Editorial de urgencia. 
 En la muerte de Fernando Herrero Tejedor     
 
 ABC.    13/06/1975.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

EN LA MUERTE DE FERNANDO HERRERO TEJEDOR

Seguramente, sin proponérselo, Fernando Herrero Tejedor había alcanzado una

cartera ministerial de singular importancia : la reservada al secretario general

del Movimiento.

Sin proponérselo, decimos, porque no llegó a la política empujado por una

vocación de poder, sino como consecuencia de una brillante, irresistible,

sinceramente conquistada profesionalidad de hombre de leyes, de jurista.

Dedicación que, paradójicamente en su caso, le investía de la aptitud más idónea

y de la más plena capacidad para ser, en crítico momento político del país, la

personalidad que debía, sin duda alguna, asumir la difícil y seria

responsabilidad de interpretar con criterios de apertura política esquemas

tradicionalmente cerrados y de articular la participación asociacionista dentro

del marco de posibilidades de la legislación fundamental.

Sin estridencias retóricas, con la tranquila ponderación de los que hacen de su

vida un continuado servicio a la Ley y al Estado de Derecho aunque, desde la

Prensa, y debemos decirlo hoy, le apuntásemos críticas por lentitud, inspiradas

quizá en la premura propia de nuestro oficio , Fernando Herrero Tejedor iba

afirmando, día a día, las bases de una continuidad de la historia de España sin

cambio constitucional. Sin trastornos; sin indebidas ni vergonzosas

negociaciones de lo que ha sido la voluntad mayoritariamente expresada del

pueblo y la razón final de su crecimiento su paz v su prosperidad.

Era la suya, naturalmente, una obra de gobierno compartida, solidaria. Pero él

representaba, en el esquema del Estado, algo más que sus solas presencia y voz

en el Poder ejecutivo por su destacada función en el Consejo Nacional.

Una imprevisible y lamentabilísima jugada del destino, que en el ámbito

inabarcable de la providencia divina decide la suerte de los hombres y de los

pueblos, ha truncado la aportación del talento, la honradez, la previsión y la

prudencia de Herrero Tejedor a estos momentos cruciales de la política española.

El Ministerio de la Secretaría General del Movimiento es cartera clave en la

composición del Gobierno.

Al dolor que hoy es sentimiento general, a la lamentación sincera por la muerte

de un gran español y un político de singulares virtudes, sigue,

irremediablemente, una enorme expectación pública.

La Ocasión obligada de un nuevo nombramiento para tan delicada cartera

ministeríal puede ser oportunidad para la consumación de otros cambios en el

Gobierno; para que éste, si fueran ciertos los rumores insistentemente

circulados, se reorganice.

Complicada decisión será, en todo caso, cubrir el vacío que deja Fernando

Herrero Tejedor, por que en ningún país es fácil reemplazar la vocación de

quienes encuentran el camino del mejor servicio político a la nación por la

senda estricta del entendimiento y acatamiento íntimos de las formas superiores

del Derecho y de las formulaciones supremas de la Ley.

 

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