Autor: Bardavío, Joaquín. 
 Loa años 60. 
 La Administración española: De Arrese a López Rodó     
 
 Madrid.    22/12/1969.  Páginas: 2. Párrafos: 25. 

De Arrese a Lopez Rudo

La década empieza con un relevo ministerial que puede considerarse como avance o

breve "spot" del programa que se desarrollaría hasta hoy. José Luis de Árrese y

Magra cesa como ministro de la Vivienda el 20 de abril de 1960 y desde entonces,

prácticamente, se aparta de la vida pública.

Arrese: Adiós a la política oficial.

Arrese habia sido uno de los jefes falangistas más característicos. Desde los

primerisimos tiempos en que fuera gobernador civil de Málaga, pasó, en 1942, a

desempeñar la Secretaria General del Movimiento, cargo en el que cesó en 1945.

Pero no fue relevado. El departamento, por diversas consideraciones de política

interior y exterior, quedó vacante de titular hasta 1951. Procurador desde la

primera legislatura, Arrese batalló incansablemente en las Cortes apoyado en el

cuerpo de doctrina falangista que él mismo había contribuido r. vitalizar. El 15

de febrero de 1956 las primeras disturbios estudiantiles serios de la posguerra

dejan vacante la Secretaría General. Hace falta un hombre con urgencia, y

necesariamente, un hombre que aglutine y dé esperanza a la Falange. Arrese

vuelve a ser ministro. Se dijo que los militantes activos del Movimiento e

engrosaron en cerca de treinta mil. Aunque la cifra no consta, al menos, en los

datos oficiales aportados al Pleno de FET y de las JONS de 1962, En 1956 se

daban 928.251 militantes activos, y en 1957, 923.305, si bien es verdad que los

ficheros se reorganizaban por esa época para dar de baja a fallecidos en años

anteriores.

De todos modos, Arrese dio por momentos esperanza y fe en un futuro falangista.

Trabajó en una Ley Orgánica que intentó hacer prosperar y que encontró

solidísima oposición en el ministro de Obras Públicas, conde de Vallellano, que

la consideraba totalitaria. Arrese luchó con entusiasmo y hasta con énfasis por

aus ideas. Pero fue relevado en Secretaría un año y diez días después de tomar

posesión. Pasó a desempeñar la cartera de Vivienda el 25 de febrero de 1957. Fue

el primer titular de ese ministerio. En circuios políticos siempre se ha dicho

que Arrese llego a la alta política porque cuando era gobernador de Málaga

vísitó aquella ciudad el Jefe del Estado y quedó muy favorablemente Impresionado

por la brillante promoción de viviendas sociales del arquitecto-gobernador. Pues

bien: de ser asi, puede decirse que Aprese abrió y cerró el largo paréntesis de

su vida pública en su característica profesional dentro de su vocación de hombre

de Estado.

Un importante giro

Esta pequeña historia de Arrese creo que es de suma importancia para la

comprensión de la década. El 20 de abril de 1960 el solitario relevo en Vivienda

—entraría Martínez Sánchez-Arjona—aparta de la vida pública a uno de los más

batalladores falangistas. Apartados estaban ya Girón y Fernández-Cuesta. Ante el

país se entreveía un signo distinto. El proyecto de Ley Orgánica de Arrese se

archivaría definitivamente.

Con el relevo de Arrese la década comienza con este Gobierno:

Asuntos Exteriores: Castiella (nombrado el 25 de febrero de 1957).

Justicia: Iturmendi (nombrado el 19 de julio de 1951).

Hacienda: Navarro Rubio (nombrado el 25 de febrero de 1957).

Gobernación: Alonso Vega, (nombrado el 25 de febrero de 1957).

Ejército; Barroso (nombrado el 25 de febrero de 1957).

Marina: Abárzuza (nombrado el 25 de febrero de 1957).

Aire; Rodríguez y Diaz de Lecea (nombrado el 25 de febrero de 1957).

Obras Públicas: Vigón (nombrado el 25 de febrero de 1957).

Educación: Rubio (nombrado el 15 de febrero de 1956).

Trabajo: Sanz Orrio (nombrado el 25 de febrero de 1957).

Industria; Planell (nombrado el 19 de julio de 1951).

Agricultura; Cánovas (nombrado el 25 de febrero de 1957).

Comercio; Ullastres (nombrado el 25 de febrero de 1957).

Información y Turismo: Arias Salgado (nombrado el 19 de julio de 1951).

Vivienda: Martínez Sánchez-Arjona (nombrado el 20 da abril de 1960).

Secretaría General del Movimiento; Solís (nombrado e} 25 de febrero de 1957).

Subsecretario de la Presidencia: Carrero Blanco (nombrado ministro el 19 de

julio de 1951, pero ya en ese cargo desde el 7 de mayo de 1940).

