El gobierno de España desde 1936  :   
 Seis gobiernos básicos (1938,1939,1941,1945,1951,1957), setenta ministeriod y sesenta y un ministros. 
   18/07/1961.  Páginas: 7. Párrafos: 44. 

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Asuntos

EL GOBIERNO

DE ESPARA DESDE 1936

SEIS GOBIERNOS BÁSICOS

1938,1939,1941,1945,1951,1957,

SETENTA MINISTERIOS Y SESENTA Y UN MINISTROS

CON la función de asumir todos los poderes del Estado y representar ai país ante

las potencias extranjeras , el 23 de julio de 1936 se constituyó en Burgos la

Junta de Defensa Nacional. Tras la ruptura del orden constitucional que

prácticamente se había disgregado en un violento proceso de descomposición, !a

Junta de Defensa Nacional fue el primer órgano de gobierno en la etapa histórica

que España inició hace veinticinco años.

Bajo la presidencia del general Cabanellas, formaron la Junta de Defensa

Nacional Boletín Oficial del día 24 de julio los generales Saliquet, Ponte, Mola

y Dávila y los coroneles Montaner y Moreno Calderón.

PRIMERA JUNTA TÉCNICA

La Junta de Defensa Nacional que actuó hasta el 1 de octubre dispuso la creación

de lo que habría de ser el primer desarrollo administrativo del 18 de julio: la

Junta Técnica del Estado. Instrumento adjunto y dependiente de la Junta de

Defensa Nacional, la Junta Técnica del Estado fue integrada por don Andrés

Amado, para los asuntos de Hacienda; don Joaquín Bau, para los de Economía; don

Juan Antonio Suanzes. para los de Industria; don Mauro Serret, para los de Obras

Públicas; don Alejandro Gallo, para los de Justicia, y don Romualdo de Toledo,

para los de Instrucción Publica. En los de Guerra, Marina y Aire entendía

directamente la Junta de Defensa por medio del general Dávila, del almirante

Cervera y del general Kindelán, respectivamente.

JEFATURA DEL ESTADO

En cumplimiento del histórico acuerdo. la Junta de Defensa Nacional hace público

1 de octubre de 1936 el decreto por el que transmite sus poderes al general

Francisco Franco, que al mismo tiempo recibe el nombramiento de Generalísimo de

los Ejércitos. El mismo día se publica la estructura administrativa dispuesta

por el Jefe del Estado que conserva la denominación utilizada por la extinguida

Junta de Defensa Nacional; es decir, Junta Técnica del Estado.

La nueva Junta Técnica del Estado tuvo la siguiente composición: Presidente, don

Fidel Dávila; presidente de la Comisión de Hacienda, don Andrés Amado; de

Justicia, don José Cortés; de Industria, Comercio y Abastos, don Joaquín Bau; de

Agricultura y Trabajo agrícola, don Eufemio Olmedo; de Trabajo, don Alejandro

Gallo de Cultura y Enseñanza, don José María Peinan; de Obras Públicas y

Comunicaciones, don Mauro Serret; Gobernador General, don Francisco Fermoso;

Secretario de Relaciones Exteriores, don Francisco Serra; Secretario de Guerra,

don Germán Gil Yuste, y Secretario General del Jefe del Estado, don Nicolás

Franco.

FEBRERO DE 1933

El 30 de enero de 1933, por decreto del Jefe del Estado, quedo disuelta la Junta

Técnica, que entonces presidia el conde de Jordana, y el. 1 de febrero se

constituyó el primer Gobierno con organización ministerial como consecuencia de

la ley de nueva organización de la Administración central del Estado. Esta fue

la composí-

ción del que se denomina primer Gobierno Nacional:

Presidencia. Vinculada a la Jefatura del Estado.

Vicepresidencia y Asuntos Exteriores, Conde de Jordana.

Justicia. Conde de Rodezno.

Defensa Nacional. General Davila.

Hacienda. Don Andrés Amado.

Orden Público. General Martínez Anido.

Interior. Don Ramón Serrano Súñer.

Obras Públicas. Don Alfonso Peña Boeuf.

Educación Nacional. Don Pedro Sainz Rodríguez.

Industria y Comercio. Don Juan Antonio Suanzes.

Agricultura. Don Raimundo Fernándéz-Cuesta.

Organización y Acción Sindical. Don Pedro González Bueno.

