En la toma de posesión del nuevo gobierno, discurso programático del presidente Arias Navarro. 
 El desarrollo de la participación política ha de ser promovido y estimulado     
 
 Informaciones.    05/01/1974.  Página: 8-?. Páginas: 2. Párrafos: 31. 

EL DESARROLLO DE LA PARTICIPACIÓN POLÍTICA HA DE SER PROMOVIDO Y ESTIMULADO

MADRID, 5. (INFORMACIONES.)

>>El Gobierno concede alta importancia al desarrollo de la participación

política que ha de ser promovido y estimulado, teniendo en cuenta la probada

madurez cívica de nuestro pueblo y las necesidades del momento presente», dijo

ayer tarde don Carlos Arias Navarro en el acto de toma de posesión del nuevo

equipo ministerial, en la sede de la Presidencia. >>El Gobierno español anuncia

—dijo también— que hará uso de toda su autoridad —con rigor y serenidad— para

defender el bien común y mantener un orden en cuyo marco los españoles puedan

ejercitar y desarrollar sus derechos y libertades.»

Por primera vez la toma de posesión de los nuevos ministros se llevó a cabo en

una ceremonia conjunta.

Además del presidente, Arias, hablaron el vicepresidente primero, señor García

Hernández, y el vicepresidente saliente, señor Fernández Miranda.

El discurso del señor Arias Navarro fue una declaración programática del nuevo

Gobierno. Su texto integro es el siguiente:

Excelentisimos e ilustrisimos señores; señoras, señores: Por primera vez, los

miembros de un Consejo de ministros toman posesión de sus cargos conjuntamente.

Con ello hacemos paladina declaración de nuestra condición de ministros

solidariamente responsables de la tarea de gobierno que las leyes nos confieren.

Se trata de una solidaridaa conscientemente aceptada porque todos nosotros

participamos en los mismos ideales del Movimiento Nacional, en la entera lealtad

al Jefe del Estado, en el mismo afán de servir a España y a los españoles. Nos

urge la vocación de servicio que profesamos como el más alto honor. Y en aras de

esa exigente vocación pondremos los talentos que Dios nos ha dado y nuestra más

decidida voluntad de acertar en todo momento.

No se nos ocultan las dificultades con que hemos de enfrentarnos en nuestra

tarea, pero confiamos en vencerlas con la ayuda de Dios, la alta dirección del

Jefe del Estado y la colaboración de todos los españoles, que tan ejemplar

lección han sabido dar ante el mundo con ocasión de los dolorosos

acontecimientos que recientemente hemos sufrido. Esperamos mucho de la alta

misión orientadora de los medios de comunicación social, que por ser al mismo

tiempo intérpretes y formadores de la opinión pública, han de ofrecernos como

hasta, ahora han hecho en su inmensa mayoría, su permanente lección de amor a

España y de constante promoción de los Ideales y fines de la política nacional.

Gracias desde lo más profundo de mi corazón, a Torcuato Fernández Miranda, por

su cátedra de exacto patriotismo, abierta permanentemente para provecho de

cuantos sienten la verdadera vocación política.

Estamos seguros de que su aleccionadora palabra no nos faltará, como no nos

faltó en un momento difícil, cuando nos dio la frase justa y el tono sereno que

supo llevar la tranquilidad a los espíritus acongojados.

Yo te pido, Torcuato, que aceptes una vez más el testimonio de la admiración que

siempre me merecieron tu talento, tu espíritu de trabajo, tu afán de saber y tu

generosidad de enseñar. Y a cuantos conmigo formaron parte del anterior Gobierno

y que hoy cesan en sus cargos, me honro en expresarles aquí, muy solemnemente,

con voz que quiere ser oída, los sentimientos de personal amistad y la más alta

estima por la labor realizada. El pueblo español, rico en entrañables virtudes,

es muy especialmente ejemplar en la gratitud. Y vosotros habéis ganado ese

reconocimiento que yo me complazco en hacer público.

No voy a enumerar los méritos y condiciones, asi como la decidida voluntad de

servicio de los nuevos ministros. Juntos iniciamos ahora una ilusionada tarea,

cuyos propósitos creo suficientemente reflejados en los puntos siguientes:

1. El Gobierno estima inexcusable deber el expresar en el acto de su

constitución el reconocimiento público de las virtudes del anterior presidente.