Sin cartera, presidente del Consejo de Economía: Gual Villalbí (nombrado el 25

de febrero de 1957).

La década empieza con las preocupaciones económicas consecuentes del Plan de

Estabilización. Poco a poco la industria se recupera y la agricultura —sector

más tardío en acusar los cambios económicos — comienza entonces a notar los

efectos restrictivos. A los ministros estabilizadores, y por extensión a cuantos

no procedían de sectores ideológicos muy concretos de la política, se les

denominaba "tecnócratas". Palabra extraña y discutidísima sobre la que todavía

no hay acuerdo de definición ampliamente aceptada.

La opinión del país está filtrada por la censura rígida de la Dirección General

de Prensa, y en este aspecto el país se encuentra como en 1937: Información es

el órgano anquilosado del aparato estatal.

Relevo en Información

El 10 de julio de 1962 se produce un relevo amplio en el Gobierno y se crea, por

decreto, la Vicepresidencia del Gobierno, que había sido abolida en agosto de

1939. Se nombra vicepresidente a don Agustín Muñoz Grandes, jefe del Alto Estado

Mayor. Muñoz Grandes es el segundo vicepresidente que tiene el Régimen. El

anterior fue don Francisco Gómez-Jordana y Sousa, que desempeñó ese cargo, Junto

con la cartera de Asuntos Exteriores, desde el 31 de enero de 1938 (primer

Gobierno) hasta el 9 de agosto del año siguiente.

Con la nueva creación de la Vicepresidencia se relevan estas carteras:

Ejército: entra Martín Alonso. Marina: entra Nieto Antúnez. Aire: entra Lacalle

Larraga. Educación: entra Lora Tamayo. Trabajo: entra Romeo Gorría. Industria:

entra López Bravo. Información: entra Fraga Iribarne.

Sólo queda un ministro del Gabinete formado en 1951: Iturmendi. Los demás son de

1957 (Sánchez-Arjona, de 1960). Con la novedad que supone la vuelta de la

Vicepresidencia tras un paréntesis tan largo, se concedió gran importancia

política, al relevo en Información. Salía un ministro — Arias Salgado—que, aun

en tan elevado rango desde julio de 1951, de hecho controlaba la Información de

manera importante desde los principios del Régimen. Arias estuvo considerado

como un ministro de posición muy sólida en el Gobierno, sobre todo tras su

resistencia en el relevo de 1957, cuando la censura de los acontecimientos de

Ifni habían movilizado frente a su política de cautela informativa a vertebrales

sectores del país.

Y también en 1962—como se ve. año importante—comienza a aparecer ante la ancha

opinión pública un hombre que desde 1956 trabaja silenciosamente y de cuya

extraordinaria Influencia sólo tenían noticia los grupos politizados del país:

López Rodó, secretario general técnico de la Presidencia, pasa a comisario del

Plan de Desarrollo con categoria subsecretario.

Un nivel orgánico, na obstante, modesto para su auténtica posición en el

Gobierno.

López Rodó acomete la preparación del I Plan de Desarrollo (1964-67), que si

bien produjo ante la Comisión de las Cortes encargada de estudiarlo debates

largos, fue aprobado sustancialmente tal cual fuera presentado.

En febrero de 1964 fallece Martín Alonso, ministro del Ejército. El día 20 del

mismo mes es nombrado para ocupar esa cartera, Menéndez Tolosa. Martín Alonso es

e\ tercer ministro que muere desempeñando una cartera, Anteriormente fallecieron

siendo ministros Martínez Anido (en 193?) y Gómez-Jordana, (en 1944).

Un reajuste des acompasado

Al año siguiente, el día 7 de julio, se produce otro relevo. Se comenta

inusitadamente porque en mucho tiempo los relevos amplios o relativamente

amplios se producían con cadencia más lenta y éste se produjo a tres años del

anterior. En efecto: hasta 1945 hubo gran movimiento ministerial. Pero desde

aquel año —20 de julio—los reajustes de amplitud se habían espaciado:

19 da julio de 1851, 35 de febrero de 1957 y 10 de julio de 1963. En 1965

cambiaron setís carteras. En algunas esferas políticas se afinó diciendo que

eran "matices que daba el Jefe del piado para conjuntar su Gobierno definitivo".

Se entendía definitivo por último y se creyó en la posibilidad de un Gabinete

muy largo, Se relevan estas carteras:

Justicia: Oriol.

Hacienda: Espinosa San Martín.

Obras Públicas; Silva Muñoz.

Agricultura: Díaz-Ambrona.

Comercio: García Moneó.

Sin cartera: cesa como ministro Gual Villalbí, quien queda como presidente del

Consejo de Economía Nacional (le retiran el rango ministerial. Y López Rodó, en

su mismo cargo de comisario, es elevado a la categoría de ministro.