En el primer Consejo de Ministros se acordó que los Ministerios tuvieran sus

sedes en varias ciudades: Presidencia, Vicepresideneia, Asuntos Exteriores,

Defensa Nacional, Hacienda, Interior y Agricultura, en Burgos; Justicia y

Educación Nacional, en Vitoria; Obras Públicas y Organización y Acción Sindical,

en Santander; Orden Público, en Valladolid, e Industria y Comercio, en Bilbao.

Y CINCO GOBIERNOS SUCESIVOS

Es curioso comprobar cómo en la composición de los Gobiernos sucesivos nunca se

produce una renovación total de los cargos ministeriales. Este evidente índice

de continuidad política y la repetida circunstancia de relevos individuales

crean ciertas dificultades al proposito periodístico de señalar con precisión el

número de los Gobiernos diferenciados por su composi-

ción personal por la naturaleza descriptiva de este reportaje, hemos establecido

como método el de considerar nuevo Gobierno aquel en el que su composición se

altera respecto al anterior por lo menos en la mitad de los Ministros. Aun asi y

para que de tal método no se dedujeran conclusiones inciertas, ha habido que

admitir como renovación gubernamental la de mayo de 1941, ya que sí entonces

sólo se produjeron tres incorporaciones de Ministros fueron más las registradas

en fechas anteriormente próximas. Con esta advertencia y para nuestro objeto

estimamos como Gobiernos básicos los promovidos en las seguientes fechas:

Primero: Febrero de 1938 Primer Gobierno Nacional . Segundo: Agosto de 1939

Gobierno de la Paz . Tercero: Mayo de 1941. Cuarto: Julio de 1945. Quinto: Julio

de 1951. Sexto: Febrero de 1957.

AGOSTO DE 1939

Asuntos Exteriores. Don Juan Beigbeder.

Justicia. Don Esteban Bilbao.

Ejército. General Várela.

Marina. Abjurante Moreno.

Aire. General Yagüe.

Hacienda. Don José Larraz. Gobernación. Don Ramón Serrano Súñer.

Obras Públicas, Don Alfonso Peña Boeuf.

Educación Nacional. Don José Ibáñez Martín.

Industria y Comercio. Don Luis Alarcón de la Lastra.

Agricultura. Don Joaquín Benjumea.

Trabajo. Don Joaquín Benjumea encargado .

Secretaría General del Movimiento, General Muñoz Grandes.

Ministros sin cartera. Don Pedro Gamero del Castillo y don Rafael Sánchez Mazas.

Se suprime el Ministerio de Defensa Nacional, se restablecen los del Ejército y

de Marina y se crea el del Aire. Orden Público e Interior se refunden en

Gobernación. El de Organización y Acción Sindical recibe el nombre de Trabajo.

Adquiere categoría de Ministerio la Secretaria General del Movimiento.

Nombramiento de dos Ministros sin cartera. Del Gobierno anterior permanecen los

señores Serrano Súñer y Peña Boeuf. El señor Sainz Rodríguez había cesado ya en

el mes de abril. Se crea la Subsecretaría, de la Presidencia.

MAYO DE 1941

Asuntos Exteriores.—Don Ramón Serrano Súñer.

Justicia. Don Esteban Bilbao.

Ejército. General Várela.

Marina. Almirante Moreno.

Aire, General Vigón don Juan .

Hacienda. Don Joaquín Benjumea.

Gobernación. Don Valentín Galana.

Obras Públicas. Don Alfonso Peña Boeuf.

Educación Nacional. Don José Ibáñez Martín.

Trabajo. Don José Antonio Girón.

Industria y Comercio. Don Demetrio Carceller.

Agricultura. Don Miguel Primo de Rivera.

Secretaria General del Movimiento. Don José Luis Arrese.

Se incorporan los señores Girón, Primo de Rivera, y Arrese. Cambia de

Ministerio el señor Benjumea. Cesan los señores Larraz, Gomero. Alarcón de

la Lastra y Beigbeder Atienza. En fecha anterior habian cesado los generales

Muñoz Grandes y Yogue y el señor Sánchez Mazas. En fechas anteriores

habían sido nombrados el general Vigón junio 1940 , Serrano Súñer y

Carceller octubre 1940 y Galarza mayo 1941 .

SEPTIEMBRE DE 1942

Asuntos Exteriores. Conde de Jordana. Ejército. General Asensio.

