Para ser buen presidente. 
 A Felipe le falta una condición: hacerse conservador (Fraga)     
 
 Ya.    30/05/1980.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Para ser buen presidente

A Felipe le falta una condición: hacerse conservador (Fraga)

Tras la intervención del andalucista Rojas Marcos pidió la palabra Fraga Iribarne, cuando eran,

aproximadamente, las seis y cinco de la tarde.

Fraga agradeció las reiteradas alusiones que de su intervención habían hecho el vicepresidente dei Gobierno y el candidato socialista a presidente; pero Abril le reprochó que cuando se dirigía a el le buscaba posiciones geográficas de la derecha del tendido. «Ahora no estamos a su derecha, señor Abril, ahora nos tiene enfrente (carcajadas).» Añadió que a pesar de que Abril había dicho que lo que decía era gobernar, debía aclararle que «gobernar, no es aburrir», lo que volvió a producir risar en la Cámara.

Se refirió a continuación a Felipe González y, después de manifestar que compartía con él algunas ideas, como las que se referían a la Administración Pública, y aludir al tema de alineación o no en la OTAN, señaló que un sector público por encima del 30 por 100 resulta ruinoso y que en España hay que dejar que funcione el mercado.

Finalizó dando un consejo a Felipe González: «Tiene usted todas las condiciones para ser un buen primer ministro; pero le falta una: es hacerse conservador.»

Abril replica a Felipe González

Abril Martorell intervino a continuación de Fraga Iribarne para responder a las alusiones hechas especialmente por Felipe González. Eran, aproximadamente, las seis y once minutos.

El vicepresidente del Gobierno puntualizó que, según los informes de sus servicios técnicos, el déficit de las corporaciones locales que se había contabilizado con vistas a repetir un proyecto de ley de anulación de sus deudas alcanzaba casi los 70.000 millones de pesetas. Acto seguido dio lectura a algunas de las cantidades que, provincia por provincia, tenía en una lista. Al llegar a Valencia manifestó con sorna que esperaba que la cifra no incluyera la compra de un Sorolla por la Diputación Provincial, que luego había resultado falso. Dio la suma total de los déficits, 67.416 millones de pesetas, y puso de relieve su esperanza de que al ser compulsadas las cifras por los servicios, correspondientes de Hacienda, según preceptos de legalidad, se rebajaran las cantidades.

Calificó de «malo» este déficit y señaló que el Gobierno es consciente que, a este paso, a los jóvenes «no les vamos a dejar ni el transportín». Precisó que es claro que la política del sector público va íntimamente unida a la posibilidad de creación de puestos de trabajo. Añadió que en el período comprendido entre el 73 y el 77 ios salarios del sector público habían subido un 40 por 100, lo que provocaba una desacomodacíón permanente que el Gobierno piensa reducir tradualmente, puesto que todo espilfarro de una parte deja sin empleo a las nuevas generaciones.

González: «Si Fraga fuera de izquierdas sería un gran líder»

Felipe González volvió a ocupar la tribuna para rectificar a sus predecesores en el uso de la palabra.

Sobre las cifras leídas por el vicepresidente del Gobierno, referidas a los déficits de las corporaciones locales, señaló que, indudablemente, muchas de esas cantidades obedecían a las actuaciones de las corporaciones durante las elecciones municipales. Si las cantidades pueden reducirse, añadió, bienvenida sea la rebaja, pero que quede claro que el déficit no puede achacarse sólo a los ayuntamientos de izquierdas.

A Rojas Marcos le replicó, que si todo el problema de Andalucía se redujera a una cuestión sobre términos de región o nacionalidad, él abogaría por aquella que conllevara la máxima transferencia de competencias autonómicas. Pero indicó que no creía que el problema sustancial fuera ése, sino más bien el que se deriva de una situación económica difícil.

Finalmente, contestó a Fraga que era lógico que su opinión fuera que un buen primer ministro debe ser conservador. Para González la realidad es justamente la contraria, y un hombre de izquierdas será el mejor primer ministro. «Probablemente, —dijo— con su estructura mental, con esa cabeza en la que cabe el Estado, si el señor Fraga fuera de izquierdas, España podría tener un gran líder.»

Terminada la intervención de González Márquez, el presidente de la Cámara, Landelino Lavilla, levantó la sesión durante veinte minutos para un descanso que sería aprovechado también para reunir a la Junta de portavoces.

 

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