Carrillo provocó la intervención de Suárez. 
 UCD quería gobernar con los votos del PCE     
 
 El Imparcial.    29/05/1980.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Carrillo provocó la intervención de Suárez

UCD quería gobernar con los votos del PCE

La intervención del representante del Gobierno, y concretamente una alusión al

PCE, dio pie a que el secretario general de este partido, Santiago Carrillo,

solicitase la palabra para realizar algunas aclaraciones. Asi comenzó un debate

particular entre el líder comunista, el presidente del Gobierno y el

vicepresidente para Asuntos Económicos, del que cabe destacar lo siguiente:

Carrillo: «El Gobierno ha aludido al PCE señalando que la presencia comunista en

Gobiernos europeos siempre es delicada y estableciendo una especie de soberanía

limitada en esta Cámara. El PCE se considera con los mismos derechos y deberes

que cualquier otro partido, cuando se pone en duda la legitimidad del apoyo del

PCE al PSOE. En otoño de 1978, el Gobierno de UCD solicitó al PCE para hacer un

acuerdo de mayoría. Esto fue propuesto en una cena en Castellana, 3, con la

.presencia de Abril Martorell, Calvo y Pérez-Llorca y, por nuestra parte, Solé

Tura, Eugenio Triana y yo mismo. La cosa me pareció extraordinaria y le dije a

Abril que se lo pensara. A los dos días me llamó y me dijo que se lo había

pensado y que estaban dispuestos a hacer ese acuerdo de mayoría. Consulté con

Suárez en la Moncloa y me lo confirmó, porque el PCE —dijo— era un partido

nacional y democrático.

En una segunda reunión se empezó a discutir ese posible acuerdo y se

intercambiaron papeles. Recuerdo que dije a Suárez que aceptaba esa negociación

porque no me extrañaría que algún partido negase, en alguna ocasión, la

legitimidad del PCE para estar en el Parlamento. Esa es la realidad. Me pareció

extraordinario y raro. Pero ahora quiero decir que Suárez estuvo dispuesto a

gobernar con los votos comunistas.»

Abril Martorell: «El señor Carrillo confunde los deseos con la realidad. De

todas maneras, ha dado una buena muestra del soporte ético que dirige su

comportamiento y de cómo cualquier tipo de medio es útil para conseguir lo que

se pretende. En mayo de 1978 existía una preocupación por la situación

económica.

En aquel momento, a pesar de los esfuerzos del Gobierno, era imposible cuajar

cualquier tipo de acuerdos. Tanto CC.OO. como UGT se cerraban en banda, y cuando

la conversación derivó en la OTAN dimos por concluidas las conversaciones. En

otoño del 78 existía un problema: cómo encauzar una norma salarial

suficientemente justificada.»

Suárez: «No tenía previsto intervenir, pero debo decir que Santiago Carrillo ha

dicho parte de verdad, pero no toda. Ya se han expuesto los objetivos de

aquellas conversaciones, y a este efecto tenía su razón de ser la presencia del

ministro de Trabajo, pero Carrillo intentó un acuerdo político. Me visitó y en

aquella visita yo veía bien los acuerdos económicos, pero no los políticos. El

señor Carrillo intentaba sacar información sobre si se iban a disolver las

Cámaras y sobre la posibilidad de que hubiera elecciones generales.»

Carrillo: «Creo que Abril Martorell ha dicho algo verdadero: que lo que él

buscaba era ver si se podía hacer un acuerdo con nosotros que sacara al Gobierno

de las dificultades económicas y sociales, pero entonces me pareció extraña esta

proposición. No veía acuerdos de mayoría entre UCD y el PCE.

Entonces fui a ver a Suárez. En aquella época nos reuníamos más a menudo. La

verdad es que todo lo que ha dicho es cierto y me habló de un acuerdo de mayoría

de Gobierno... La prueba de que no eran unas negociaciones sindicales es que a

ellas asistieron Ramón Tamames, Solé Tura y Manuel Azcárate, nada relacionados

con el tema, y que hubo papeles que se intercambiaron. Ahora comprendo que sea

molesto para Suárez que se hable de estas cosas. Pero los hechos son los

hechos.»

Suárez: «Lamento intervenir de nuevo, pero me parece imprescindible. Sabe muy

bien Carrillo qué él y yo seríamos siempre enemigos "y adversarios

políticamente. Sabe que nunca puede pasar por mi imaginación la. posibilidad de

una coalición entre los dos partidos. Sabe también que en aquella etapa

manteníamos algunas conversaciones y que, desde luego, cumplía lo prometido en

cuanto a su legalización se refería; pero sabe también que las diferencias

ideológicas entre los dos partidos son tan fuertes que pueden suponer un fuerte

rechazo a cualquier coalición.»

Carrillo: «Reitero todo lo dicho y aún podría añadir más. El presidente del

Gobierno ha hecho acuerdos parlamentarios con nosotros, y de cara a un futuro

creo que no deberla decir de este agua no beberé.»

Escriben: África P. Tolosa, Ana Morato y Juan David Latorre.

 

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