Autor: Daranas Romero, Mariano. 
   La risa de un jefe de gobierno     
 
 ABC.    20/09/1960.  Página: 29. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

LA RISA DE UN JEFE DE GOBIERNO

No toda la llamada Prensa internacional se ha cubierto precisamente de gloria en la campaña informativa que durante diez años quiso rectificar con tanta frivolidad como indocumentación él estado civil del Rey de los belgas. El propio "Le Monde" que es, entre todos los periódicos de París, el más prudente, si no el menos tendencioso, reprocha a sus colegas una conducta, por lo menos, ligera, reconociendo con espontaneidad que "hasta las últimas tres semanas, diarios ingleses, norteamericanos, franceses e italianos habían rivalizado en inventiva, atribuyendo otros proyectos al Rey", y en Bruselas el Sr. Eyskens; jefe del Gobierno, no pudo, menos de soltar la carcajada cuando recibió a la Prensa para comunicarle la única noticia que la Prensa no esperaba. "On vous a bien eu", es decir, nos hemos reído, nos hemos divertido a costa de ustedes, dijo el declarante a una rueda de informadores, cuyas jetas de examinandos, más humillados que contritos, me hubiera gustado ver.

No es que esa gruesa, popular y. contagiosa porción de la Prensa internacional se equivoque nunca: al contrario. Cuando acierta, trátese de lo que va a hacer Rusia, o de lo que sucede tras el telón de acero, o de la actualidad española, o do la votación de un cónclave, o de la elección definitiva de la" princesa Margarita, o de lo que ocurre en el Congo es excepcionalmente y por verdadera casualidad. Hay que desconfiar mucho e incluso que temerlo todo del veredicto de la opinión pública si, como parece, no tiene otros elementos de juicio que los que les cuentan diarios y agencias cosmopolitas. Antes mentir que callar, antes suponer a capricho que deducir con un mínimo de sentido común, antes alardear de que todo se sabe que reconocer que algo se ignora. A juzgar por la psicosis universalista y contaminante de una imprenta que edita en inglés, francés, algo de alemán y no poco de italiano, las cosas están llegando a sazón de que para creer cualquier conjetura o corroborar cualquier novedad sea contraproducente el visto bueno de la letra de molde. El analfabetismo empieza a ser sana precaución contra el extravío del conocimiento a través de ciertas lecturas.

Una doble hipoteca compromete y frustra la nominal, teórica objetividad del discurso rotativo: Una es el originario, oculto e inconfesable alistamiento de muchos órganos suyos a grupos racistas, ideológicos y, con más frecuencia, económicos, a los cuales sirven con más disimulo que franqueza diarios y agencias en cuyas fachadas no campea otra divisa .que suministrar al minuto, con criterio desapasionado y neutro, en la forma así gráfica como literaria, lo más amena y sugestiva posible toda la materia noticíable, por heterogénea que sea y por distante que esté el escenario en.que surja. Un gran rotativo de Nueva York, .sistemáticamente predispuesto contra la España nacional, justificó la cicatera y oscura publicidad que daban sus columnas a los avances y victorias del Ejército rojo y gualda, arguyendo que si hiciera otra cosa los anunciantes rescindirían sus contratos. Pero no explicaba a qué raza ni a qué religión o bandería ideológica pertenecía la gente que así alimentaba sus cajas. De tan implícita, aunque persuasiva manera, se reconocía que la información, vastísima, por cierto, del periódico cuidaba, saltándose al lector, de no malherir o no desagradar siquiera al grupo capitalista cuya era, en resumidas cuentas, la propiedad del negocio. Y porque así había que proceder, la caída de Barcelona no "fue nunca publicada por el influyente rotativo. Contra la hipoteca que he indicado no cabría otro recurso que exigir a las empresas la publicidad de Jos capitales (origen, naturaleza y volumen) que les abren el Registro de la Propiedad y les permiten subsistir. Descubriríamos que no todos los diarios y agencias extranjeros tienen como móvil o preocupación preferente contribuir al bien de la sociedad o el Estado.

El otro vicio, aunque éste no sea de origen, que bastardeando la misión periodística deforma los hechos más reales y trata de poblar el retablo de la nada con figuras de guiñol, obedece al incentivo de que las publicaciones aumenten sus tiradas, adelantándose o alineándose por todos los .medios y hasta prescindiendo de cualesquiera escrúpulos morales en toda prueba de competencia contra las demás firmas de la misma industria.

El pecado de una gran parte de la Prensa viajera está menos en no prever, omitiendo y callando lo que cristaliza, .que en referir o anunciar, con deleite y hasta embeleso en el detalle, lo que no ha cabido en cabeza humana, en inventar, en fabricar de cabo a rabo, so pretexto de que tiene que servir a diario un fuerte plato, no importa si verdadero o fraudulento, con tal de que excite y recaliente la curiosidad del público.

Fuera de Bélgica rechinaba el deseo, veinticinco veces pluralizado, cuando no la intención, de dar por hechos y concluidos proyectos matrimoniales en los que el ajenamiento del interesado operaba, claro es, en sentido contrario al interés de grandes y pequeñas Cancillerías. Hasta se atribuyó al Soberano, entrado septiembre, el propósito de entrar en la Trapa. Las indocumentadas y abusivas • campañas de falsas noticias libradas y consentidas a propósito de todo desacreditando al periodismo, haciendo pagar a justos por pecadores, y, presupuestas las reacciones que a corto o largo plazo suelen ejercer en el desarrollo de la conciencia social, comprometen con. síntoma de mal augurio los destinos de un Occidente que mal pudiera defenderse si no intenta antes enmendarse. No es sólo el Vaticano sino los propios poderes públicos franceses quienes denuncian la licencia. ¿Para qué se necesita la libertad de información si en el uso que se hace de ella no dejan jamás los infundios de figurar en el doble menú del día? Si por cada uno de los que de remate y sin disculpa difaman a España se indemnizara por daños y perjuicios a la víctima, como muchas legislaciones indemnizan a los particulares contra los delitos de imprenta, seríamos una nación rica. Todo eso y mucho más que está más acá y más allá de eso, sin salir de la misma, linea, da derechos a los lectores a preguntarse si, por lo menos, son veraces esos instrumentos de opinión e información al tratar asuntos de los que de cualquier fecha a la siguiente, o tal vez hoy mismo, pudieran instantáneamente decidir entre la causa de la paz y la fatalidad de la guerra.—Mariano DARANAS.

 

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