Según el presidente Arias. 
 Sigue en pie el programa del 12 de febrero     
 
 Informaciones.    01/11/1974.  Página: ?,7-8. Páginas: 3. Párrafos: 28. 

SEGÚN EL PRESIDENTE ARIAS SIGUE EN PIE EL PROGRAMA DEL 12 DE FEBRERO

El presidente Arias reiteró ayer, en el acto de toma de posesión de los señores

Cabello de Alba y Herrera, que seguía en pie el programa político del 12 de

febrero. Se mantienen íntegras dijo todas sus afirmaciones, su esperanzado

programa y su indomable propósito de realización. En su discurso, don Carlos

Arias habló de nostalgia, dolor y tristeza por la marcha de don Pío Cabanillas y

don Antonio Barrera de Irimo, quienes, a su juicio, han llevado a cabo como

ministros una labor llena de aciertos y lealtades

Los procuradores señores Escudero y Tarragona, algunos altos políticos y

numerosos periódicos han pedido una explicación pública sobre las razones de

esta minicrisis.

Por otra parte, numerosos periódicos d e 1 país y varios grupos de periodistas

han expresado, de una u otra forma, su solidaridad con la gestión ministerial

del señor Cabanillas, que en estos momentos se encuentra descansando en Galicia,

donde ha manifestado que ahora cumplirá sus obligaciones como procurador en

Cortes y trabajará en su profesión.

Concordando con las palabras del presidente del Gobierno, el señor Cabello de

Alba, en el acto de toma de posesión, hizo hincapié en que «somos decididos

partidarios de la evolución de nuestro Régimen , y por la tarde reiteró en las

Cortes: «Soy partidario a ultranza de una evolución política hasta el límite

máximo que permitan las Leyes Fundamentales, y diré incluso que las Leyes

Fundamentales deben ser entendidas con el sentido del historicismo de las

constituciones.

Amplia información, en páginas 7 y 8.

PRESIDENTE ARIAS

Seguirá adelante el programa del 12 de febrero.

MADRID, 1. INFORMACIONES.. El Gobierno sigue su tarea con estas nuevas

aportaciones, y la sigue con una lógica consecuente e indeclinable coherencia de

las declaraciones con que se presentó ante las Cortes el día 12 de febrero dijo

ayer el presidente del Gobierno, don Carlos Arias Navarro, en el acto de toma de

posesión de sus cargos de los nuevos ministros de Hacienda y de Información y

Turismo, y del que ya dimos cuenta ayer. Ver INFORMACIONES de ayer, primera y

última páginas.

NUESTRA GRATITUD PARA BARRERA DE IRIMO Y PIÓ CABANILLAS POR SU LABOR LLENA DE

ACIERTOS Y LEALTADES.

SEÑOR CABELLO DE ALBA: SOMOS PARTIDARIOS DE LA EVOLUCIÓN

En el acto, celebrado en la Presidencia del Gobierno una vez terminado él

Consejo de ministros deliberante, hablaron el señor Barrera de Irimo, en su

nombre y en el del señor Cabanillas; el señor Cabello de Alba y el presidente

del Gobierno. Estos fueron los discursos.

SEÑOR BARBERA DE IRIMO : HEMOS TRATADO DE SERVIR AL GOBIERNO

Tengo conciencia clara de que la eficacia jurídica del puro acto de transmisión

del encargo de los ministros Pío Cabanillas y mío propio no necesita de las

palabras, y sólo he de pronunciar estrictamente las escuetas para hacer la

afirmación de gratitudes, de los sentimientos y de las adhesiones que han estado

siempre presentes en nuestros actos. Por eso, muy brevemente, señor presidente,

no quiero sino dejar constancia, que sé que a todos consta, del propósito de

afán de servicio y la entrega sin reservas con que hemos tratado de servir a las

órdenes del presidente, servir al Gobierno y hacerlo con esa doble sensación de

ilusión y realismo con que hemos tenido que luchar cada cual con nuestros

difíciles menesteres.