El capitán general don Luis Carrero Blanco, como claro espejo de las

excepcionales calidades del Ejército español, fue ejemplo de sacrificada entrega

al servicio de la Patria en la permanente lealtad al Jefe del Estado. Al recoger

el dolor de España, el Gobierno manifiesta inequívocamente su repulsa contra las

actitudes de grupos notoriamente minoritarios que intentan alterar la paz y el

orden. La tranquilidad social y el pacifico convivir de los españo1es —verdadero

patrimonio nacional—, constituyen uno de los ejemplos más conciuyentes de la

eficacia de nuestro sistema político apreciado por propios y extraños; desde

esta perspectiva, el Gobierno español anuncia que hará uso de toda su autoridad

—con rigor y serenidad— para defender el bien común y mantener un orden en cuyo

marco los españoles puedan ejercitar y desarrollar sus derechos y libertades.

2. El fomento de las virtudes de nuestro pueblo, su legítima aspiración a unas

cotas más altas de bienestar y la fundada esperanza de perfeccionar un

orden social que progresivamente debe ser más justo, son consideraciones que

inspirarán la política del Gobierno para proseguir —a pesar de las dificultades

que la coyuntura presente ofrece— el desarrollo y garantizar a los españoles,

especialmente a las clases trabajadoras, el mantenimiento y promoción

de un mejor nivel de vida.

3. Construido el Estado sobre el sólido cimiento de la unidad nacional,

resumen auténtico de una rica variedad de hombres y tierras que han de ser

contempladas para potenciar la vida local, provincial y regional, el

Gobierno fija entre sus objetivos principales el de contribuir a reforzar

las estructuras políticas, tal y como acaba de anunciar el Jefe del

Estado. Y en esta línea concede alta importancia al desarrollo de la

participación política que ha de ser promovido y estimulado, teniendo en

cuenta la probada madurez cívica de nuestro pueblo y las necesidades del

momento presente.

4. Al reconocer el decisivo papel de la Incorporación de la Juventud a todas

las actividades de la vida social, «1 Gobierno expresa en la figura del

Principe de España —con su humana ejemplaridad— la segura confianza en las

generaciones sobre las que ha de fundamentarse el futuro español.

5. En el orden internado» nal, el Gobierno reitera 1a vocación universal

de España que mantiene su afán en colaborar en la tarea de la paz. Y al asegurar

la continuidad de los tradicionales lazos de amistad con otros

países, comparte la preocupación actual del mundo en orden a los problemas que

ponen en riesgo el progreso de la Humanidad. En este sentido, el Gobierno

español espera la acuciante dedicación de todos los Estados para encontrar las

bases de un nuevo orden internacional inspirado en el respeto mutuo y en la

colaboración universal para el desarrollo económico y social de los países menos

favorecidos.

6. Si a esto unimos la solidaridad con las culturas colindantes y

transatlánticas —constantes de nuestra historia—, sentado queda el quehacer

histórico de una continuidad y una confianza en el destino de España, a la que

el Gobierno se emplaza y de la que se hace responsable, contando con el

generoso apoyo del gran protagonista: el pueblo español."

Las palabras del señor Arias fueron rubricadas por los aplausos de las numerosas

personas que asistieron al acto. Estuvieron presentes todos los ministros

entrantes y salientes.

LEALTAD DESDE LA FIDELIDAD

Don Torcuato Fernández-Miranda, en nombre propio y de los ministros salientes.

pronunció las siguientes palabras:

«Se ha dicho que soy un hombre sin corazón, trío y sin nervios. No es verdad. Lo

que sucede es que soy asturiano Y los asturianos tenemos cierto miedo al corazón

y al sol. Si. al corazón y al sol. En las tardes abiertas de cielo raso, cuando

el sol luce con toda su fuerza, los asturianos sabemos que a la caída de la

tarde las nieblas y las nubes surgirán de las entrañas de la tierra o desde la

invasión de la mar. En esos atardeceres, los valles, las montañas y senderos se

hacen peligrosos.

Hay quien dice que entre la densa niebla cabalgan las brujas. Sólo los altos

pica chos cubiertos de nieve, er guidos. logran librarse de las nieblas, y no

siempre.

Los asturianos sabemos también, es un saber ancestral, que de la olla hirviente

del corazón vivo pueden surgir nieblas que turben la cabeza. Por eso se nos

ensena a tener embridado el corazón, sujeto y en su sitio.

Desde mi corazón quiero hoy en este acto de relevo, rea firmar mis fidelidades

esenciales.

He distinguido siempre entre lealtad y fidelidad. La lealtad es aquella virtud

social que impone un comportamiento claro y limpio, basado en la veracidad, que

surge de un compromiso de honor

Hoy hablo de una lealtad más profunda, de aquella que surge de la fidelidad,

aquella que determina un comportamiento que nace de la fe en la persona a quien

se sirve.

Afirmo de modo rotundo mi «altad basada en la fidelidad al Caudillo Franco.

