entenderse

como un sí a la moción de censura al Gobierno Suárez y un no a la investidura de

Felipe González.

,, Rojas Marcos inició su discurso, que apenas sobrepasó los treinta minutos,

señalando el gravísimo riesgo que corría el debate si sólo se quedaba en

palabras, ya que la opinión pública esperaba ver actuar al Parlamento. Acusó al

PSOE de quebrar el debate al presentar la moción de censura,- que desviaba la

intencionalidad del mismo, cuando se habría podido alcanzar un consenso de todos

los grupos, excepto UCD, para redactar un documento que censurara la actuación

del Gobierno.

Se refirió más adelante al problema autonómico y concretamente a Andalucía, que

el 28 de febrero «tumbó1 a Suárez» y que ésta había sido la causa fundamental de

la crisis actual del Estado."

´Volviendo al tema de la votación, dijo: «¿Cómo vamos a votar un Gobierno de

izquierdas en un Parlamento que no hay mayoría de izquierdas?» Calificó a

continuación de «sustancialmente positivo» el programa de Felipe González, pero

que no concretizaba suficientemente. Destacó las referencias a la productividad,

que subrayó pertenecen a un estilo neocapitalista. Señaló las semejanzas ante

los programas presentados por UCD y Felipe González, que dijo «se diferencian en

muy poco».

Rojas Marcos lamentó que, al contrario que con Galicia, Felipe González no hizo

una alusión clara

a" igualar la autoaomía andaluza con las de Cataluña y el País Vasco y la falta

de una postura clara en cuanto a Ja categoría de nacionalidad de Andalucía.

Refiriéndose a la intervención del miércoles de Alfonso Guerra, manifestó que

careció de.«estética parlamentaria»- y que los insultos que profirió estaban

destinados a tapar el programa.insípido y neocapitalista, que expuso a

continuación Felipe González.

El líder del PSA continuó diciendo que el problema del PSOE es su falta de

credibilidad en política autonómica, «porque ~ no toda la culpa es de UCD; el

partido gubernamental y el PSOE han caminado ´mucho tiempo juntos, solos y a

escondidas». A este respecto, dijo que problemas como el paro, el terrorismo y

la cuestión autonómica sólo se podrán solucionar con acuerdos globales.

Tras dejar bien claro el carácter españolista de su partido y de Andalucía

entera, pidió la reforma del Título VIII de la Constitución, porque es

descriminatorio. Dijo que era mejor la reforma que una segunda lectura

unilateral de UCD.

En la última parte de su intervención el líder del Partido Socialista de

Andalucía expuso la gravísima situación de Andalucía, el subdesarrollo y el paro

como máximos exponentes de esa situación. Acusó a los partidos centralistas de

llamar a la violencia con sus predicciones catastróficas, violencia que sólo

serviría para frenar el desarrollo autonómico de esta región y que beneficiaría

al centralismo.

Finalmente dijo que temía que este debate y el anterior, al final, se conviertan

en un balón de oxígeno para UCD.

Indicó que su grupo tratará de analizar las ofertas que se han hecho en la

Cámara a la luz de la presentada por el mismo, manteniendo en todo momento la

máxima seriedad a que se ve obligada la Minoría Catalana por su reducido tamaño.

Planteó la interrogante sobre si nos encontrábamos ante una moción de censura o

un voto de investidura.

La respuesta —dijo— es obvia. Nuestros constituyentes quisieron que la moción de

censura se reservara a quienes tuvieran capacidad para ofrecer una alternativa

clara. La cuestión es ahora saber si la censura da el sí o el no a Felipe

González como presidente del Gobierno. La censura es sólo, pues, un antecedente

para entrar de lleno en la esencia del debate de investidura. No se trata —

aclaró— de escamotear el tema de la censura al Gobierno, pero eso ya ocurrió la

semana pasada y fue en aquel momento cuando hicimos la valoración de la

situación política. Ahora debemos pronunciarnos sobre la investidura.

En la oferta del candidato —añadió— se ve clara la idea de «up deber moral» más

que un cálculo frío de las posibilidades objetivas de que su candidatura

progrese, y la moción socialista obliga a los demás grupos a pronunciarse sobre

su programa. Es ésta, por lo tanto, dijo Roca, una buena ocasión para definirse

no ya sobre programas, sino sobre estilos de actuación .política, y es por ahí

por donde pretenden los socialistas que vayamos los restantes grupos. El

planteamiento de Alfonso Guerra en su intervención de ayer fue coherente con la

postura de su partido en el debate de la semana pasada. El PSOE se presenta

ahora, una vez terminada la etapa del consenso, como una fuerza de oposición,

con su propia imagen y programa bien distinto del que ha venido practicando la

UCD. «Y yo —dijo Roca— debo felicitar este comportamiento por lo que tiene de

refrescante y de invitación a la reflexión para que las distintas, fuerzas de la

Cámara se dejen en adelante de pactos itinerantes. Los socialistas han mostrado

su alternativa al margen de posibilidades y cálculos aritméticos y ya nadie

puede llamarse a engaño.»

Agregó Roca que ahora tocaba a su grupo plantear su propia definición para que

también los demás pudieran saber dónde está la Minoría Catalana. Pasó así a

exponer seis puntos concretos que delimitan el marco de referencia de la

decisión que adoptará su grupo a la hora de la votación. - «Desde nuestra

modestia y pequenez —dijo Roca— no renunciamos a una política de Estado que

sirva a los intereses generales y a un proyecto global para el conjunto de

España». Nuestro grupo se siente en la voluntad de hacer gobernable a España,

añadió. Queremos un país bien gobernado, y para este fin no faltará jamás

nuestro apoyo. La falta de Gobierno no sirve a la democracia y a la libertad,

sino que les perjudica.

Roca precisó que su grupo tiene la obsesión de impedir la división del país en

dos bloques irreconciliables para evitar los enfrentamientos que plagan nuestra

historia. Por ello siempre estarán prestos a tender un puente de comprensión y

diálogo entre los dos bloques, a la búsqueda de estabilidad y de progreso. La

democracia española —dijo— es demasiado débil para soportar más tensiones que

las que puede aguantar.

Somos —añadió— un grupo-nacionalista catalán volcado en la defensa de la

Cataluña que queremos, con el afán de defender a la vez un proyecto global para

toda España. Es también nuestra obsesión que se haga una definición clara de la

política solidaria que permita á cada comunidad acceder a su propio gobierno.

Queremos que la discusión de la situación política sea comprendida por cada uno

de sus destinatarios. Una política sólo de debates no nos sirve. Es necesario

que el ciudadano español se sienta atendido por los políticos en sus pequeños

problemas.

En el último de los puntos, Roca señaló que hay que insistir en la necesidad de

crear un clima de confianza y expectativas positivas. Hay que devolver la

ilusión en la política y hay que gobernar por encima de debates y de" mociones.

«Estas son las líneas de nuestra propia definición —concluyó Roca—, y desde

ellas nos pronunciaremos. A; partir de ellas cada grupo sabrá en qué medida se

puede contar con nosotros.»

 

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