Gobernación. Don Blas Pérez González.

Cesan los generales Várela y Galarza y el señor Serrano Súñer. El resto del

Gobierno, sin variación.

MARZO DE 1943

Justicia.—Don Eduardo Aunós.

Cesa don Esteban Bilbao.—El resto del Gobierno, sin variación.

AGOSTO DE 1944

Asuntos Exteriores. Don José Félix de Lequerica.

Fallecimiento del conde de Jorcana.

JULIO DE 1945

Asuntos Exteriores. Don Alberto Martín Artajo.

Justicia. Don Raimundo Fernandez Cuesta.

Ejército. General Dávila.

Marína Almirante Regalado.

Aire. General González Gallarza.

Hacienda. Don Joaquín Benjumea.

Gobernación.—Don Blas Pérez González.

Obras Públicas.—Don José María Fernández Ladreda.

Educación Nacional.—Don José Ibáñez Martín.

Trabajo.—Don José Antonio Girón.

Industria y Comercio.—Don Juan Antonio Suanzes.

Agricultura,—Don Carlos Rein Segura.

(Se incorporos los señares Martín Artajo, Fernández-Cuesta, Fernández Ladreda,

Rein Segura y Suanzes, los generales Dávila y González Gallarza y el Almirante

Regalado.—Permanecen del Gobierno anterior los señores Pérez González. Ibáñez

Martin, Benjumea y Girón.—Cesan los generales Asensio y Vigón (don Juan), el

Almirante Moreno y los señores Lequerica, Aunós, Peña Boeuf, Carceller, Primo de

Rivera y Arrese.—El Ministerio de la Secretaría General del Movimiento no se

cubre.)

JULIO DE 1951

Asuntos Exteriores.—Don Alberto Martín Arta jo.

Justicia.—Don Antonio Iturmendi.

Ejército.—General Muñoz Grandes,

Marina.—Almirante Moreno.

Aire.—General González Gallarza.

Hacienda. — Don Francisco Gómez de Llano.

Gobernación.—Don Blas Pérez González.

Obras Públicas.—Conde de Vallellano

Educación Nacional.—Don Joaquín Ruiz Jiménez.

Trabajo.—Don José Antonio Girón.

Industria.—Don Joaquín Planell.

Comercio.—Don Manuel Arburúa de la Miyar.

Agricultura.—Don Rafael Cavestany.

Secretaria General del Movimiento. — Don Raimundo Fernández-Cuesta.

Información y Turismo.—Don Gabriel Arias Salgado.

Subsecretaría de la Presidencia.—Don Luis Carrero Blanco.

(Se crean tos Ministerios de Industria, de Comercio (como desglosados del de

Industria y Comercio} y de Información y Turismo.—Se eleva al rango de

Ministerio la Subsecretaría de la Presidencia.—Se cubre de nuevo el Ministerio

de la Secretaria General del Movimiento.—Se incorporan el general Muñoz Grandes,

el almirante Moreno y los señores Iturmendi, Gómez de Llano, Suárez de Tangil,

Ruiz Jiménez. Planell, Arburúa, Cavestany, Arias Salgado y Carrero Blanco.—

Cambia de Ministerio el señor Fernández-Cuesta.—Permanecen los señores Martín

Artajo, Pérez González y Girón y el general González Gallarza.)

FEBRERO DE 1956

Educación Nacional.—Don Jesús Rubio García Mina.

Secretaría General del Movimiento. — Don José Luis Arrese.

(Cesan los señores Ruiz Jiménez y Fernández-Cuesta.—El resto del Gobierno, sin

variación.)

FEBRERO DE 1957

Asuntos Exteriores.—Don Fernando María de Castilla.

Justicia.—Don Antonio Iturmendi.

Ejército.—General Barroso.

Marina.—Almirante Abárruza.

Aire.—General Rodríguez y Díaz de Lecea.

Hacienda.—Don Mariano Navarro Rubio.

Gobernación.—General Alonso Vega.

Obras Públicas.—Don Jorge Vigón Suerodíaz.

Educación Nacional.—Don Jesús Rubio García-Mina.

Trabajo.—Don Fermín Sanz Orrio.

Industria.—Don Joaquín Planell.

Comercio.—Don Alberto Ullastres.

Agricultura.—Don Cirilo Cánovas.

