La noticia, en el hogar de los nuevos ministros     
 
 ABC.    05/03/1975.  Página: 21-22. Páginas: 2. Párrafos: 13. 

LA NOTICIA, EN EL HOGAR DE LOS NUEVOS MINISTROS "NO ME GUSTA QUE PAPA SEA

MINISTRO”

(Una jovencísima hija de Herrero Tejedor)

Don Fernando Herrero Tejedor estaba anoche ausente de Madrid. Ha viajado a su

ciudad natal, Castellón de la Plana, en compañía de su esposa. Toma el teléfono

su hija Carmen, gentil y simpática mozuela de dieciséis años de edad. Sabe ya

que su padre es ministro, porque el teléfono ha llevado la noticia hasta el

hogar de los Herrero Tejedor.

—¿Se puede poner al teléfono algún hermano tuyo mayor?

—No; el mayor es mi hermano Fernando, pero tampoco está en casa.

—Bueno, pues cuéntame tú misma algo. —¿Y qué quiere que le cuente yo?

—Pues dime, por ejemplo, si te gusta que tu padre sea ministro.

—¡Huyl A mi no me gusta. —¿Por qué no te gusta?

—Porque eso debe ser muy dificil y muy complicado... No sé; no sé por qué, pero

no me gusta.

—Pues nada, muchacha, muchas gracias y felicita a tu padre cuando regrese.

—¿y quién es usted?

—Aquí la Redacción de ABC.

—¡Huy, no vaya usted a decir nada en el periódico!

—¡Pero si no me has dicho nada! —Pues eso.

"MI MARIDO RECIBIÓ LA NOTICIA DE SU NOMBRAMIENTO EN CANADÁ"

(Doña Celia Moran de Alvarez, esposa del nuevo ministro de Industria)

—Mi marido ha recibido la noticia de su nombramiento como nuevo ministro de

Industria bastante te/os de aquí. Se encuentra en Canadá, concretamente en

Toronto. Creo que esta mañana estuvieron llamándole por teléfono vanas veces

desde la Presidencia del Gobierno, hasta que por fin pudieron localizarle. Y por

la hora en que me han dicho se hicieron estas llamadas, debió recibir la noticia

en la cama. Tenga en cuenta que fa diferencia de horario de España con Canadá es

de unas seis horas.

Quien así nos habla es doña Celia Moran, esposa del nuevo titular de la cartera

de Industria, don Alfonso Alvarez Miranda, hasta ahora presidente de la Empresa

Nacional Siderúrgica (Ensidesa). Doña Celia está un poco emocionada, porque,

«sinceramente, esta noticia no nos la esperábamos ninguno en la familia».

—V usted, cómo la recibió?

—Pues mire, a eso de las seis de la tarde, mi marido me llamó por teléfono para

decírmelo, pero no estaba en casa. Volvió a llamar a las ocho de la tarde, y ya

sí pude hablar con él. El vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de

Hacienda, señor Cabello de Alba, también había llamado poco antes a casa para

darme la noticia. Ahora, Alfonso estará volando hacia España. Llegará mañana,

miércoles, muy temprano. Y en seguida se incorporará a su despacho. Bueno, creo

que antes deberé ir a Hacienda a hablar con el señor Cabello de Alba. Total, del

avión al nuevo cargo.

Doña Celia, con voz ya más pausada, nos va poco a poco desgranando con datos,

con acontecimientos y detalles la biografía de su esposo.

—Alfonso nació en La Habana el 2 de febrero de 1915 —tiene, pues, cincuenta y

nueve años—. Pero su ascendencia es totalmente asturiana, como la mía. Yo soy de

Cangas de Onis. Sus padres se encontraban en la capital cubana, pero a los

catorce meses de nacer Alfonso vinieron a España. Y toda su Infancia la pasó en

el pueblo asturiano de Grado.

—¿Con qué motivo se hallaba su marido en Canadá? —preguntó a doña Celia.

—El domingo último se trasladó a Canadá en misión oficial en su calidad de

presidente de Ensidesa, acompañando al también presidente de Hunosa, don Andrés

Martínez Bordiú. No me haga usted mucho caso, pero creo que para asegurar el

suministro de carbón para la siderurgia española. Además de Toronto, me parece

que también ha estado en Montreal.

El señor Alvarez Miranda tiene tres hijos, don Emilio, también ingeniero de

Minas; don Alfonso, que este año concluye esta carrera, y doña Covadonga, la

única casada, con el arquitecto don Ignacio Luzárraga.

De su padre nos ha dicho su hija:

—No está bien que yo hable de mi padre, pues no tiene valor que yo diga que es

un hombre maravilloso. Pero, ya que me insiste, le diré que es sencillo, amable,

que gusta escuchar a todo el mundo. Vamos, que está enamorado de su profesión de

pies a cabeza.

—¿Crea que su padre esperaba ser ministro? —le pregunto.

—En absoluto. No es falsa modestia, pero ninguno en la familia habíamos soñado

con que mi padre llegarla a ser ministro. Esa es la verdad. El sólo se ha

preocupado siempre de su trábajo, del personal que tenia a sus órdenes. No estoy

segura, pero creo que son unos 13.000 los que trabajan en Ensidesa.

Consigo mismo es riguroso a más no poder. Pero, en cambio, muy comprensivo con

los que le rodean. Pero, repito, ¿por qué no pregunta usted a otras personas que

no sean de su familia?

Eso hubiera deseado el periodista, pero las exigencias del horario no nos

permiten hacer más indagaciones. Uno se ha tenido que conformar con preguntar a

la esposa y a la hija del nuevo ministro. El señor Alvarez Miranda es un gran

aficionado al golf, que sigue practicando cuando sus ocupaciones se lo permiten.

