Los cien días del nuevo gobierno     
 
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LOS CIEN DÍAS DEL NUEVO GOBIERNO.

El 29 de octubre pasado se produjo la maxicrisis, como ha sido llamada por la

Prensa extranjera. Han pasado tres meses largos desde el cambio de ministros y

el nuevo Gobierno ha consumido sus primeros cien días. ¿Es tiempo suficiente

para aventurarse a emitir un juicio? Pienso que sí. No un juicio sobre las

realidades conseguidas por el nuevo equipo en el Poder, para lo que harían falta

por lo menos tres años mil días pero sí al menos un examen de propósitos, de

programas y de actitudes.

Política de gestos

El nuevo Gobierno ha hablado mucho. Primero la declaración conjunta, tras su

primera reunión en consejo; luego intervenciones de varios ministros en la

televisión, declaraciones a los periódicos, etc.

Podríamos decir que si el nuevo Gobierno no es lo suficientemente monocolor para

tener un programa político de partido que suele ser objeto de exposición en las

campañas electorales en los países donde los partidos funcionan legalmente sí es

un equipo de poder lo bastante homogéneo para imprimir un estilo coherente y

nueva a la política española. En este sentido piensa que más importantes que las

declaraciones oficiales es lo que los sajones llaman con acierto política de

gestos".

Los gestos políticos del nuevo Gobierno que me parecen destacables, no por lo

que son en sí mismos, sino porque exteriorizan actitudes políticas generales más

profundas, son los siguientes.

a En política exterior: distensión en Gibraltar, escala de López Bravo en

Moscú, visitas a Roma y París, continuación de las conversaciones con el M. E.

C., anuncio de una reforma profunda en el Ministerio de Asuntos Exteriores que

pasaría a controlar el comercio exterior y las siguientes frases: Pertenecemos

al mundo occidental. Queremos la integración en Europa. "No somos antijudíos.

Las relaciones con México son deseables,"

b En política interior: ninguna pena capital, ninguna sanción administrativa a

la Prensa, algunos juramentos de cargos de la Secretaría General sin uniforme,

viaje a Almería de Mortes, Radio Nacional informa con naturalidad de la huelga

de Asturias, se ´jura lealtad al Príncipe de España se estudia una nueva ley

electoral, las fuerzas del orden público siguen dentro de la Universidad de

Madrid. Y las siguientes frases: Política de diafanidad informativa. Hay que

japonizar España. El pluriformismo dentro del Movimiento. Terminaremos con la

especulación del suelo. No dejaremos que los precios se nos vayan de las manos.

Ninguna responsabilidad quedará impune en el asunto Matesa. España no es

diferente.

Compás de espera

¿Que piensa el pais? Me para de que no se interesa demasiado por los temas

políticos. Está comprometido en el primer estadio del boom del consumo, le

preocupa más la situación económica porque está pagando las letras de los

electrodomésticos y del automóvil. La descongelación ha traído consigo la

discusión de nuevos convenios colectivos, y los conflictos laborales han

salpicado, durante todo el mes de enero, la geografía peninsular. En política,

el país está aburrido y piensa, con razón,

que los periódicos son ráenos punzantes en la critica que hace cuatro meses.

En realidad, pasados los efectos perturbadores del cambio ministerial sobre

algunos intereses políticos particulares, lo que produjo críticas duras al nuevo

equipo, hoy puede verse que los caídos ios salientes en la crisis no tienen

fuerza para constituir la "nueva oposición", que algunos presumían.

La clase politica que es más seria de lo que afirman los enemigos de derechas de

siempre, ha abierto un compás de espera, y la "oposición democrática ha renovado

al nuevo equipo la letra de su esperanza que ya tenía vencida el Gobierno

anterior. En este sentido es significativo el escrito firmado por doscientos

profesionales que comenté en su día en estas mismas páginas.

Los periódicos me refiero a la Prensa independiente, no a la oficial, que

lógicamente ha tenido que rectificar el tam-tam de sus tambores los periódicos

han abierto también su compás de espera antes de precipitarse en sus juicios. A

ello no es ajeno el nuevo clima de cordialidad, diálogo y, en su caso,

negociación, iniciado por el Ministerio de Información.

No han cambiado los periódicos, lo que han cambiado son los ministros. Todo

sigue igual, excepto ese nuevo clima, esas nuevas formas que acompañan a las

personas. Lo serio es esperar. Hay que dar tiempo al tiempo.

La piedra de toque

Desde mi punto de vista, el nuevo Gobierno tíene dos piedras de toque para

probar hasta dónde va a llegar a la hora de las realizaciones concretas, en lo

que todavía hoy son gestos de apertura y acercamiento al nivel europeo, que

tanto ansiamos. Estos dos contadores de la democratización son el reconocimiento

legal del legítimo pluralismo político y la nueva ley Sindical.

Ambos temas fueron ya abordados sin ninguna eficacia por el anterior Gobierno.

El nuevo, los ha heredado. El primero el del pluralismo había encontrado la

fórmula inviable al parecer dentro del sistema de las asociaciones de opinión

pública dentro del Movimiento.

El segundo es un proyecto de ley, cargado de escritos de enmienda que comienza a

estudiar una ponencia de las Cortes.

El país, al menos el país que se expresa públicamente (la mayoría silenciosa, si

la hay, no ha sido movilizada ) estás favor del pluralismo y de la necesidad de

otros sindicatos, autónomos, representativos > capaces de dialogar los problemas

socioeconómicos de nuestro desarrollo. Cuando se discutan las fórmulas concretas

será el momento de dar una opinión precisa y detallada de las mismas. Hoy basta

con decir que la atención de todos los observadores se encuentra concentrada en

estos dos temas capitales, Y que los juicios están en suspenso mientras no se

vea en concreto hasta dónde se va a llegar.

Por último, creo que el nuevo equipo ministerial debería saber, si es que lo

ignora, que en estos cien días ha tenido en el pueblo español una acogida

favorable, porque espera cambios, y que si piensa hacerlos no debería detener o

aplazar sus decisiones. Escuchar las voces de quienes se resisten a toda

innovación porque viven de recordar lo que disfrutaron del monolitismo y la

autarquía, sería una equivocación.

Juan Pablo DE VILLANUEVA

 

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