Creo que esta es una ocasión que no sería posible ignorar, en una medida

fundamental, la colaboración y el apoyo que hemos recibido, en primer lugar de

todos los demás miembros del Gobierno, que han sabido poner su comprensión, su

inteligencia y, sobre todo, esa cosa tan importante que es el ejercicio

permanente de la limpieza de miras, al alto interés de España, con que en todo

momento hemos podido ver que se han comportado en sus actuaciones. No quiero por

ello sino, en estas palabras escuetas, decir, en primer lugar, cuál es esa

permanencia inquebrantable en la línea de adhesión a todo lo que representan las

personas egregias que encarnan las altas magistraturas del pasado, del presente

y del futuro de España, a las que estamos, naturalmente, unidos. 7, en segundo

lugar, decir de una parte a nuestros sucesores que ponen su capacidad, su

experiencia acreditada y su talante político y personal al servicio de una tarea

entrañable, el éxito que les deseamos en la medida en que sea posible para ellos

nuestra menguada contribución y, en todo caso, señor presidente, una

reafirmación muy sincera y muy honda del afecto, de la gratitud por una

confianza tan generosamente concedida y la convicción más firme de que hoy somos

otra vez soldados de filas, somos unos españoles más a tus órdenes, deseosos de

luchar en el empeño por sacar adelante este magnífico esfuerzo que significa tu

trabajo, tu obra, que, en definitiva, es el servicio a España.

SEÑOR CABELLO DE ALBA:

((SOMOS PARTIDARIOS DE LA EVOLUCIÓN)

Seguidamente habló el nuevo vicepresidente segundo del Gobierno, señor Cabello

de Alba, que pronunció el siguiente discurso:

Quiero, en primer lugar, en nombre de León Herrera y en el mío propio, ratificar

mi lealtad inquebrantable y mi reconocimiento al Caudillo, al Príncipe de España

y al presidente Arias por la confianza que en nosotros han depositado.

Nuestra trayectoria política creo que es suficientemente conocida a través de

nuestras actuaciones en la Administración y en las Cortes y no necesita de

mayores precisiones. Creo, sin embargo, oportuno declarar que somos unos

decididos partidarios de la evolución de nuestro régimen, desarrollando en toda

su virtualidad las posibilidades que ofrecen nuestras Leyes Fundamentales. No

tenemos filias ni fobias ni compromisos con ningún grupo político o económico, y

por consiguiente no tenemos otro norte que el bien de España. Decididos

partidarios de la articulación práctica de la concurrencia de criterios, ninguno

de los dos pertenecemos a priori a ninguna asociación, porque tal vez y sin

previamente ponernos de acuerdo en este sentido, debe ser la expresión de una

convicción y no la consecuencia de una conducta previa.

Ahora, a título personal, puedo decir que soy un hombre formado en la doble

experiencia de la administración pública y de la empresa privada, y que como

resultado poseo un bagaje que podría definirse como un conjunto de saberes

pragmáticos, de aplicación a la cambiante realidad cotidiana, tan distante

normalmente y por ello difícil de interpretar, a veces, desde el prisma de la

administración pública. Es esta combinación personal de conocimientos y

vivencias la que aspiro a poner a contribución de una forma válida ante las

nuevas responsabilidades que hoy me toca afrontar.

Y permitidme, en este punto, el que cumpla un deber de justicia entrañable, yo

diría que filial, hacia una persona aquí presente: don Juan Sánchez Cortés. De

él aprendí no sólo la formación técnica, sino una manera de ser, una forma de

vida, una especial comprensión, tolerancia, limpieza, a la que no ha sido ajena

su particular manera de entender nuestras discrepancias, a veces muy fuertes, de

matices, como un ejemplo de ordenada concurrencia de criterios.

Sustituir en un Ministerio de Hacienda a Antonio Barrera es un gran honor y una

gran responsabilidad adicional. Porque su inigualable talla técnica y humana

hacen muy difícil la tarea. Pero precisamente su cordialidad y su condición

humana me hacen sentir la seguridad de que contaré con su ayuda. Tengo también

que decir en este terreno personal unas palabras de recuerdo a la vieja amistad

de años escolares, de los años universitarios con este gran español" y gran

caballero que es Pió Cabanillas, a quien le doy un abrazo también con toda el

alma. No es momento, claro es, de hacer declaraciones de programas económicos;

sería por mi parte una prueba de frivolidad, pero sí creo que es el momento de

hacer algunas consideraciones al hilo del momento y de las circunstancias.