Secretaría General del Movimiento. — Don José Solís Ruiz.

Información y Turismo.—Don Gabriel Arias Salgado.

Vivienda.—Don José Luis Aírese.

Ministro sin cartera.—Don Pedro Gual Villalbí.

Subsecretaría de la Presidencia. — Don Luis Carrero Blanco.

(Se crea el Ministerio de 1a Vivienda.— Nombramiento de un Ministro sin cartera.

Se incorporan los generales Barroso, Alonso Vega y Rodríguez y Díaz de Lecea, el

almirante Abárzuza y los señores CastieIla. Navarro. Vigón. Sanz Orrio.

Ullastres Cánovas. Solis y Gual Villalbi. Cambia dé Ministerio el señor Arrese.—

Continúan los señores Iturmendi, Rubio, Planell. Arias Salgado y Carrero

Blanco.)

ABRIL DE 1960

Vivienda.—Don José María Martínez y Sánchez-Arjona.

(En el mes de marzo había cesado el señor Arrese y quedó encargado del Miras-

teño el señor Gual Villalbí. )

SESENTA Y UN MINISTROS

Con arreglo a nuestra clasificación, el tiempo de permanencia de los sucesivos

Gobiernos ha sido el siguiente:

1.º Febrero de 1938.—Un año y seis meses.

2." Agosto de 1938.—un año y nueve meses.

3.º Mayo de 1941.—Cuatro años y dos meses.

4.° Julio de 1945.—Seis años.

5.° Julio de 1951.—Cinco años y siete meses.

6.° Febrero de 1957.—Cuatro años y cuatro meses (hasta la fecha)

El número de Ministros según los Ministerios ha sido el siguiente: Asuntos

Exteriores y Agricultura. 6.—Justicia, Ejército y Hacienda. 5.—Aire,

Gobernación, Obras Públicas. Educación Nacional y Secretaria General del

Movimiento. 4.—Marina, Trabajo (contando el encargo del señor Benjumea)

Industria y Comercio y sin cartera. 3.—Comercio y Vivienda, 2.—Defensa Nacional.

Orden Público. Interior. Industria, Organización y Acción Sindical, Información

y Turismo y Subsecretaría de la Presidencia, 1.

En total, setenta Ministerios asumidos por 61 Ministros, ya que varios de ellos

lo han sido de Departamentos diferentes en períodos diversos: los generales

Dávila (Defensa Nacional y Ejército) y Muñoz Grandes (Secretaria General del

Movimiento y Ejército), los señores Arrese (Secretaría General del Movimiento y

Vivienda), Fernández-Cuesta (Agricultura, Justicia y Secretaría General del

Movimiento) Benjumea (Agricultura, Trabajo y Hacienda) y Serrano Suñer

(Interior, Gobernación y Asuntos Exteriores).

Han sido Ministros del mismo Minutario en dos períodos gubernamentales no

consecutivos el conde de Jordana (Asuntos Exteriores), el almirante Moreno

(Marina) y los señores Arrese (Secretaría General del Movimiento) y Suanzes

(Industria y Comercio).

Enlazadas con las más puras tradiciones y con el organismo representativo que

fue moderador del poder real durante la Edad Media y la Moderna, renacieron las

Cortes Españolas por ley de 17 de julio de 1942. Quedaba atrás una etapa de

excepción, en la que el Jefe del Estado, investido de poderes extraordinarios,

ejercía directamente el poder legislativo ante las necesidades que planteaba

nuestra guerra de Liberación.

Pero las Cortes renacidas no tenían el menor nexo de unión con aquel Parlamento

de triste memoria, donde se dormitaba en los bancos de los diputados, se

insultaba, se llegaba a las manos y se fomentaban las más turbias pasiones y la

chocarrería. De aquel Parlamento dijo José Antonio lo siguiente: «Las Cortes

llevan poco más de un mes de vida y ya se arrastran en la decrepitud. Así, en

las sesiones de los martes faltan los diputados de provincias, que han demorado

su regreso; en las de los miércoles hay alguna gente más; en las de los jueves

empieza la desbandada; las de los viernes son un himno al desmayo... Las luces

continuaban escasas y amarillas. El salón de sesiones era un recinto lleno de

tedio. Se adivinaba el día en que el pueblo, no contento con aquellas luces

medio apagadas, ha de entrar en el salón de sesiones para decir definitivamente:

