Autor: Cortés-Cavanillas, Julián (ARGOS). 
   Adios a Pío Cabanillas     
 
 ABC.    31/10/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 1. 

EN POCAS LINEAS ADIÓS A PIÓ CABANILLAS.

Como un rayo en cielo sereno ha caído la noticia del cese del ministro de

Información y Turismo, don Pío Cabanillas Gallas, por rara coincidencia a los

cinco años justos de la marcha de don Manuel Fraga Iribarne del mismo puesto

ministerial. Cierto es que las causas de entonces fueron diferentes a las que se

supone han provocado ahora la caída del joven e inteligentísimo político

gallego. En aquel 29 de octubre de 1969, Fraga resultó vencido en su

confrontación con los tecnócratas por el asunto Matesa. En este 29 de octubre de

1974, Cabanillas desaparece del equipo de Arias Navarro quizá por una difusa y

confusa ofensiva de ciertos grupos, que le consideraban excesivamente

aperturista . La realidad es que dentro de las limitaciones que impone la

naturaleza del régimen, el llamado aperturismo de don Pío había resultado eficaz

con la Prensa, la Televisión y la Radio. Era el lógico camino trazado en el

programa del Gobierno de Arias Navarro, y que el ministro recorría con paso

firme y cauteloso, no traicionando a la extensa opinión española que creía en

los puntos políticos caracterizados por el espíritu del 12 de febrero . Lo que

haya sucedido para este cese pertenece al secreto del sumario y, por lo tanto,

se carece de la versión auténtica para juzgar las razones o sinrazones del

acontecimiento de su marcha con la compañía de un solo ministro, cuando hace

días se rumoreaba de una crisis que afectaba a cuatro carteras al menos. Lo que

desde luego cabe afirmar es que esta fulminante despedida no ha gustado a los

más y ha complacido a los menos. El adiós a Pío Cabanillas, buen ministro de

Información, se lo da con tristeza cordial la Prensa y la gran mayoría de

cuantos la sirven. La única compensación es que le sucede en el Ministerio un

hombre de gran tacto, de fina inteligencia y conocedor profundo de la compleja

Casa de la avenida del Generalísimo como es León Herrera. Al saludar con un

aplauso al ministro que se marcha, por su eficaz labor, y al que entra por

cuanto promete, decimos una sola cosa: que todavía la opinión pública confía en

el presidente Arias Navarro, y que el régimen, en ningún caso, puede dar marcha

atrás en su evolución política. El compromiso de honor del 12 de febrero,

queremos creer, está en pie. ARGOS.

 

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