Autor: J. V. H.. 
   La verdad     
 
 El Imparcial.    29/05/1980.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 2. 

Arte menor

La verdad

SE ha escrito que esta tarde los dos partidos mayoritarios —uno en el Gobierno

otro a la vanguardia de la oposición— se enfrentan en la hora de la verdad.

Sobre la verdad, sus ámbitos, sus virtudes y sus pecados se ha escrito mucho.

Los pensadores han dedicado al tema más desvelos y sueños de los que la verdad

misma les ha remunerado en certidumbres. La verdad ha sido perseguida y pocas

reces alcanzada. Desde aquel excéptico «La verdad es hija del tiempo», de Aneo

Gelio, en el siglo II, basta el medroso «Temo a la verdad como al fuego, del que

tiene las mismas propiedades», de Paul Valery, en el cambio del divinizador «La

verdad es la realidad de las cosas», que anotó Jaime Balmes, parece que la hora

de la verdad se ha presentado con sus mejores galas, como se dice lo hará hoy.

Sin embargo, la verdad no es solar, o no debe serlo. Si está en un lugar, no ha

de estar en otro; si se manifiesta en una posición, no se mostrará en su

contraria. ¿Dónde está ciertamente?

La verdad, bija del tiempo; temible como el fuego; realidad de las cosas. No sé

dónde buscarla en este viejo Parlamento de historias vivas, en que la democracia

se ha alzado y se ha humillado tantas veces.

Dicen que la verdad no hace libres, pero no sé si nos hacen libres todas estas

interpretaciones yuxtapuestas y contradictorias de una fugitiva verdad.

J. V.-H.

 

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