Apunte para una política     
 
 ABC.    05/01/1974.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

APUNTE PARA UNA POLÍTICA

Con clara y sencilla oratoria, sin atisbo ni regasto algunos de retórica

alambicada y tecnocrática, el presidente del Gobierno, señor Arias Navarro, ha

esbozado, pues no requería más ni otra mayor explicación la circunstancia acto

de toma de posesión conjunta de los miembros del Consejo de Ministros , unos

«puntos», unas orientaciones de lo que se propone realizar su Gobierno.

Ha sido primera, porque primera condición de buena política lo es, la

afirmación, enérgica y escueta, del mantenimiento del orden y la defensa del

bien común, condiciones previas, porque son indispensables, para cualquier

ejercicio y promoción de los derechos y libertades del hombre y del ciudadano.

A esta afirmación, no carente de enorme trascendencia pese a su llano enunciado,

ha. seguido el apunte, breve como tal, del propósito político encaminado a

mantener el desarrollo económico y a procurar el mantenimiento y mejora del

nivel de vida de las clases trabajadoras, «a pesar de las dificultades que la

coyuntura presente ofrece».

(Debemos acotar, entre paréntesis, que el nuevo Gobierno emprende su servicio al

país en las circunstancias económicas internacionales más adversas. Tan adversas

que no pueden ser comparadas a ningunas otras que no sean las que cercaban y

acosaban a los primeros Gobiernos de Jos primeros años de la posguerra civíl

Todo lo demás fue caminar o comenzar a caminar cuando el camino estaba despejado

y propicio.)

Valor fundamental tiene el tercer punto al que ha hecho alusión oportunísima el

señor Arias Navarro: en una línea de unidad nacional reafirmada, se concede

«alta importancia si desarrollo de la participación política, que ha de ser

promovido y estimulado, teniendo en cuenta la probada madurez cívica de nuestro

puebla y las necesidades del momento presentes.

Suma importancia tiene esta declaración; por la altísima responsabilidad de

quien la hace, con el entero consenso de su Gabinete, y por los fallidos

precedentes que la materia registra. Alguna vez, sin embargo, se cumplirá el

anuncio y nadie seguramente dudará hoy de que bien puede ser este Gobierno, y

con sobrados fundamentos, quien haga del desarrollo de la participación política

una verdadera realidad.

Traslada, en legítimo reconocimiento institucional, el Gobierno al Príncipe de

España la segura confianza del futuro español. A las autorizadísimas palabras de

elogio del Jefe del Estado al Príncipe, en

la ocasión reciente de su mensaje de fin de año, se suman ahora, como perfecto

colofón, estas otras del presidente del Gobierno. La evidencia política más

cegadora está ahí: en torno a la figura del Príncipe Juan Carlos, que magnificó,

en los trágícos dias pasados, se aura popular.

La política exterior española ha ocupado otro de los «puntos» del discurso que

glosamos. No contiene, afortunadamente, compromiso previo alguno la declaración

del presidente del Gobierno. Contiene las precisas y ni una más palabras para

asegurar la constante actitud pacífica, correcta, amistosa de España y su

vocación de apoyo al orden internacional justo y a la colaboración universal en

favor de los países menos favorecidos.

Ha cerrado su exposición genérica de principios el presidente del Gobierno con

una importantísima referencia al apoyo «del gran protagonista: el pueblo

español».

No parece necesario subrayar nada con relación a esta referencia, porque en la

propia literalidad de las palabras del presidente que figuran reproducidas en

otra parte dé este número de A B C se aprecia cómo están dichas sin concesión

alguna a la fácil demagogia y cómo su acento no sobrepasa el tono, exacto y

propio, de una proposición política puramente democrática, consciente y

actualizada.

No era hoy, como hemos indicado en las primeras líneas, el momento de una amplia

y pormenorizasa declaración gubernamental. Si ésta procede, si se estima

necesaria, tendrá, seguramente pronto, su ocasión más cumplida y su marco más

propio. Ha sido ahora únicamente lo que debía ser: un conciso apunte para una

política que puede llegar a tener muy dilatados horizontes; y que con tal

propósito, a juagar por el momento histórico, se perfila y nace. Con absoluta

legitimidad; y con la expectación esperanzada del país.

 

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