La muerte de Franco: Repercusiones. Declaración del Cardenal Jubany. 
 Los pueblos de España desean emprender su marcha hacia el futuro, sobre la base de una libertad y una paz auténticas     
 
 Informaciones.    20/11/1975.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

DECLARACION DEL CARDENAL JUBANY:

«Los pueblos de España desean emprender su marcha hacia el futuro, sobre la base de una libertad y una

paz auténticas»

BARCELONA, 20. (INFORMACIONES.) —La Oficina de. Prensa del Arzobispado de Barcelona ha

facilitado la siguiente declaración del cardenal Jubany:

«La noticia de la muerte de S. E. el Jefe del Estado, Generalísimo Franco, ha puesto fin a unos días de

verdadera preocupación y angustia. España ha estado pendiente de su penosa enfermedad, que al fin le ha

conducido al sepulcro. Ante su cuerpo exánime, los creyentes elevamos nuestras oraciones al Señor para

que le acoja en su seno y quiera tenerle en cuenta su dedicación al servicio de la Patria. La esperanza en

su misericordia es viva en nuestro corazón, y la plegaria es el mejor homenaje póstumo que podemos

tributar a quien ha regido durante tantos años los destinos de España.

En estas circunstancias, anclados vivamente en el presente y valorando lo conseguido en los últimos

tiempos, debemos proyectar nuestra mirada también hacia el futuro. El pasado pertenece ya al dominio de

la Historia. Ahora hemos de considerar principalmente el deber que nos incumbe de estar a la altura de los

tiempos y de asumir la responsabilidad de satisfacer las obligaciones que nos atañen, como ciudadanos y

como cristianos. Los momentos que vivimos son en sí mismos importantísimos y cruciales. Los pueblos

de España están deseosos de emprender su marcha hacia el futuro, en una adecuada integración de todos

los ciudadanos sobre la base de una libertad y una paz auténticas. Los españoles sabemos que ello

dependerá tanto del acierto de los gobernantes como del comportamiento de todos. Ante esta perspectiva,

además de poseer una conciencia responsable, estamos convencidos de que, para los que creemos en

Dios, la oración es imprescindible. Porque en El tenemos el verdadero y más sólido fundamento de

nuestra esperanza

Hemos de rogar a Dios, sobre todo, por Su Alteza el Príncipe de España, don Juan Carlos de Borbón, que

está llamado a asumir la más alta magistratura del país. En su persona confluyen hoy muchas esperanzas.

Que la gracia del Señor le acompañe siempre.

Los ciudadanos, por nuestra parte, hemos de nacer cuanto podamos para que una verdadera reconciliación

nos una a todos, dentro de un sano y auténtico pluralismo. Ciertamente esta reconciliación no es tarea

fácil en los momentos presentes; por el egoísmo de nuestra condición humana, que da lugar a gérmenes

de división; y por la existencia de algunas ideologías que propugnan la violencia como medio necesario

para el progreso de la sociedad. Tal reconciliación es necesaria y urgente. Y será posible si, por una parte,

descansa sobre unas disposiciones que afectan a los ciudadanos y a los grupos sociales: son las virtudes

morales, sociales y cívicas que, con la ayuda de la gracia de Dios, capacitan a las "personas para ser

artífices de una nueva Humanidad. Por otra parte, no podemos olvidar que las estructuras sociales y

políticas que canalizan las actividades ciudadanas, deben responder verdaderamente a todas las exigencias

del bien común

Estas breves consideraciones, a propósito de los trascendentales momentos que vive España, nos obligan

a una reflexión atenta y sincera, para preparar responsablemente el futuro ya desde ahora. A los creyentes,

el deber de la plegaria nos urge. Porque "el espíritu de Dios, con su admirable providencia, dirige el correr

de los siglos" y está presente en la evolución de los pueblos (GS. 26). Y nosotros oramos para que Dios

derrame muy copiosamente su gracia sobre España

Narciso Jubany, cardenal arzobispo de Barcelona.»

 

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