Autor: P. J. R.. 
 No prosperó la moción de censura socilalista. 
 Felipe González se quedó a veinticuatro votos de la Presidencia del gobierno  :   
 Como consecuencia del debate, Suárez anuncia un cambio en el estilo de Gobierno. 
 ABC.    31/05/1980.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

MADRID, SÁBADO 31 DE MAYO DE 1980 - NUM. 23.128 VEINTICINCO PESETAS

ABC

CON SUPLEMENTO COLOR: 30 PESETAS

DOMICILIO SOCIAL: SERRANO, 61 - MADRID DEPOSITO LEGAL: M - 13 - 1958 - 96 PAGS.

No prosperó la moción de censura socialista

Felipe González se quedó a veinticuatro votos de la Presidencia del Gobierno

MADRID (P. J. R.). Con una expresa autocrítica de Adolfo Suárez, unida a la

promesa de cambiar de manera de proceder y una (irme denuncia de la incapacidad

del Gobierno para suscitar la esperanza del país, a cargo de Felipe González,

culminó a las siete y media de la tarde de ayer el tenso y emocionante debate

político que ha apasionado a los españoles durante las dos últimas semanas.

Minutos después llegaría la votación y su ya previsto resultado: 152 votos a

favor de la moción de censura socialista

(PSOE, PCE, PSA y los diputados del grupo mixto Bandrés, Sagaseta, Fernández y

Pi Suyer), 166 en contra (los de UCD únicamente), 21 abstenciones (Minoría

Catalana, Coalición Democrática y el resto de los miembros del grupo mixto) y 11

ausencias (PNV y Herri Batasuna, más la ausencia involuntaria de Trías Fargas).

Sólo el paso de algún tiempo permitirá extraer todas las consecuencias de este

debate y determinar sus vencedores y vencidos.

Como consecuencia del debate, Suárez anuncia un cambio en el estilo de Gobierno

Tanto Suárez como González, cada uno en su estilo, protagonizaron intervenciones

eficaces de cara a sus electorados y en función de sus respectivas encrucijadas

políticas. El presidente leyó un texto previamente escrito, tras improvisar

algunas réplicas a la interminable retahila de alusiones que los socialistas le

habían dirigido desde la tribuna con el ánimo de forzar su confrontación con

Felipe González. El secretario general del PSOE, y candidato fallido a la

investidura utilizó su habitual estilo coloquial, ayudándose de unas notas.

El presidente comenzó reconociendo que él nunca había pasado por el trance de un

examen como el que los miembros de su Gobierno habían impuesto la víspera a

Felipe González, pero precisó que por dos voces le había aprobado electoralmente

el «tribunal del pueblo». Descartó seguidamente la sugerencia socialista en el

sentido de que tal vez pensara en disolver la Cámara y convocar nuevos comicios,

precisando que asumía la «dificultad de Gobernar en minoría».

Suárez rechazó una alusión de Rojas Marcos sobre la vinculación de su viaje a

Washington con el proceso autonómico andaluz. Adujo que tal desplazamiento se

produjo por iniciativa suya, al entender que,«el planteamiento de los Estados

Unidos sobre Oriente Medio era equivocado».

Comentó luego que «reflexionaremos serla y profundamente» sobre las causas y

consecuencias de la moción de censura y sobre la «necesidad de un Gobierno

fuerte y estable». Esta expresión puede ser interpretada como indicativa del

deseo de preparar algún tipo de coalición a medio plazo.

Suárez resaltó que ningún otro presidente del Gobierno español había conseguido

mantenerse tanto tiempo como él en lo que va de siglo. Según sus palabras,3 eso

no se debe a que sus cualidades sean superiores a las de otros políticos. «Soy

el primer conocedor de mis limitaciones», dijo. «Pero trato de actuar con el

sentido, común del hombre de la calle, porque vengo del pueblo llano.»

Dijo que había advertido en los últimos tiempos la «tentación de destruir a las

personas», que «asumo y comparto buena parte de la crítica» y que «conmigo o con

otro presidente UCD seguirá gobernando»

«Ha habido fallos y errores, pero también aciertos», aseveró. «Se me acusa de

estar prisionero en la sede de la Presidencia del Gobierno,de no comparecer en

la televisión, de no acudir al Parlamento... Buena parte de esas acusaciones

tienen razón.»

Suárez se excusó diciendo que dedica todo su tiempo a intentar resolver los

problemas del país, pero añadió: «Hemos consumido una etapa y comenzamos otra

nueva.»

A la lectura mesurada y un tanto rnonocorde del presidente, Felipe González

opuso su oratoria vehemente.

«Creo que yo trabajo tanto como cualquiera...», Indicó para explicar que no le

parecía aceptable que Suárez se escudara tras algunos de sus deberes para eludir

el cumplimiento de otros.

Afirmó que es preciso «informar a la Prensa, no intoxicar» y «aparecer en la

televisión cuando el país lo demanda» para aportar «una Inyección de moral ante

los fracasos». Volvió a citar el «sangre, sudor y lágrimas» da Churchill, para

recordar que los británicos confiaron en él y concluir en seguida que en España

«está faltando ese mensaje de esperanza».

«Al pueblo no se le dice cuáles son las dificultades de verdad, añadiendo vías

de esperanza», remachó. Según Felipe González, el Gobierno «no ha conseguido

añadir en el debate ni un ápice de esperanza» y por eso «ha quedado censurado».

 

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