Iturmendi, uno de los ministros más tiempo desempeñando una cartera—después de

Carrero, Girón y Pérez González— pasarla pronta a la Presidencia de las Cortes

para sustituir a don Esteban Bilbao, que la desempeñaba a lo largo de más de

veintidós años y había cumplido entonces los ochenta y seis de edad.

El tándem de la estabilización—Navarro Rubio y çUllastres—dejan el Gobierno. El

primero pasa a ser gobernador del Banco de España, y el segundo, a embajador

ante el Mercado Común. Les sustituyen hombres que habían trabajado en sus

departamentos: Espinosa había sido anteriormente nombrado por Navarro director

general del Tesoro. Y García Moneó habla sido el primer subsecretario que tuvo

tniastres. Las carteras se quedaban en la casa.

De este relevo cabe destacar también el nombramiento de Silva para Obras

Públicas cuando se le presumía ministrable para Hacienda. Silva Muñoz sería

posteriormente un ministro espectacular y eficaz que se crearla una imagen

pública muy positiva. Ha sido considerado algo asi como "jefe de minoría" en el

Gobierno (permítase la expresión}, aunque acontecimientos del fin de la década

no le dieron esta consideración a la hora de contar con hombres de su equipo

para máximos puestos del Gobierno.

López Rodó sigue como comitario del Plan de Desarrollo, pero pasa a categoría de

ministro. Es un ascenso consecuente y tardío respecto a su auténtica posición en

la estructura del Estado.

En 1966, y tras largos debates, se promulga la ley de Prensa, que entraría en

vigor en abril. La censura queda suprimida y quedan las posibilidades de censura

previa y el riesgo de director y Empresa, bajo un artículo segundo excesivamente

abstracto, sutil y de insospechado número de interpretaciones. Pero es un paso

adelante realmente positivo y que, pese a fricciones y tensiones, permite una

apertura de ideas y marca una evolución constructiva de la opinión pública.

Sobre todo después de más de veinticinco años de implacable censura e

imposiciones en la publicación de originales.

Carrero Blanco, vicepresidente.

El año 1967 ofrece un relevo de importancia. Por decreto de la Jefatura del

Estado de 22 de julio, publicado en el "Boletín Oficial del Estado" el día 28

del mismo mes, cesa como vicepresidente del Gobierno el capitán general Muñoz

Grandes. Habla una razón legal; precisamente el 22 de julio de ese año se

promulgó la Ley Orgánica del Consejo del Reino, cuyo artículo 14 dice que "el

cargo de consejero del Reino será incompatible con el de miembro del Gobierno".

Muñoz Grandes era consejero del Reino por Jefe del Alto Estado Mayor. Por tanto,

se tuvo en consideración esta cualidad y cesó como vicepresidente. En algunos de

los círculos politizados del país sorprendió la noticia. Muñoz Grandes, con su

cese, recibió el agradecimiento de servicias prestados y el gran collar del Yugo

y las Flechas, Anteriormente había desempeñado la Secretaría General del

Movimiento desde el 9 de agosto de 1939 hasta el 15 de marzo de 1940, y la

cartera del Ejército, desde el 19 de julio de 1951 hasta el 25 de febrero de

1957.

Desaparece así del Gobierno como único miembro "de los antiguos", de los

ministros de la primera década del Régimen. La renovación de hombres es

completa. Sólo queda Carrero Blanco.

Y ese mismo año, el 21 de septiembre, Carrero Blanco confirma ante la opinión

pública su excepcional postura en el Régimen: es nombrado vicepresidente.

Alcanza asi el puesto que desde hacía muchos años se le

asignaba: su paso a la Vícepresídencia responde a un proceso lógico. Es el

hombre con más tiempo de permanencia en el Poder y habitualmente señalado como

posible jefe de Gobierno en e| caso que se separaran los poderes.

Ley Orgánica y devaluación.

En noviembre de 1967 franco da cuenta a las Cortes del proyecto de Ley Orgánica

del Estado. La Cámara la aprueba con una salva de largos y cálidos aplausos. Se

había levantado una gran expectación por el proyecto, ya que estuvo rodeado de

silencio hasta su lectura ante los procuradores. El proyecto traía como novedad

más importante la ignorancia de Falange Española, En diciembre de ese año el

pueblo español aceptó la Ley Orgánica en referéndum, tras ,una gran campaña

publicitaria en favor del SI por parte del Estado, España estrenaba

Constitución. Se esbozaba una "ordenada concurrencia de criterios" y "contraste

de pareceres", La Ley Orgánica, no concreta en muchos puntos, como corresponde a

legislación de tan alto rango, prometía concretarse en diversas leyes

posteriores. Hasta el final de la década es de elemental observación concluir en

que las posibilidades aperturistas de la Orgánica del Estado no se han

desarrollado como podían esperar los demócratas, incluso los más cautos.