Al hacerme cargo del Ministerio, de Hacienda y asumir al mismo tiempo la

vicepresidencia segunda del Consejo de ministros, es obvio que la primera tarea

que se nos presenta es la de garantizar la colaboración en la correcta

conducción de la economía nacional, o, dicho en otros términos, aprestarnos a

tratar de superar la actual crisis económica.

Creo que el tratamiento de cualquier problema exige, ante todo, claridad. En

esta línea es necesario dejar una vez más constancia de la profundidad y de la

delicadeza de la actual crisis económica, que se deriva tanto de su carácter

mundial cuanto del hecho de ser más profunda que una pura situación de coyuntura

adversa. Las básicas alteraciones del viejo equilibrio entre países productores

de materias primas y países transformadores tiene acusados matices de una

variación estructural, de la que seria, cuando menos, ligero el pensar en una

recuperación rápida.

En estas circunstancias, no parece justo esperar de un ministro de Hacienda, ni

siquiera de un Gobierno, soluciones taumatúrgicas.

Es por eso por lo que, en este primer contacto, tengo que solicitar de todos,

compañeros de Gobierno, trabajadores, empresarios, medios de comunicación social

y muy especialmente esos esforzados y competentísimos funcionarios del

Ministerio de Hacienda a cuyas filas me honro en pertenecer la mayor

colaboración.

Es obvio que situaciones como las que atraviesa el mundo, y ciertamente la

economía española, exigen tiempos de sacrificios inevitables; pero quede

constancia de mi firme propósito de procurar que los soporten en la menor medida

posible aquellos que poseen la menor capacidad y oportunidades de mantener sus

niveles adquisitivos y de bienestar, respecto al resto de la comunidad nacional.

Naturalmente, creo que hay soluciones, pero serán soluciones difíciles.

La crisis económica actual sólo puede superarse en tiempo y forma sobre una

amplia base de colaboración y de actitudes colectivas a compartir los

imprescindibles sacrificios para adaptarnos a las nuevas circunstancias. En los

momentos de crisis, las empresas que salen fortalecidas no son las que dejan de

invertir ni tampoco las que siguen invirtiendo como si nada hubiera cambiado,

sino las que saben adaptar sus planes con rigor y valentía de cara al

aprovechamiento de las oportunidades que indefectiblemente han de presentarse en

las nuevas perspectivas.

Por otra parte, no podemos bajo ningún concepto permitir actitudes insolidarías

y especulativas, que irían, en último extremo, en perjuicio del país y

especialmente del mundo laboral, ni tampoco debe tolerar el país las actitudes

de quienes con base en unas circunstancias difíciles, cuyas causas son ajenas al

Gobierno, tratan de mixtificar determinados planteamientos, en perjuicio

fundamentalmente de las propias aspiraciones de los trabajadores.

Desde otro punto de vista, el panorama normativo que se ofrece al Gobierno en

materia económica comprende un conjunto de proyectos de ley remitidos a las

Cortes y de disposiciones de distinto rango normativo de inaplazable

promulgación. Entre los primeros destaca, por su urgencia y relevancia, la ley

de Presupuestos del Estado, y entre las segundas, el desarrollo del programa de

medidas económicas aprobado en el último Consejo de ministros.

Obvio es decir que me proclamo absolutamente solidario de tales medidas y que,

sin perjuicio de los retoques que sobre la marcha pudieran resultar necesarios,

es tarea prioritaria su inmediato desarrollo.

Por lo que se refiere a la función insoslayable de la Hacienda Pública como

instrumento de justicia y progreso social, creo evidente» también la absoluta

necesidad de reforzar en la presente coyuntura los mecanismos del sistema fiscal

al servicio de dichas finalidades. En este sentido, y a más largo plazo,

entiendo que la Hacienda de un Estado moderno ha de ser necesariamente un

instrumento beligerante al servicio de la justicia social y de la reforma socio-

económica del país. La política da gastos y principalmente el sistema fiscal,

son posiblemente los indicadores más relevantes del grado de progreso alcanzado

por una sociedad. Consecuentes con esta idea, hemos de seguir poniendo el mayor

empeño en la constante adaptación de nuestra Hacienda a las realidades del

presente y a las evidentes exigencias del futuro.