«Apaga y vamonos.» José Antonio, una vez más, previo el 18 de julio de 1936

Además, el Parlamento no era auténticamente representativo, pues en él no

estaban representadas las unidades naturales de convivencia, sino los partidos

políticos, que dividían y eran elemento de lucha y de discordia. Era necesario,

pues, implicar al pueblo en las tareas del Gobierno; pero no a través de

asociaciones artificiales, sino en grupos perfectamente representativos, como

son el Sindicato, las Entidades locales y culturales y los Colegios

profesionales. Asi puede decir muy bien el profesor Praga Iribarne que las

Cortes «no representan a un cuerpo electoral, sino a, los elementos

constitutivos de la comunidad nacional. Las Cortes son un órgano representativo

y deliberante».

El Preámbulo de la Ley constitutiva de las Cortes Españolas, elevada

posteriormente a Ley Fundamental, es taxativa al respecto: >>La comision de un

regimen jurídico, la ordenación de la actividad administrativa del Estado, el

encuadramiento del orden nuevo en un sistema institucional con claridad y rigor,

requieren un proceso de elaboración del que, tanto para lograr la mejor calidad

de la obra como para su arraigo en el país, no conviene estén ausentes

representantes de los elementos constitutivos de la comunidad nacional. El

contraste de pareceres—dentro de la unidad del régimen—, la audiencia de

aspiraciones, la crítica fundamentada y solvente, la intervención de la técnica

legislativa, deben contribuir a la vitalidad, justicia y perfeccionamiento del

Derecho positivo de la Revolución y de la nueva Economía del pueblo español.»

Pero aún hay más, y es que «el órgano que se crea significará, a la vez que

eficaz instrumento de colaboración en aquella función, principio de

autolimitación para una institución más sistemática del Poder».

Las Cortes son el órgano superior do participación del pueblo español en las

tareas del Estado y a ellas competen la preparación y elaboración de las leyes y

ejercer un cierto control de los Tratados internacionales y de la Administración

pública. Al mismo tiempo aseguran la sucesión en la Jefatura del Estado con

arreglo a la Ley de 26 de julio de 1947. Los Procuradores pueden dirigir ruegos

y preguntas al Gobierno y pueden asimismo interpelarlo. Y aun cuando el Jefe del

Estado conserva la sanción legislativa, jamás se ha dado el caso que éste haya

hecho uso de su derecho de veto a alguna de las leyes aprobadas por las Cortes.

Este ultimo punto es uno de los más interesantes y, al mismo tiempo, más

desconocido por el pueblo. Según el artículo 10 de la Ley de 17 de julio de

1942, modificada por la de 9 de marzo de 1946, "las Cortes conocerán en Pleno de

los actos o leyes que tengan por objeto alguna de las materias siguientes: a)

Los presupuestos ordinarios y extraordinarios del Estado, b) Las grandes

operaciones de carácter económico y financiero, c) El establecimiento o reforma

del régimen tributario, d) La ordenación bancada y monetaria, e) La intervención

económica de los Sindicatos y cuantas medidas legislativas afecten en grado

trascendental a la economía de la Nación. f) Leyes básicas de regulación de la

adquisición y pérdida de nacionalidad española y de los deberes y derechos de

los españoles, g) La ordenación político-jurídica de las instituciones del

Estado, h) Las bases del régimen

local, i) Las bases del Derecho Civil, Mercantil, Social, Penal y Procesal, j)

Las bases de la organización judicial y de la Administración pública. k) Las

bases para la ordenación agraria, mercantil e industrial. 1) Los planes

nacionales de enseñanza. m) Las demás leyes que el Gobierno, por sí o a

propuesta de la Comisión correspondiente, decida someter al Pleno de las Cortes.

Igualmente el Gobierno podrá someter al Pleno materias o acuerdos que no tengan

carácter de ley.»

Pues bien; todas las leyes que afectan a todos los apartados, exceptuando el m),

han sido modificadas en el seno de las Comisiones o no han prosperado, hasta tal

punto que un buen número de ellas duermen en los archivos de las Cortes. La

demostración de este aserto se encuentra en los «Boletines» de las Cortes

Españolas, puestos a la venta, donde se insertan los proyectos de Ley y el

posterior dictamen de las Comisiones. Es natural que cuando uno de estos

proyectos de Ley pasa al Pleno sea aprobado sin discusión, pues ya ha sido

debatido y modificado por su Comisión correspondiente. Debemos insistir una vez

más en que un número crecido de proyectos de Ley no han prosperado al llegar a

las Cortes y que ninguno ha sido aprobado sin ser modificado anteriormente.

