El último calendario     
 
 Gaceta Ilustrada.     Página: 72-74. Páginas: 3. Párrafos: 35. 

EL ULTIMO CALENDARIO

FRANCO ha muerto, tras una larga, asombrosa y desesperada lucha clínica.

Este es su

último calendario:

14 de octubre: comienzan a circular rumores en torno a una afección gripal. No

hay

confirmación oficial.

15 de octubre: persisten los rumores, atenuados por la noticia de que Franco

ha recibido

audiencias civiles.

16 de octubre: siempre a nivel de rumor se dice que la afección gripal

produce dificultades

respiratorias. Se espera con expectación la jornada siguiente.

17 de octubre: Franco preside, por última vez, el Consejo de Ministros,

en contra de la

opinión de sus médicos. Antes del Consejo, se le ha realizado un

electrocardiograma. Se

detectan indicios de trastornos cardíacos. Franco lleva colocado un monitor que

permite a los

médicos seguir el proceso cardíaco desde una habitación contigua. Los avisos del

monitor

aconsejan abreviar la reunión del Gobierno. La tarde transcurre con

normalidad.

18 de octubre: Sin noticias oficiales. El rumor habla de reposo.

19 de octubre: Se mantiene la situación del día anterior.

20 de octubre: El rumor señala con alarma la existencia de una crisis

cardíaca. No hay

confirmación oficial. En fuentes próximas a los medios oficiales las

noticias son

tranquilizadoras y ni siquiera se estima que el rumor merezca comentario alguno.

21 de octubre: En la madrugada se reaviva la crisis cardíaca en

forma de

insuficiencia coronaria aguda. Una emisora norteamericana anuncia la muerte de

Franco.

Llega la primera noticia oficial. La Casa Civil informa que ha evolucionado

favorablemente la

crisis cardíaca por «insuficiencia coronaria aguda».

22 de octubre: Se suspende la habitual audiencia civil de los miércoles.

Según la Casa

Civil, continúa la evolución favorable. La misma fuente señala que Franco

ha asistido a la

proyección de una película.

23 de octubre: Se da a conocer el primer parte médico. En la madrugada la salud

de Franco ha

sufrido un retroceso y aparecen signos de insuficiencia cardíaca.

24 de octubre: Dos partes médicos. El primero habla de mejoría. El

segundo informa sobre

un nuevo episodio de insuficiencia coronaria.

25 de octubre: Aparecen nuevos síntomas. A la insuficiencia cardíaca se suman,

siempre a

partir de los ya continuos partes médicos, parexia intestinal, edema pulmonar,

fiebre e

hipotensión arterial. Los partes médicos confirman un antiguo rumor. Franco

padece la

enfermedad de Parkinson. Está consciente.

26 de octubre: Aumentan los trastornos del ritmo y se presenta una hemorragia

gástrica. La

situación se considera clínicamente «crítica».

27 de octubre: Remiten la hemorragia y los trastornos del ritmo. Continúa

la gravedad pero

se trasluce una idea de mejoría.

28 de octubre: Situación extraordinariamente grave. A los datos conocidos se

suman parálisis

intestinal y la aparición de ascitis por trombosis venosa mesentérica.

Este último concepto

apenas volverá a aparecer en los siguientes partes.

29 de octubre: Extraordinaria recuperación. La normalidad en el nivel de

consciencia se

extiende a la tensión arterial y la frecuencia cardíaca. En este terreno

únicamente se aprecian

extrasístoles ventriculares. Se reanuda la motil ¡dad intestinal y aparecen

heces hemorrágicas

en melena.

30 de octubre: Normalidad cardíaca. Aumenta la ascitis y aparece

circulación colateral

abdominal. También aparece una afección menor, micosis bucal, rápidamente

controlada. Se

practica una punción evacuadora del líquido ascítico. Tras el último parte

médico se anuncia

que el Príncipe de España asume la Jefatura del Estado en funciones.

31 de octubre: Conserva la lucidez. Los diversos procesos clínicos se

mantienen estacionarios

o en regresión favorable. Aparece un proceso peritoneal inflamatorio.

1 de noviembre: Mantiene la lucidez. Las hemorragias se reactivan

intermitentemente y

el cuadro general aparece estacionario.

2 de noviembre: La situación clínica se califica de «superponible» a la del día

anterior.

Continúa siendo bueno el nivel de consciencia. Se mantiene el pronóstico.

