Franco     
 
 Nuevo Diario.    20/11/1975.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

FRANCO

Durante más de un mes el país ha estado pendiente de una sola palabra tan temida como

inevitable. La esperanza, que tiene fundamento en el deseo y no en el cálculo, nada puede

hacer contra los hechos consumados. Antes de que el acontecimiento se cumpliera todo

parecía posible por muy poco probable que fuera. Pero la esperanza no entiende de

probabilidades. Después todo cambia de signo, y lo que era anhelo se convierte en fatalidad.

Franco ha muerto. El hecho es irremediable. Y la historia sigue.

Pero la tensión que estos días el país ha padecido era el fruto dé un sentimiento desbordante,

de un deseo que no entiende del destino de los hombres. Ese sentimiento y ese deseo siguen

ahí. Franco, el hombre, ha muerto. Pero los españoles lo hacen vivir en el sentimiento de su

muerte. Es una emoción unánime, entrañable y generosa, que ahora viene a sustituir al anhelo

por su vida. Pero es también una emoción realista y racional, que sabe que la muerte es

irreversible. La vida sigue, aunque los hombres mueren. La muerte de los grandes hombres

deja una huella más profunda en la vida y los sentimientos de los hombres que continúan. Esta

es la forma de la vida después de que ha llegado la muerte.

Franco ha muerto. No es el momento del lamento, sino del sentimiento, y del seguir adelante.

En la historia de los pueblos todo está previsto, y sobre todo, la muerte de quienes los dirigen.

Si no fuera así los pueblos no tendrían historia, y morirían con sus dirigentes.

 

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