La novedad política de 1967 son las elecciones a procuradores en Cortes por el

recién creado tercio familiar consecuente con la Ley Orgánica. El 10 de octubre

los cabezas de familia del país son convocados a las urnas. Puede decirse, en

líneas generales, que se jugó con limpieza. Aunque se demostró de inmediato que

los candidatos que no contaban con una Organización a su servicio—estatal o

paraestatal—o no contaban con fortuna personal,, difícilmente podrían acceder a

un escaño.

De todos modos, los procuradores familiares pronto se destacarían como los más

inquietos de la Cámara, produciendo un tráfico fluido de ruegos e

interpelaciones. Un grupo de ellos se reunía periódicamente en diversas ciudades

para tratar asuntos en común, hasta que fue denominado "trashumante" y hasta que

recibió la prohibición, por la Presidencia de las Cortes, de continuar sus

reuniones como las venía celebrando. Los familiares desdibujaron la serenísima

imagen que las Cortes habían presentado al país durante más de veinte años.

También trajo 1967 dificultades económicas de envergadura. En noviembre se

produjo la devaluación de la peseta. Y pronto se dictaron medidas de austeridad

y congelación que, lógicamente, constriñeron producción y consumo.

El año 1968 abre pronto las compuertas de los disturbios universitarios que,

desde ya el curso anterior, venían produciéndose con especial vehemencia en la

Universidad de Madrid. La situación alcanza limites avanzadas en la preocupación

de las autoridades, El ministro de Educación y Ciencia dimite. El día 17 de

abril es relevado por Villar Palas!. Los círculos politizados del pala esperaban

un relevo amplio, que pensaron se aplazarla hasta julio. Pero tampoco fue así, y

en la Prensa nacional se habló mucho de "ministrables" y "francología".

Sucesión y nuevo Gabinete

Y la década se despide con un 1969 que no sólo acota diez años, sino más de

treinta de Régimen. Franco nombra sucesor en el mes de julio, un tema que habla

vertido toneladas de plomo en las platinas de todos los órganos de opinión del

país. Ni el más leva estremecimiento pasó por el Estado ante tan trascendental

decisión. Se iba a nombrar sucesor a la Jefatura del Estado, y en el pequeño

círculo oficial introducido en el tema estaba la temperatura y el pulso

adecuados ante la proposición y firma de un decreto regulador de exportaciones.

Todo fue tremendamente fácil. Días antes corrieron rumores que se apagaron ante

las declaraciones del presidente de las Cortes manifestando que no se convocaría

un Pleno. Muchos políticos Introducidos llegaron a creer que el nombramiento de

don Juan Carlos cerno sucesor habla llegado a ser, aunque con más intensidad, el

rumor de los dos años precedentes. Se afirma incluso que dos días antes de 3a

convocatoria del Pleno de las Cortes varios ministros del Gobierno ignoraban la

determinación.

El 23 de julio, Franco proponía a las Cortes a don Juan Carlos como Príncipe de

España y sucesor a título de Rey a la Jefatura del Estado. Aceptado, al día

siguiente prestó juramento. Y en seguida el Gobierno y la clase política en

general se dispersó por el verano a descansar.

Y para que la década tuviera definidisimo lindero, también hemos tenido relevo

de ministros. Tras la entrada en vigor de la Ley Orgánica se pensó en un lógico

reajuste. Y no lo hubo, Ahora, ante una nueva etapa que bien pudiera ser

denominada como la primera o lejanamente experimental del posfranquismo, el

relevo ha sido de gran amplitud: doce ministerios y la creación de la figura del

delegado nacional de Sindicatos con puesto en el Gabinete.

Pronto surgieron las discusiones sobre si el nuevo Gobierno es homogéneo o de

coalición. Cabe sensatamente concluir que es muy homogéneo. Por ejemplo: mas que

lo fue el primero de 31 de enero de 1938, donde había hombres como Sainz

Rodrigues, Rodezno y Fernandez-Cuesta. También más que el del 51, en el que

estaban Vallellano, Ruiz-Giménez,. Girón, Pérez González, Iturmendi...

Posiblemente éste sea el Gobierno más homogéneo de cuantos ha tenido el Régimen.

Al menos, en principio y al principio. Si esto es bueno o menos bueno, depende

del esquema político de cada observador.

La década, como puede apreciarse en esta exposición, empíeza y termina con

hechos importantes. Su final es consecuente con su principio. Son los diez años

más interesantes—políticamente—del Gobierno de Franco, por su evolución hada

otras hechuras. Delando aparte, y per encima, al vicepresidente, señor Carrero

Blanco, estos dita afiws podrían definirse simple y nítidamente así: De Aírese a

López Rodó.

 

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