Nunca agradeceré bastante el honor de estos cuatro años de servicio y

aprendizaje a su lado.

Afirmo mi lealtad basada a la fidelidad al Príncipe de España, expresión

perfecta del limpio y claro futuro de nuestra patria. Y afirmo esta fidelidad de

modo radical e Inequívoco.

Afirmo mi lealtad desde la fidelidad al ejemplo vivo del almirante Carrero

Blanco. De este ejemplo surge mi talante futuro en el comportamiento político

que hoy Inicio. No termino, continúo un nuevo camino político al servicio del

pueblo.

Lealtad desde la fidelidad al pueblo español. A este esplandido pueblo español a

quien tengo el orgullo de pertenecer. Le he servido y le serviré desde el amor a

España. A esta España que amo sobre todas las cosas.

Tengo el orgullo de haber servido al Estado, encarnación de la soberanía del

pueblo. Tengo y tendré el orgullo de la ética del Estado.

Pido perdón a todos. Pido perdón sobre todo a mis colaboradores. Servir desde la

veracidad es duro, por eso pido perdón.

Tengo el honor de hablar también en nombre de mis compañeros que hoy son

relevados en su cargo y responsabilidad. En su nombre y en el mío te digo a ti,

señor presidente del Gobierno, que te deseo, que te deseamos a ti y a tu

Gobierno los mayores éxitos en el servicio a España. Tú sabes que quedo a tus

ordenes, señor presidente, desde una sincera estima a tu persona.

Y ahora, para terminar, quiero, desde mi corazón ardiente y vivo, gritar nuestro

entrañable grito: ¡Arriba España!»

SEÑOR GARCÍA HERNÁNDEZ: «GARANTIZAR LA CONVIVENCIA PACIFICA Y ORDENADA DEL

PUEBLO Y SU PARTICIPACIÓN EN EL ORDEN POLÍTICO»

Contestó en su nombre y en el de los nuevos ministros el vicepresidente primero

y ministro de la Gobernación, quien dijo:

«Excelentísimo señor presidente del Gobierno:

Me ha sido conferido el honor de pronunciar estas palabras, en nombre de todos

los que hoy tomamos posesión de los distintos Departamentos ministeriales, para

expresar nuestros sentimientos y propósitos en este acto que pretendemos sea

breve y sencillo porque los tristes acontecimientos recientemente acaecidos y la

seriedad del momento aconseja reconducir esta toma oficial de posesión a su

dimensión mínima.

Nuestro más emocionado recuerdo ha de dedicarse hacia el hombre que con la

inmolación de su vida ha sido la causa de que hoy y aquí estemos reunidos. Me

refiero, ya lo adivina.!», al presidente del Gobierno, don Luis Carrero Blanco,

cuyos constantes y perdurables servicios a la patria culminaron con su execrable

asesinato que sigue orlando de luto el corazón de los españoles. Su ejemplo

queda en la Historia. Su vida fue una permanente lección de altruismo,

independencia, austeridad, honestidad y eficacia.

Los propósitos que nos animan a quienes hemos sido convocados a la honrosa

misión de participar en la gobernación del país bajo la autoridad del Jefe del

Gobierno, se sintetizan en nuestro empeño, decidida voluntad y firme resolución

de servir con todo rigor a la ejecución, desarrollo y perfeccionamiento de los

principios políticos en que se asienta el Movimiento Nacional; a garantizar la

con. vivencia pacifica y ordenada del pueblo español, y a su participación en el

orden político; a consolidar cada día más las instituciones como soporte clave

del futuro de nuestra nación.

Cada ano de nosotros con circunstancias y experiencias personales diferentes,

bien en la política, la Administración o las actividades privadas, llegamos con

la única ilusión de que nuestros esfuerzos redunden en beneficio de la comunidad

nacional y especialmente de quienes más necesitan la acción del poder público.

Venimos a sustituir a hombres que dejaron en esta labor que ahora se nos

encomienda, lo mejor de su vida y de su inteligencia. Para ellos debe

proyectarse el enorme agradecimiento que en estos momentos nos corresponde

proclamar.

No hace falta, para terminar, reiterar lealtades que están en la conciencia de

todos. Rogamos, eso sí, presidente, que recogiendo nuestra gratitud por la

confianza que se nos ha dispensado de echar sobre nuestros hombros una tarea

dura y difícil, se haga eco de nuestros sentimientos ante Su Excelencia el Jefe

del Estado, sobre cuya obra tan firmemente se cimenta la paz de una España

renovada que ofrece hacia el futuro permanente continuidad en su sucesor, el

Príncipe de España.»

Cerró el acto el presidente del Gobierno, don Carlos Arias Navarro.

 

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