Ante los conocidos problemas con los que actualmente se enfrenta nuestra

Hacienda, la tarea a realizar sera sin duda trabajosa y larga. No se pueden

lógicamente esperar a corto plazo avances espectaculares ni reformas radicales,

que además de arriesgadas, resultarían de imposible realización práctica.

Nuestros esfuerzos, siguiendo la acertada política de quienes nos precedieron en

el cargo, irán encaminados a potenciar la capacidad de gestión y control de la

Hacienda pública para realizar sobre esta basa imprescindible la reforma de

nuestra Hacienda, que será progresiva y firme, tanto por el esfuerzo y los

medios que hemos de empeñar como por la misma voluntad política de realizarla.

5. Quiero terminar mis palabras volviendo a la idea básica con que las empecé.

Esta ingente tarea de pleno y eficaz servicio al queh acer económico de España

que el país espera del Ministerio de Hacienda y del de Información y Turismo,

requiere más que nunca de todos nosotros un especial sentido del deber y de la

colaboración, que no dudo habré de encontrar, sin reservas, en todos desde este

mismo momento.

PRESIDENTE ARIAS: SE MANTIENE EL ESPERANZADO PROGRAMA

Por último, habló. el presidente del Gobierno, don Carlos Arias Navarro, que

pronunció las siguientes palabras:

La satisfacción de dar la bienvenida a dos nuevos colaboradores se ve

dolorosámente compensada con la tristeza de decir adiós o por lo menos de perder

la inestimable ayuda de hombres que como Barrera de Irimo y Pió Cabanillas han

dejado pálidas y desdibujadas sus brillantes biografías porque han quedado muy

superadas por la magnífica, por la intensa actuación realizada en esta casa y en

el Ministerio de Información y Turismo en un plaza relativamente breve.

No es el momento, ni ellos lo necesitan, de hacer la glosa y el elogio de los

méritos que concurren en Barrera de Irimo y en Pío Cabanillas.

1 de noviembre de 1974

VIDA OFICIAL

Han puesto en el desempeño de su función y de sus tareas prestadas en

circunstancias ciertamente nada fáciles, ilusión, entusiasmo, competencia,

lealtad, y por eso hoy, al separarse del equipo, dejan una sensación de vacío

difícilmente reemplazable, aún cuando los que les sustituyen tanto León Herrera

como Rafael Cabello de Alba, son hombres ya curtidos, hombres que también en

brevísimo plazo han escrito una biografía digna de envidia que para si queremos

cada uno de nosotros. Yo tengo la seguridad de que van a encontrar en el equipo

la ayuda, toda la colaboración, todo el entusiasta apoyo que necesita hoy la

tarea de Gobierno en estas difíciles y especiales circunstancias porque

atraviesa el mundo entero, y particularmente, o por lo menos consecuentemente,

España. Van a encontrar además un acervo inestimable de tareas, de trabajos,

obra de la infatigable tarea y de la ilusionada ambición de sus predecesores en

el cargo, y han de tener también fe en que su aportación, su renovada entrega a

la misión que hoy se les confia, habrá de Ir allanándoles y limpiándoles de

dificultades los espinosos cargos de los que desde este momento se posesionan.

El equipo sigue su tarea con estas nuevas aportaciones, y la ligue con una

lógica consecuente e indeclinable coherencia de las declaraciones con que se

presentó ante las cortes el día 12 de febrero. Be mantienen íntegras todas sus

afirmaciones, su esperanzado programa su indomable propósito de relación y

siente únicamente la nostalgia, el dolor y la tristeza de que al término de esta

andadura no aparezcan como copartícipes de los méritos o de los errores en que

hayamos podido incurrir dos valiosísimos colaboradores, para ellos va nuestro

afecto. Para ellos van nuestros recuerdos, y sobre todo para ellos va nuestra

gratitud por una labor llena de aciertos, llena de lealtades, y que aumentan

para mí la gratitud, el cariño que siempre profesé a Barrera de Irimo y a Pío

Cabanillas. Muchísimas gracias y sed bienvenidos a vuestra casa.

A continuación, el presidente del gobierno hizo entrega a los señores Barrera de

Irimo y Cabanillas Gallas de las insignias de la orden de Carlos III que les han

sido concedidas por Su excelencia el Jefe del Estado.

 

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