La crisis     
 
 Pueblo.    05/03/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LA CRISIS

La noticia

ESTALLO la crisis. Cinco ministros del Gobierno han sido relevados. No se oculta

a nadie como cierta extrañeza ante determinadas sustituciones. Pero,

inmediatamente hay que decir que el tema se inserta en la más absoluta

normalidad funcional si se tiene en cuenta la Ley Organica del Estado y la

figura, perfectamente concretada, del presidente del Gobierno. A partir

del hecho de que la Presidencia funciona, cualquier cambio de ministros deja de

adquirir caracteres de trascendentalidad y se conjuga corno una pieza más en

el normal desenvolvimiento de una actividad política, perfectamente homologable

con cualquier país europeo. La crisis, pues, no lesiona para nada al

Régimen ni a su continuidad y puede y debe entenderse como un simple mecanismo

(uno más) de los que dispone el Gobierno para funcionar con normalidad según el

libre criterio de su presidente.

Los que se van.

TODO país debe gratitud a quienes le sirven con honradez y entrega. Los

ministros salientes tienen biografías sobradamente conocidas como para que sea

necesario algo más que la pública expresión de esa gratitud civil. Algunos de

ellos se marchan con realizaciones importantes tras sí Francisco Ruiz-Jarabo,

por ejemplo, es una biografía entregada toda su vida al servicio de la justicia;

a él se debe buena parte de nuestra legislación laboral, y, últimamente, la

promulgación de la Ley Orgánica de la Justicia, auténtica renovación de una

norma que contaba ciento cuatro años de vigencia. José Utrera ha sido un

ministro secretario dinámico, bajo cuyo mandato llegó a puerto el discutido

Estatuto de las Asociaciones. Santos Blanco y Fernández-Cuesta han sido dos

ministros con capacidades técnicas y eficacias contrastadas. Y no olvidemos a un

hombre que acaso, con su dimisión, fue acelerador del recambio: Licinio de la

Fuente, que ha servido al país en la difícil confrontación de la política

social.

Los que vienen.

E los nuevos ministros habría que decir que son, en su conjunto, gentes que

saben su oficio, conocedores de las materias que van a gobernar. La juventud de

Fernando Suárez se ha evidenciado en sus dimensiones académicas y

universitarias, y su rigor jurídico en su relieve parlamentario y en sus últimos

cargos políticos. Sánchez-Ventura y Alvarez Miranda son especialistas en sus

competencias respectivas, hombres dotados de juventud y empuje. Y José Luis

Cerón, hombre con imagen europea, experto en cuestiones comerciales y dotado de

relieve diplomático, hace presumir una gestión eficaz y natural al frente de su

Departamento.

La clave.

SIN duda, el relevo irías significativo de la crisis ha sido el de José Utrera.

El nuevo ministro secretario general, Fernando Herrero Tejedor, es hombre de

larga tradición en Alcalá, 44. Antiguo delegado nacional de Provincias,

vicesecretario general, consejero nacional..., jurista de vocación y profesión,

ha transmitido a su conducta política el rigor característico del Derecho. Tiene

ante sí un futuro problemático y difícil, en el que habrá de gobernar el

desarrollo del proceso asociacionista. La salida de Utrera Molina y la llegada

de Herrero Tejedor a niveles funcionales, ofrece como una vertiente de

expectativa y de ponderada ecuanimidad que debe ser estimada.

La sociedad.

Y la sociedad sigue en el entramado de sus problemas y de sus esperanzas. La

crisis ha demostrado, una vez más, que el Gobierno posee sus propios mecanismos

de cambio sin que se produzca ningún efecto histerizante, ningún sobresalto. Por

fortuna, la política transita cada día más hacia planos de funcionalidad

profesional y vocacional, y menos por las apelaciones a la trascendentalidad de

las cosas. Todo sigue.

Parece discreto recibir a) nuevo Gabinete con atención y deseo de colaboración

sincera, critica limpia y voluntad de información estricta y precisa.

 

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