Autor: Rodríguez Martínez, Julio. 
   Excombatientes     
 
 ABC.     Páginas: 1. Párrafos: 13. 

EXCOMBATIENTES

YO os he visto desfilar entre banderas, con.aire marcial y canciones patrióticas, camino de la Virgen de las Angustias para despediros de Ella con una Salve.

Desde mis siete años 05 he visto llenos de ideales, con la fe en te victoria que conduciría a una España mejor. Una España sin checas, sin iglesias incendiadas, sin sacerdotes y monjas martirizados.

Muchos no volvisteis. Los campos empaparon vuestra sangre y un cielo azul recogió vuestra última plegaría. Un millón de muertos, azules y rojos, fue el elevado precio de una libertad bien distinta a la checoslovaca, a la húngara o a la petaca. Diferente a la de esa Alemania dividida, rota, o a la de Estonia, Letonia y Lituania.

Entendíais la libertad bajo el lema del orden y de la autoridad. Con respecto al prójimo.

Deseabais, y por ello luchasteis, una España más justa, con mejor distribución de la riqueza.

El 18 de Julio sonó la voz que os electrizó para poner fin a la anarquía. Dejasteis la Universidad y los talleres, los campos llenos de flores y vuestros hogares. Los canciones heroicas trataban de apagar el llanto de las madres, de las esposas y de las novias.

Las ciudades se quedaban tristes y esperanzadas a la vez. Surgían las madrinas de guerra y visitaban a diario los hospitales abarrotados: heridos, mutilados, ciegos (aquel Antolín de León...).

Y vencisteis al marxismo en Belchite, en Brúñete, en el Alto de los Leones, en el Alcázar de Toledo, en el Ebro. Los niños de la guerra, muchos con trajes negros, os seguíamos a través de los mapas, de (os partes de la radio, de vuestros desfiles victoriosos. Y compartiríamos con vosotros; a veces, el hambre y la necesidad.

Los que no pudimos ser niños también deseábamos fervientemente una España en paz y nos preparábamos en las escuelas, colegios e institutos para colaborar con vosotros en la batalla de la reconstrucción. No podíamos luchar en las trincheras, pero lucharíamos a vuestro lado en la renovación de nuestra Patria: nuevas universidades e industrias, carreteras, autopistas, ferrocarriles, puertos, barcos, pantanos, institutos, centros de investigación científica, ciudades en expansión, aproximación a Europa...

Y no pasasteis la factura de vuestra sangre, ni de vuestro sacrificio: sólo algunas medallas sobre vuestros pechos, ascensos por méritos de guerra (algunos ya generales, tenientes generales y almirantes). Y todos inmersos en las nuevas tareas y sacrificios por la paz.

Después hubo que vencer al «maquis», nuevo disfraz del marxismo: en tas sierras, en las cortijadas y hasta en las calles de algunas ciudades.

Ahora, con un nuevo camuflaje sutil, en las universidades, en el clero y en el mundo obrero.

Algunos pretenden hoy día olvidar vuestras tumbas y vuestro heroísmo. ¡Olvidemos a los excombatientes!, gritan ellos.

iExcombatientes presentes!, gritamos nosotros, los que somos fieles a la Historia, trabajamos en el presente y estamos abiertos hacia el futuro.

Julio RODRÍGUEZ MARTÍNEZ

 

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