La muerte de Franco: Repercusiones. Mensaje del Cardenal Tarancón. 
 Superar cualquier causa de discrepancia     
 
 Informaciones.    20/11/1975.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

LA MUERTE DE FRANCO: REPERCUSIONES MENSAJE DEL CARDENAL TARANCON

«SUPERAR CUALQUIER CAUSA DE DISCREPANCIA»

MADRID, 20. (INFORMACIONES.) —Con motivo de la muerte del General Franco, el cardenal

arzobispo dé Madrid, monseñor Enrique y Tarancón, dirigió inmediatamente «a los fieles de la diócesis

de Madrid y a todos los españoles de buena voluntad» el siguiente mensaje:

«En estos momentos históricos para nuestra Patria, creo servir mi deber pastoral convocándoos una vez

más en un triple esfuerzo cristiano de oración, reflexión y esperanza.

Oración por quien durante tantos años ha regido los destinos de nuestro país y ha llegado hoy a las dulces

manos de Dios. Que el Señor premie su total entrega al servicio de la Patria y a nosotros nos conceda luz

para reconocer, mejorar y hacer fecundo cuanto de positivo se ha logrado durante estos años en nuestra

querida España.

Reflexión, porque la desaparición de nuestro Jefe de Estado nos apremia a la más clara afirmación de los

lazos que deben unirnos a todos los españoles para superar, sobre todo en estas horas, cualquier causa de

discrepancia entre hermanos en pos de formas de armoniosa, libre y respetuosa convivencia. Hacemos un

llamamiento especial ,a todos aquellos que más puedan hacer ahora por la paz: que quienes posean mayor

poder, bienes económicos, prestigio social y cultural e influencia en la opinión pública, pongan todos

estos dones recibidos de Dios al servicio de la comunidad y especialmente de aquellos que más carecen

de esas mismas posibilidades.

Esperanza también como cristianos y como ciudadanos españoles. Esperanza porque España es hoy un

país joven, moderno y lleno de vida, profundamente Impregnado de ideales de igualdad civil y de justicia

social, en el que siguen sustancialmente vigentes los valores de nuestra concepción cristiana. El caudal

que mueve esta esperanza es mucho más poderoso que la preocupación que puedan suscitarnos los

problemas que hemos de afrontar en esta hora.

Sobre don Juan Carlos de Borbon, llamado a llevar sobre si la suprema carga del Estado, para la que con

tanta dedicación y prudencia se ha preparado, y que convoca en torno a todas esas esperanzas, invoca

mos como pastor de la Iglesia la bendición de Dios para que haga frente con fortaleza y decisión las altas

responsabilidades que en este momento asome.

A esta oración, reflexión y esperanza os convoca la Iglesia de España, solidaria con los problemas de su

Patria e identificada con las inquietudes de cada uno de sus fieles.»

 

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