En cuanto al carácter representativo de las Cortes, es suficiente con demostrar

el espíritu de democracia orgánica que preside la elección de los Procuradores.

En las últimas elecciones fueron elegidos por el tercio de cabezas de familia,

Sindicatos y Entidades culturales y corporativas 32.571 concejales,

correspondientes a la mitad que se renovaba y a las vacantes producidas desde la

anterior elección. Para

el tercio familiar se presentaron 19.198 candidatos para 9.399 concejalías y

füeron convocados a las urnas 8.241.308 cabezas de familia; por el tercio

sindical se presentaron 27.712 candidatos para 11.556 concejalías, y 35.912

candidatos para las 11.616 concejalías por el tercio de Entidades. De esta

representación salen 53 Procuradores en Cortes, pues los Municipios de cada

provincia eligen un Procurador, excluido el de su capital.

Al mismo tiempo, los Municipios de cada partido eligen a su Diputado provincial,

y éstos, a un Procurador en Cortes. Asimismo cada provincia elige a un Consejero

nacional, que es al mismo tiempo Procurador en Cortes. De esta manera tan

sencilla, 53 Procuradores son elegidos por los Municipios; 53 por las

Diputaciones y otros 53 son alcaldes de capitales de provincia.

Los representantes sindicales son la tercera parte del total de la Cámara. De

ellos, tres representan a cada uno de los Sindicatos Nacionales (un empresario,

un técnico y un obrero); doce son elegidos por las Hermandades de Labradores y

Ganaderos (cuatro por los propietarios cultivadores directos, cuatro por los

arrendatarios o aparceros y cuatro por los trabajadores agrícolas asalariados) y

cuatro elegidos por las Cooperativas, los Gremios y Cofradías de Pescadores. La

diferencia entre el tercio del total de Procuradores y la suma de los anteriores

son captados por los Procuradores sindicales natos y electivos reunidos para

votar en Asamblea.

Asimismo tienen Procuradores electivos los Colegios profesionales, las Cámaras

de Comercio, las Reales Academias y el Consejo Superior de Investigaciones

Científicas. Ningún estamento del país queda sin su representación en las

Cortes.

Desde su creación, las Cortes han aprobado un total de 3.146 proyectos de Ley.

de los cuales 2.789 corresponden a leyes, y el resto, a Decretos-Leyes que

fueron tramitados a la Comisión a que se refiere el artículo 12 del Reglamento.

Este artículo dice lo siguiente; «Son de la competencia de las Comisiones de las

Cortes todas las demás disposiciones que no estén comprendidas en el artículo 10

y que deban revestir forma de Ley, bien porque así se establezca en alguna

posterior disposición a, la presente o bien porque se dictamine en dicho sentido

por una Comisión compuesta por el Presidente de las Cortes, un Ministro

designado por el Gobierno, un miembro de la Junta Política, un Procurador en

Cortes con el título de letrado, el Presidente del Consejo de Estado y el del

Tribunal Supremo de Justicia. Esta Comisión emitirá dictamen a requerimiento del

Gobierno, por propia iniciativa de éste o a petición del Presidente de las

Cortes.»

De hecho, el número actual de la Cámara es de 587 Procuradores, si bien por Ley

comprende 595 puestos. Pueden ser designados seis Procuradores más por las

Provincias africanas, por lo que el número teórico es de 601.

La sesión inaugural de las Cortes Españolas se celebró el día 17 de marzo del

año 1943 y la primera Legislativa duro hasta 1946. El número de Procuradores ha

ido creciendo cada Legislatura así:

1943-46 ......... 424 Procuradores

1946-49 ......... 468 »

1949-52 ......... 477 »

1952-55 ......... 491 »

1955-58 ......... 537 »