3 de noviembre: Máxima gravedad. Reaparecen los signos de insuficiencia

cardíaca y

respiratoria. La hemorragia gástrica es incoercible y la terapia

conservadora no basta para

detenerla. Se decide una intervención quirúrgica de urgencia en el propio

Palacio de El

Pardo. Franco resiste la intervención con esporádicas alteraciones

cardiológicas. Recibe siete

litros y medio de sangre. En la intervención se descubre una úlcera gástrica

aguda que interesa

a una arteria y dos erosiones de la mucosa gástrica a nivel del antro. Además

de suturar las

zonas hemorrágicas, en la operación se evacúan seis litros de líquido

ascítico.

4 de noviembre: El proceso postoperatorio se desarrolla con normalidad. La

ascitis se

incrementa en forma moderada. Aparece una afección que evoca el verano de 1974:

signos de

tromboflebitis en la arterial femoral izquierda.

5 de noviembre: La única novedad en el postoperatorio es el incremento

de las cifras de

urea. Se temen complicaciones pulmonares a causa de la hemorragia digestiva.

6 de noviembre: El anunciado aumento de la cifra de urea obliga a la

realización de una diálisis

peritoneal, bien tolerada. El corazón se mantiene estable con esporádicas

alteraciones del

ritmo.

7 de noviembre: Nueva situación de gravedad máxima. Reaparece la hemorragia

intestinal,

disminuye la diuresis y se deteriora la función renal. El problema más

grave, la hemorragia

gástrica, obliga al traslado a la Ciudad Sanitaria «La Paz», donde se inicia una

nueva

intervención quirúrgica, tan sólo cuatro días después de la primera. En él

quirófano se practica

una extirpación casi total del estómago. Franco resiste la nueva

intervención y se abre la

incógnita de un nuevo postoperatorio. El pronóstico ya es «muy grave».

8 de noviembre: Franco despierta de la anestesia. Ha recibido siete

litros y doscientos

mililitros de sangre desde el comienzo de la intervención. En la pieza

operada se descubre

la existencia de once úlceras y focos petequiales. La función renal

necesita ser asistida por

hemodiálisis a través de un cortocircuito arteriovenoso en el antebrazo.

La respiración se

facilita con intubación.

9 de noviembre: Sin abandonar los términos de «muy grave» en el pronóstico,

los partes

señalan que se mantienen las constantes vitales y que no se aprecian

incidencias en los

restantes procesos.

10 de noviembre: Se retira el tubo endotraqueal y se aplica

hemodiálisis con riñón

artificial, bien tolerada. La tromboflebitis se mantiene estable.

11 de noviembre: Permanece sentado en un sillón para recibir fisioterapia

respiratoria.

Aparecen focos de congestión y edema que ceden parcialmente tras la

fisioterapia. El

pronóstico mantiene la calificación de muy grave.

12 de noviembre: Antes de conocerse ningún parte médico, un comunicado

de las

Casas Civil y Militar habla de «noche intranquila» y nueva hemorragia.

Los partes

médicos señalan trastornos del ritmo cardiaco y acentuación de los

signos radiológicos

focales pulmonares. El pronóstico señala que aumenta la gravedad de una

situación ya

calificada de muy grave.

13 de noviembre: Reaparece la hemorragia digestiva que se controla

con tratamiento

médico. Se instaura la respiración asistida con intubación. Continúan las

hemodiálisis.

14 de noviembre: El primer parte médico indica que el registro

electroencefalográfico muestra

los patrones bioeléctricos cerebrales normales. Después de este parte se

registra un nuevo

hito negativo. Se rompe la sutura de la última intervención y aparece

la amenaza de

peritonitis, al evacuar el contenido del intestino en la cavidad

peritoneal. Se impone una

tercera intervención para restablecer las suturas. Franco tolera aceptablemente

la operación y

en el pronóstico aparece por primera vez el término «gravísimo».

15 de noviembre: Se considera satisfactoria la evolución del

postoperatorio. Las constantes

se mantienen dentro de límites aceptables. Continúan la respiración asistida y

la hemodiálisis.

En el pronóstico se mantiene la calificación de «gravísimo».

16 de noviembre: No hay alteraciones en el postoperatorio y el pronóstico

pasa de

«gravísimo» a «muy grave».

17 de noviembre: Se aprecia una regresión de los signos clínicos y analíticos

del proceso

peritoneal. Aunque el pronóstico es «muy grave» se puede hablar de cierta

mejoría. La

temperatura de Franco es de 36 grados.

18 de noviembre: Reaparece la hemorragia y la situación vuelve a

ser crítica. A las

pérdidas de sangre se suman trastornos del ritmo cardiaco. Para atenuar el

desgaste vital del

enfermo y paliar la hemorragia se rebaja la temperatura corporal de Franco

a 33 grados.

Franco está constantemente sedado. El pronóstico utiliza la palabra

«crítico».

