Palabras de Don Torcuato Fernández Miranda. 
 Del ejemplo vivo del almirante Carrero surge mi talante futuro en el comportamiento político que hoy inicio     
 
 ABC.    05/01/1974.  Página: 19. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

PALABRAS DE DON TORCUATO FERNANDEZ MIRANDA

«DEL EJEMPLO VIVO DEL ALMIRANTE CABRERO SURGE MI TALANTE FUTURO EN EL

COMPORTAMIENTO POLÍTICO QUE HOY INICIO»

Previamente habló don Torcuato Fernández Miranda, quien pronunció el siguiente

discurso:

«Se ha dicho que soy un hombre sin corazón, frió y sin nervios. No es verdad. Lo

que sucede es que soy asturiano. Y los asturianos tenemos cierto miedo al

corazón y ai sol. Si, al corazón y al sol. En las tardes abiertas de cielo raso,

cuando el Sol luce con toda su fuerza, los asturianos sabemos que a la caida de

la tarde tas nieblas y las nubes surgirán de las entrañas de la Tierra o desde

la Invasión de la mar. En esos atardeceres, los valles, las montañas y senderos

se hacen peligrosos.

Hay quien dice que entre la densa niebla cabalgan las brujas. Sólo los altos

picachos cubiertos de nieve, erguidos, logran librarse de las nieblas, y no

siempre.

Los asturianos sabemos también, es un saber ancestral, que de la olla hirviente

del corazón vivo pueden surgir nieblas que turben la cabeza. Por eso se nos

enseña a tener embridado el corazón, sujeto, y en su sitio.

Desde mi corazón quiero hoy, en este acto de relevo, reafirmar mis fidelidades

esenciales.

He distinguido siempre entre lealtad y fidelidad. La lealtad es aquella virtud

social que Impone un comportamiento claro y limpio, basado en la veracidad, que

surge de un compromiso de honor.

Hoy hablo de una lealtad más profunda: de aquella que surge de la fidelidad;

aquella que determina un comportamiento que nace de la fe en la persona a quien

se sirve.

Afirmo de modo rotundo mi lealtad, basada en la fidelidad, al Caudillo Franco.

Nunca

agradeceré bastante el honor de estos cuatro años de servicio y aprendizaje a su

lado.

Afirmo mi lealtad, basada en la fidelidad, al Principe de España, expresión

perfecta del limpio y claro futuro de nuestra Patria. Y afirmo esta fidelidad de

modo radical e inequívoco.

Afirmo mi lealtad desde la fidelidad al ejemplo vivo del almirante Carrero

Blanco. De este ejemplo surge mi talante futuro en el comportamiento político

que hoy inicio. No termino, continúo un nuevo caminar político al servicio del

pueblo.

Lealtad desde la fidelidad al pueblo español. A este espléndido pueblo español a

quien tengo el orgullo de pertenecer. Le he servido y le serviré desde el amor a

España. A esta España que amo sobre todas las cosas.

Tengo el orgullo de haber servido al Estado, encarnación de la soberanía del

pueblo. Tengo y tendré el orgullo de la ética del Estado.

Pido perdón a todos. Pido perdón, sobra todo, a mis colaboradores. Servir desde

la veracidad es duro, por eso pido perdón.

Tengo el honor de hablar también en nombre de mis compañeros que hoy son

relevados en su cargo y responsabilidad. En su nombre y en el mío te digo a ti,

señor presidente del Gobierno, que te deseo, que te deseamos a tí y a tu

Gobierno los mayores éxitos en el servicio a España. Tú sabes que quedo a tus

órdenes, señor presidente, desde una sincera estima a tu persona.

Y ahora para terminar quiero, desde mi corazón ardiente y vivo, gritar nuestro

entrañable grito: ¡Arriba España!»

 

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