Perfiles de una crisis ministerial. 
 Reforma importante     
 
 ABC.    05/03/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

ABC. MIÉRCOLES 5 DE MARZO DE 1975.

REFORMA IMPORTANTE

No se ha resuelto el cambio de Gobierno por la vía estricta de una «mini-

crisis», como pareció verosímil en alguno de los pasados días, cuando

sensibilizada la opinión pública, a raíz del cese voluntario del ministro de

Trabajo, todo fue tejer y destejer rumores, posibilidades, nombres y cargos.

Ha tenido la reforma, la reestructuración del Gobierno, un marco más amplio. Era

lógico. Venía la crisis ya condicionada desde el momento en el que cesaron en

sus respectivas carteras los anteriores ministros de Información y Turismo y

Hacienda. Concretamente, en el cese del anterior ministro de Hacienda se

encuentra la raíz que explica, de modo más lógico, algunos de los cambios que

ahora se han producido.

Si alguna virtud tiene la delimitación de áreas que parece inseparable de la

escala de vicepresidencias en el Gobierno es, sin duda, procurar la máxima

coordinación política y funcional entre los Ministerios cuya acción se mueve,

naturalmente, en un campo de juego común; es decir, en un campo de juego donde

son muy directas las interdependencias, donde la actuación de cada uno

condiciona fuertemente la actuación de los demás.

Para reforzar la cohesión gubernamental —y seguramente no por otra razón—

tienen, desde hoy, nuevos ministros las carteras de Industria y de Comercio.

El nuevo ministro de Industria, Alfonso Alvarez Miranda, tiene una valiosísima

experiencia que avala su designación. Es hombre formado en la gerencia de las

empresas públicas de mayor magnitud —como Ensidesa— y conoce, al tiempo, todos

los problemas y planteamientos de la empresa privada.

En Comercio, José Luis Cerón Ayuso, incorpora la sabiduría de muy dilatadas

horas y tácticas inteligentes en las más difíciles negociaciones del comercio

exterior español. Con fino humor ha sido definido —definición a la que él no es

ajeno por cierto— como «el Kissinger español».

Para la cartera de Trabajo, que vacante ha sido la palanca motora del reajuste

ministerial, ha sido nombrado uno de los más brillantes políticos jóvenes:

Fernando Suárez González. A la estela de eficacia que ha dejado en otros

distinguidos cargos, fuera y dentro de la Administración, se ha sumado hace

poco, al filo de su interesante conferencia en el Club Siglo XXI, el

significativo y esencial elogio del propio presidente del Gobierno, comentando

sus ideas sobre el futuro de España como interpretación fiel y penetrante del

verdadero espíritu del 12 de febrero. La inteligente capacidad de Fernando

Suárez va a afrontar, con éxito previsible, dos problemas de la mayor

trascendencia económico-social: la normativa más justa y conveniente de los

conflictos colectivos y de las condiciones equitativas del despido laboral.

Luego de una larga etapa de leal y ponderada actuación en el Ministerio de

Justicia, el señor Ruiz-Jarabo es sucedido por José María Sánchez-Ventura.

Personalidad de sólida formación jurídica, el señor Sánchez-Ventura accede a la

cartera ministerial desde la responsabilidad competentemente ejercida de una

Subsecretaría. Es, por lo tanto, nombre elegido en el seno del propio Gobierno.

Para la cartera clave de la Secretaría General del Movimiento queda nombrado

Fernando Herrero Tejedor.

Por su distinguida carrera jurídica, por la historia de sus servicios públicos,

por su singular personalidad, Fernando Herrero Tejedor tenía ya, hace años, bien

ganada condición de hombre «ministrable»; de ministro siempre posible en la

estimación de la opinión pública.

* * *

La lista del nuevo Gobierno pone hoy fin a cabalas, rumores, tensiones y

preocupaciones. El reajuste ministerial, la recomposición del equipo gobernante,

se ha realizado, como era lógico suponer, con perfecta normalidad, de acuerdo

con los trámites de consulta, proposición y designación que las normas

constitucionales establecen.

Ante el nuevo Gobierno, ninguna actitud puede ser más positiva que la confianza

serena de la sociedad en el acierto de su política y en la plenitud de su

dedicación al mejor servicio de los más altos intereses de España.

 

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