Y otra faceta poco común: es un especialista en pintura y, sobre todo, en El

Greco.

—Mire usted. Sabe de El Greco muchísimo. Tiene todos los libros que se han

escrito de este pintor. Y siempre que viaja procura visitar los museos en donde

se exhiben obras suyas. Bueno, también es un gran aficionado a la música

clásica. Su preferido es Beethoven, aunque aquí ya no me atreverla a decir que

es un especialista.

Hasta aquí las primeras impresiones sobre el nuevo ministro de Industria.—L. L.

N.

JUVENTUD Y TALANTE UNIVERSITARIO (Fernando Suárez)

Dos de nuestros redactores se desplazaron a casa del ministro de Trabajo. Ni el

señor Suárez González ni su familia se encontraban en el domicilio. Pero como se

trata de ofrecer a nuestros lectores un perfil de urgencia, unas simples notas

aproximativas de las características humanas de los nuevos ministros del

Gabinete Arias, valdrá resaltar la juventud y e! talante universitario y abierto

como perfiles más acusados de la personalidad del señor Suárez González.

Desde el momento de conocerse la crisis abierta por la dimisión de don Licinio

de la Fuente, los diferentes medios políticos y la Prensa fueron unánimes al

designar a don Fernando Suárez González como nuevo ministro de Trabajo. No es

ciertamente un pequeño aval para su nueva tarea el hecho de la «vox populi» le

designara abiertamente para el cargo que ahora pasa a ocupar. El mismo

presidente Arias hizo referencia elogiosa al señor Suárez durante la conferencia

de Prensa que concedió hace unos días a Televisión Española.

El nuevo ministro de Trabajo está considerado como una de las personalidades más

brillantes que rodean a don Carlos Arias Navarro y como uno de los más decididos

partidarios del talante renovador, conciliador y reformista que se conoce con el

nombre de «espíritu del 12 de febrero».

El actual ministro de Trabajo, como procurador familiar en Cortes durante la

anterior legislatura, expresó no pocas veces su oposición a algunas medidas del

Gobierno Carrero en la Cámara, sin que tal oposición fuera nunca demoledora ni

sistemática ni, por supuesto, desleal.

Resumido el ideario político del señor Suárez González, conforme a la

conferencia que pronunciara recientemente en el Club Siglo XXI de Madrid,

quedaría en dos grandes coordenadas: respeto al Régimen y potenciación y

desarrollo máximos de las Leyes Fundamentales del Reino.

"CONOZCO BIEN LA TEMÁTICA DEL MINISTERIO" (Cerón Ayuso)

El nuevo ministro de Comercio, don José Luis Cerón Ayuso, se pone al teléfono

con la mayor naturalidad, con su aire cordial y amable de siempre.

—Enhorabuena, señor ministro.

—Muchas gracias.

—¿Cuándo se ha enterado de su nombramiento?

—Pues esta misma noche, entre las ocho y media y nueve. Pero, ¿ya han recibido

la noticia oficial en la Redacción?

—Si, desde luego. Sin embargo usted habrá tenido alguna Indicación previa.

—Había, en efecto, algunos rumores que yo consideraba sin fundamento.

—¿Cómo han recibido la noticia en su casa?

—Mi familia se ha quedado un tanto asombrada y está con la sorpresa natural.

—¿Cómo piensa afrontar usted los asuntos de su Departamento?

—Es natural que espere a aterrizar, aunque es evidente que las cuestiones

económicas y comerciales, que son materia del Ministerio, tanto a nivel interior

como exterior, me son bien conocidas, pero tendré que tomar tierra.

—¿Especialmente en el campo de las negociaciones con el Mercado Común?

—Es uno de los temas pendientes.

—¿Ha pensado usted ya en los altos cargos da su Departamento?

—No, no tengo pensado en este momento quiénes van a ser mis colaboradores

inmediatos.

Con respecto a un posible cambio de la linea económica del Gobierno, el nuevo

ministro de Comercio ha declarado a Cifra que el hecho de que cambie un ministro

no significa un cambio en la política económica. «Esto no es posible ni mucho

menos deseable. En la actualidad —añadió— tenemos serios problemas económicos,

como son la balanza de pagos, el incremento en los precios, y hay que buscar

unas soluciones dentro de una política general coherente con el resto del

Gobierno.»

A la pregunta de si creía que próximamente habrá nuevas alzas en los precios en

general, el señor Cerón contestó: «Espero que no.» Los precios que hay

actualmente —dijo— intentaremos mantenerlos estables.»

Agregó que la política a seguir en el Ministerio de Comercio deberia mantener

los equilibrios idóneos entre expansión y estabilidad de precios. «Creo —dijo—

que expansión y estabilidad son conciliables, y deben ser coherentes con las

medidas que ya el Gobierno adoptó en noviembre.»- J. A. F. O.

"RESERVA ABSOLUTA"

(Señora de Sánchez Ventura)

El señor Sánchez Ventura está en Madrid, pero ausente de su domicilio. Ha tomado

el teléfono su esposa, que ya conoce la noticia del nombramiento; pero no sabe

dónde localizar al señor ministro ni a qué hora regresará.

—¿Podría usted decirnos algo respecto al nuevo camino que se abre ante su esposo

y ante su hogar, que ya se ha convertido en domicilio de un ministro?

—Lo siento mucho y le ruego que me comprenda, pero no puedo decirle nada.

—¿Ni siquiera si esté usted contenta o preocupada?

Una pausa brevísima.

—No; ni siquiera eso... Le ruego que lo comprenda y me perdone.—M. M.-C.

 

< Volver