El milagro español     
 
 ABC.    20/06/1961.  Página: 38. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

EL MILAGRO ESPAÑOL

Sería pretencioso y nada original calificar por nuestra parte de milagro el proceso progresivo de la industria española al que asistimos. Son los colombianos los que lo dicen, y sus periódicos lo gritan en, grandes titulares, admirados ante la demostración española en la Feria Exposición Internacional inaugurada el primero de junio en Bogotá y a la que concurren diecisiete países. Ha "sido la manifestación de una fuerza y de un trabajo perseverante y silencioso, acumulado durante veinte años, y cuyos frutos contemplan los colombianos y con ellos no pocos españoles de allende los mares, reacios a aceptar las cosas buenas y favorables que oian de su patria. Incredulidad muy propia de exiliado o emigrante español. Pues bien: esos compatriotas son los primeros sorprendidos y, en lo íntimo, los más apesadumbrados, por haber sido hasta ahora víctimas de un engaño. "El milagro espáñol en la Feria Internacional", dice el diario "Sucesos"; "La gran sorpresa de una España industrializada", grita con ostentosos epígrafes "El Espectador"; "España compite con sus máquinas con la mayor parte dé los países europeos", titula su información "El Siglo". En los 6.600 metros cuadrados del pabellón español—tercera parte de la exposición—se muestran automóviles, camiones, modelos de barcos y locomotoras, máquinas tejedoras, agrícolas, de artes gráficas, relojes, transformadores, motores de diversas clases; tractores, motocicletas y una infinidad de máquinas y aparatos para los más variados usos y aplicaciones´ eléctricas.

La autenticidad del origen de cada una de las mercancías la proclama la siguiente frase: "Estas máquinas hablan en su idioma", hallazgo afortunado del expositor señor Zabala, adoptada como lema por todos los concursantes españoles a la feria.

En los cinco primeros días desfilaron por la exposición más de. trescientas mil personas; las mil toneladas de mercancías exhibidas en el pabellón español pueden considerarse colocadas, y las ventas comprometidas por los 130 expositores se calculan en unos cuatrocientos millones de pesetas. El éxito español ha pasado las fronteras, con repercusión en las Repúblicas vecinas, donde han despertado viva curiosidad las noticias del resurgimiento industrial español y vehementes deseos por conocerlo. Ya ha llegado a Bogotá la primera Delegación de El Ecuador, compuesta por un grupo de financieros y el subsecretario de Fomento.

De todo lo expuesto, aquello que ha maravillado más al público de la Feria hani sido las maquinarias relacionadas con la generación y transformación de la energía eléctrica y los aparatos para su. utilización en los servicios del hogar; las gigantescas realizaciones del I. N. I. y las obras faraónicas de la central eléctrica en construcción, en Aldeávila la mayor presa de Europa, representada en maquetas y fotografías.

"Hay que ver para creer", escribe uno de los estupefactos.

"¿Cómo ha sido posible esto?", se preguntan "los visitantes con idcas muy retrasadas o falsificadas de la vida española, y que soló han visto, tratandose de nuestra producción, obras de artesanía y labores típicas hechas para el adorno y entretenimiento, pero no con ánimo de imooners e y dominar un mercado. Tenía que producirse la revelación en Bogotá, que pronto se repetirá en Méjico y en otros certámenes americanos, acontecimiento esperado por cuantos conocen la transformación operada en España. No sería raro qué fueran españoles los últimos en enterarse de este magno suceso. No les sorprenderá, en cambio, a cuántos creen en el genio de improvisación y de adaptación de la raza, en la capacidad del trabajador español, en la actividad y energía de muchos industriales que han conseguido fabricar una serie de productos que hasta hace poco parecían vedados a la iniciativa y a los obreros españoles.

Estamos en los comienzos de la era de un superior vivir para nuestro país. Atrás han quedado los años penosos de escaseces y contratiempos, durante los cuales la dificultad ha sido incentivo del ingenio del español, que se crece ante lo imposible. El presente avance alcanzará todo su valor y sentido si • nuestros industriales persisten en mejorar la calidad, avisados de que cada día la lucha será más dura y la competición más reñida. Es necesario seleccionar y perfeccionar hasta conseguir el punto en que el éxito se incline decididamente a su favor. Como ha sucedido en Bogotá y como debe ocurrir en mayor escala en las próximas exhibiciones, donde quedará patente que también el milagro español es consecución lograda por el trabajo en un ambiente de orden y de paz.

 

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