19 de noviembre: Tras anunciar las Casas Civil y Militar que Franco ha

pasado la noche sin

novedad, el primer parte médico del día resulta desolador. La situación ha

evolucionado

desfavorablemente, con fenómenos tóxicos derivados del proceso peritoneal,

deterioro de la

situación cardio-circulatoria, trastornos del ritmo cardiaco, hipotensión

arterial, hipertensión

venosa central y empeoramiento de la situación respiratoria. La

temperatura corporal se

mantiene a 34 grados y la única nota positiva es la ausencia de signos de

hemorragia. El

electroencefalograma demuestra que existe una actividad cerebral

conservada. Los

médicos anuncian la utilización de las medidas terapéuticas conservadoras

necesarias e

imprescindibles que no produzcan .sufrimientos físicos. La última comunicación

oficial del día,

procedente de las Casas Civil y ¡Militar, anuncia que a las siete y media de

la mañana del

día siguiente se facilitará un nuevo boletín informativo. A partir de ese

momento, los ojos de

los médicos van a estar pendientes del electroencefalograma. Cuando éste sea

plano, habrá

llegado la muerte cerebral.

20 de noviembre: A las seis y doce minutos de la mañana, el ministro de

Información y

Turismo informa que, cuarenta y siete minutos antes, a las cinco y veinticinco,

Franco ha

muerto. Tres horas después se conoce el último parte médico, escrito ya en

tiempo pasado

y que incluye estos diagnósticos clínicos finales: Enfermedad de Parkinson.

Cardiopatía

izquémica con infarto agudo de miocardio anterosepial y de cara

diafragmática. Ulceras

digestivas agudas recidivantes con hemorragias masivas reiteradas.

Peritonitis bactoriana.

Fracaso renal agudo. Tromboflebitis ileofemoral izquierda. Bronconeumonía

bilateral aspirativa.

Choque endotóxico. Parada cardiaca.

El próximo día cuatro de diciembre, Francisco Franco habría cumplido ochenta y

tres años.

La gran batalla de un cuerpo enfermo.

El sistema de mantenimiento del organismo sólo funciona si el corazón (1)

trabaja de lleno. Franco llevaba un marcapasos. No obstante, su corazón se fue

debilitando; se produjeron reacciones en cadena: en los vasos pulmonares se

acumuló sangre: en estómago e intestinos (3) se acumuló líquido; los riñones

amenazaban con dejar de funcionar (4). Hemorragias gástricas (5) y venas

obstruidas en el intestino (6) desataron agudas crisis. El paciente sobrevivió a

las operaciones gracias a las transfusiones de sangre y al riñón artificial.

FALLOS CARDIACOS

El debilitado corazón tiene que trabajar duramente para bombear la sangre a

través de las venas endurecidas y contraídas.

El músculo cardíaco no soporta el esfuerzo por mucho tiempo desfallece.

La sangre no llega con suficiente impulso a la circulación. Los órganos internos

padecen por falta de oxígeno.

AGUA EN LOS PULMONES

Al estar débil el ventrículo izquierdo para bombear sangre al cuerpo, ésta

se estanca también en los pulmones. Esta sangre detenida deja escapar agua

que inunda las finas vesículas pulmonares. Los pulmones se encharcan como

en una persona que se está ahogando. La sangre apenas recibe oxígeno; el enfermo

corre el riesgo de morir ahogado.

PROBLEMAS DIGESTIVOS

La deficiente circulación paraliza el intestino, en el que se van formando

gases, que hinchan el cuerpo y dificultan la respiración.

De las paredes venosas gotea el líquido ascítico a la cavidad

abdominal. El paciente tiene fiebre. Es alimentado de manera artificial.

LOS RIÑONES DEJAN DE FUNCIONAR

La fuerza de bombeo del debilitado corazón ya no es suficiente

para el riego sanguíneo de los riñones que no pueden ejercer

su función filtradora. La urea se estanca en el cuerpo, amenaza

con sobrevenir un «coma urémico», un estado de profunda inconsciencia

debido a los tóxicos no eliminados que circulan por la sangre.

PERDIDA DE SANGRE

Debido a la trombosis en la pierna izquierda, el paciente recibe

medicamentos que reducen la coagulación de la sangre. La sangre

corre ahora de una manera más fluida, pero esta fluidez agrava

las úlceras y desgarros en las mucosas gástricas.

La considerable pérdida de sangre ha de ser compensada

a base de transfusiones.

GANGRENA INTESTINAL

Lo mismo que en las arterias del corazón, puede producirse

un infarto en el intestino delgado: los coágulos de sangre se fijan

en una vena y bloquean la alimentación de una parte del intestino.

 

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