1958-61...... 570 »

embajadores de franco

1. Antonio Magaz y Pers.

2. José Yanguas y Messia.

3. Nicolás Franco Bahamonde.

4. Eugenio Espinosa y de los Monteros.

5. Duque de Alba.

6. José Félix de Lequerica.

7. Eduardo Aunós Pérez.

8. Juan Ignacio Lúca de Tena y García Torres.

9. Raimundo Fernández-Cuesta y Merelo.

10. José Final y Escrivá de Romaní.

11. Miguel Mateu Pía.

12. Manuel Aznar y Zubigaray.

13. José María de Areilza y Martínez Rodas.

14. José María Alfaro y Polanco.

15. Fernando María Castiella y Maíz.

16. Joaquín Ruiz Jiménez y Cortés.

17. Miguel Primo de Rivera y Sáez de Heredia.

18. Manuel Valdés Larrañaga.

19. Fermín Sanz Orrio.

20. Juan José Pradera y Ortega.

21. Francisco Javier Conde García.

22. Alfredo Sánchez Bella.

23. Francisco Gómez de Llano.

24. Ernesto Giménez Caballero.

25. José Ibáñez Martín.

26. Emilio García Gómez.

27. Ignacio de Urquijo y de Olano.

28. Luis de Urquijo y Landecho.

A lo largo de los últimos veinticinco años ha tenido España que dedicar especial

atención a un frente políticamente muy importante: la acción diplomática en el

extranjero. A los años de guerra en España siguieron los de la segunda guerra

mundial con el mundo escindido en dos bloques antagónicos irreconciliables, los

de la posguerra con el énfasis impetuoso de los vencedores que entonces hiciera

el juego al comunismo internacional, los años de Potsdam, de San Francisco y de

la ONU. Los países cambiaban de regímenes de Gobierno o modificaban el matiz

político de sus estructúrasela geopolítica se mo-

dificaba con la creación de bloques y alianzas y la aparición de nuevos Estados.

Un plan Marshall del que España fue excluida alteraba con sus mercedes el

desarrollo económico de las naciones y alteraba los cauces normales del comercio

internacional. En cinco lustros pasados mi Inundo difícil y convulsa ha obligado

a los Gobiernos de los países responsables a modificar muchas veces las líneas

fundamentales de su política exterior. Frente a ello ha mantenido España una

política exterior coherente y continua, ajustada en lo accesorio, a las

circunstancias que en cada momento aconsejaban la dignidad nacional, los

vínculos de sangre y las necesidades de su desarrollo económico. En este campo

las embajadas, legaciones y consulados en el extranjero han sido muchas veces

puestos de primera linea donde el Cuerpo Diplomático español se batía con

entereza frente a la adversidad o la incompresión, para hacer comprender a todos

los firmes principios del Movimiento nacional. Una legión muchas veces ignorada,

c cuando menos fugaz en el recuerdo, de diplomáticos españoles se ha mantenido

en sus puestos cumpliendo con fidelidad y con entereza las directrices de los

mi-

nistros de Asuntos Exteriores del Gobierno del Caudillo.

Reforzando la acción de la carrera diplomática, Franco, a lo largo de estos

veinticinco años, ha escogido otras personas para investirles con la categoría

de embajadores políticos, de representantes personales suyos. Cuando los

momentos o las circunstancias lo han aconsejado, se han producido estos

nombramientos. Sin distinción en cuanto a sus orígenes políticos, procedentes de

las profesiones más varias, pero unidos y amalgamadas por su fidelidad y el

concepto dé servicio a un destino nacional español, los

embajadores políticos han representado a España en las circunstancias más

adversas y en los países más difíciles. De su gestión quedan como jalones entre

las múltiples negociaciones del quehacer diario, el Pacto Ibérico, los acuerdos

con los Estados Unidos, el Concordato con la Santa Sede, el ingreso en las

Naciones. Unidas y una tenaz tarea de reconstrucción de las relaciones

internacionales de España, hasta su total normalización. Muchos de estos

diplomáticos políticos procedían de puestos de servicio al Estado español en el

Gobierno del país, de las ciudades o de las entidades, y pasaban a proseguir la

tarea

en un país extranjero donde los problemas eran acuciantes y el combate, en la

soledad y la distancia de la patria, más duro e inclemente. Otros cesaban en sus

embajadas para venir a ocupar puestos de servicio al país en la esfera

administrativa central. Para todos su ida o su regreso del extranjero marcó la

continuidad en una lealtad política al régimen español y a su Jefe de Estado.

Por todo ello es momento, en este aniversario/de dejar constancia de quienes tan

brillantemente cooperaron a defender a España en el campo de la actividad

política internacional.

 

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