Autor: Crespo García, Pedro. 
   El nuevo secretario     
 
 ABC.    18/06/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

El nuevo secretario general

SORPRESA RELATIVA.—El nombre de don José Solis Ruiz, definidor de indudables

nostalgias, conocido al filo del mediodía de ayer como nuevo titular de

Secretaría General del Movimiento, acalló de golpe las cabalas basadas en un

posible «cierre de filas», en aras del mantenimiento de la imagen del «12 de

febrero», y también las amontonadas sobre un cantado «baile» de carteras.

La sorpresa ha sido, como todas las que suceden dentro de un marco restringido

de posibilidades, relativa. Se ha optado por la solución más sencilla, al menos

sobre el papel: la sustitución simple. Y se ha venido a dar espaldarazo no sólo

a la tradición histórica del Movimiento, sino también a la continuidad exigida

por el propio Jefe del Estado en cuanto Jefe Nacional del Movimiento y

Presidente del Consejo Nacional.

Una vez conocida la decisión, una cierta lógica, inherente a todo el sistema —

una lógica por encima de la estructura del momento, de lo que se ha dado en

llamar coyuntura—, parece justificarla y hacerla razonable. Escribíamos ayer de

la dualidad del cargo a cubrir. De su relación directa con Franco, por una parte

—parte sustancial—. y de la que mantiene con el presidente del Gobierno, como

miembro del Gabinete. El nombramiento es del Jefe del Estado, si bien la fórmula

protocolaria indica que es a propuesta de! presidente.

APERTURA.—Con toda su carga de pasado, Solis es uno de los «veteranos» más

abierto, más proclives a la negociación, más dúctiles, si se quiere, dentro del

mantenimiento estricto de unos principios. Su habilidad tuvo más oportunidades

de lucimiento en su faceta como delegado nacional de Sindicatos, que como

ministro secretario general. Hoy los tiempos han cambiado, aunque sea formal su

principal característica distintiva. Pero no hay que olvidar el hecho de que,

con Fraga como delegado nacional de Asociaciones, el primer proyecto asociativo

—prácticamente inédito— nació bajo e) asentimiento del otra vez responsable de

Secretaría General.

El ambiente creado en torno a la supuesta soledad del presidente Arias había

favorecido el pensamiento en otros hombres del Movimiento menos comprometidos

con el ayer. Y los que asi pensaban bien pudieran afirmar que el signo con que

se ha decidido la sustitución de Herrero Tejedor ha sido contrario al que

presidió el cese del antecesor de éste.

PROMESAS.—Desde su condición de ex ministro, Solis manifestaba, hace únicamente

dos meses, que «este país, que entre todos hemos contribuido a formar, requiere

también un nuevo trato político; las nuevas situaciones demandan fórmulas

renovadas y congruentes con una época de transformación social acelerada, cosa

no ya sólo inevitable, sino positiva». También se declaraba creyente en la

apertura, en las asociaciones y en su estatuto. Y como ejemplo práctico

encabezaba la Unión del Puebla Español.

Ahora sólo cabe esperar que las afirmaciones, convertidas desde hoy en

implícitas promesas, se apliquen por el camino de las realidades contenidas en

el programa del Gobierno, en la declaración programática del «12 de febrero»,

sin desmayos ni desviaciones.

De todos modos, al regresar a un cierto pasado reciente, el nuevo secretario

general cuenta, junto con el recuerdo de la Casa, con la relación de dependencia

que liga a su figura las de cuatro ministros del actual Gabinete que sirvieron,

tiempo atrás, a sus órdenes: Fernández Sordo, Gutiérrez Cano, Martínez Este

rusias y Allende. Y con su excelente relación con el presidente de las Cortes,

Rodríguez de Valcárcel, cuya cotización política, por caminos indirectos, parece

haber subido varios enteros en las últimas veinticuatro horas—Pedro CRESPO.

 

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