Nuevo gobierno     
 
 ABC.    04/01/1974.  Página: 19. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

VIERNES 4 DE ENERO DE 1974. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 19.

ABC

I

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«ESl Editor: PRENSA ESPAÑOLA, S. A,

NUEVO GOBIERNO

Nunca quizá como esta vez ha sido tan acentuada la expectación pública durante

las consultas y gestiones—complicadas al parecer— que fueron necesarias para la

composición definitiva del nuevo Gobierno.

El formado por el presidente, señor Arias Navarro, es nuevo en la mayor parte de

las carteras. De diecinueve Ministerios, solamente seis —Hacienda, Ejército,

Marina, Justicia, Trabajo y Agricultura— mantienen sus anteriores titulares;

únicamente seis ministros han sido confirmados en su cargo. Las trece carteras

restantes tienen, desde ahora, ministro nuevo, incluidos los cambios del señor

Martínez Esteruelas, que pasa al Ministerio de Educación y Ciencia desde el

Ministerio de Planificación y Desarrollo, y el señor Utrera Molina, que ocupará

la cartera de Secretaría General del Movimiento procedente de la cartera de

Vivienda.

SÍ siempre es justo y decoroso dedicar unas líneas de saludo y cordial despedida

a los ministros que cesan, resulta particular obligación en este caso, porque

algunos de ellos apenas han tenido tiempo siquiera de iniciar el programa

político que se hubieran trazado. No han llegado a cumplir siete meses en el

ejercicio de su alto cargo.

«No es justo—escribíamos el pasado junio, cuando formó su Gabinete el almirante

Carrero Blanco— que quienes han servido al país con lealtad y entusiasmo

regresen a la vida privada salpicados por la ingratitud o, lo que sería peor,

con la indiferencia de quienes se beneficiaron de la absoluta dedicación de

aquéllos a los intereses comunes de la Patria.» Estas palabras tienen hoy un

latido de especial actualidad, dedicadas a los ministros salientes.

Ni todos ellos consiguieron realizar la totalidad de lo que se habían propuesto

en beneficio del país; ni algunos, como hemos dicho, tuvieron tiempo de

intentarlo. Pero todos, en cambio, dedicaron lo mejor de sus esfuerzos y

capacidades al servicio de una política honesta, eficaz, bien intencionada y

patriótica. Y todos merecen, por ello, reconocimiento y gratitud.

* * *

Torcuato Fernández»Miranda llevó a la Secretaría General del Movimiento los

propósitos y programas de más encomiable aperturismo, aunque no hayan llegado a

ser normas rubricadas con su firma. Como vicepresidente del Gobierno le

correspondió asumir la Presidencia en funciones durante los difíciles días

siguientes al asesinato del almirante Carrero Blanco. La serenidad, la firmeza,

las prudentes disposiciones tomadas en tan crítivo momento —escribíamos ayer— le

han hecho merecedor del respeto y te gratitud de los españoles.

Laureano López Rodó ha sido el artífice de la filosofía del desarrollo y el

promotor, a través de los sucesivos Planes, de las realizaciones más logradas

del crecimiento económico en los últimos años. Había comenzado, en el anterior

Gabinete, una proyección cuidadosamente matizada de la política exterior

española, en la que se afirmaban los cauces del más fecundo diálogo. Recientes

son sus importantes conversaciones con monseñor Casaroli y con el secretario de

Estado norteamericano, Kissinger. Y de hace dos días el objetivo alcanzado,

conseguido, del Acuerdo firmado con Marruecos, que bien puede ser el final del

enconado pleito pesquero.

Gonzalo Fernández de la Mora sucedió a uno de los grandes, excepcionales

ministros de Obras Públicas que ha tenido España. Y supo, con singular capacidad

y claro talento, afrontar la comparación inevitable y dejar su nombre unido a

una espléndida política de realizaciones felices en las carreteras, en los

ferrocarriles, en los saltos hidroeléctricos, en las presas de abastecimientos

de aguas .

Enrique García-Ramal ha dirigido con prudencia y acierto el sindicalismo,

lográndole la norma fundamental y vertebradora de su ley, impulsando la política

de los convenios colectivos y procurando siempre encauzar todos los complejos

problemas sindicales por vías de diálogo y de concordes soluciones.

José María López de Letona ha sido un ministro de Industria extraordinariamente

competente. Hombre de sólida formación técnica, deja para la historia del

Departamento las cifras culminantes de la expansión industrial del país y deja

iniciado, con base firme, el necesario despegue de la energía nuclear. Ellos

merecen, ciertamente, la superior estimación de políticos que han triunfado en

el desempeño de sus altos cargos. E igualmente cabía esperar de sus compañeros

de Gabinete —Julio Rodríguez, Fernando Liñán, Agustín Cotorruelo, José María

Gamazo—, que han cesado cuando estaban prácticamente inéditos.

No se ha cumplido en la formación del nuevo Gobierno un principio de continuidad

que parecía aconsejar, por razones de prudencia política, un cambio ministerial

más reducido.

El tiempo dirá si la estrategia seguida fue la más hábil y oportuna o si se

perdió, a lo mejor, una magnífica ocasión de mantener finalidades y programas

respaldados por, la experiencia y la meditación seria de prestigiosos equipos de

Gobierno.

Sin embargo, los hombres nuevos llamados al Gobierno —José García Hernández,

Pedro Cortina Mauri, Antonio Valdés y González Roldan, Alfredo Santos Blanco,

Mariano Cuadra Medina, Nemesio Fernández-Cuesta, Pío Cabanillas Gallas, Antonio

Carro Martínez, Luis Rodríguez de Miguel, Alejandro Fernández Sordo y Joaquín

Gutiérrez Cano— tanto por sus cualidades personales como por el brillante

historial político de servicios al país de todos ellos, suscitan hoy, como es

lógico, las mayores y más legítimas esperanzas. El país ha superado una crisis

muy grave. Las instituciones y el pueblo han respondido de modo ejemplar.

Continúa la historia y hacia el Gobierno nuevo se dirigen los deseos populares

de máximo acierto en la enorme responsabilidad pública que acaba de asumir.

 

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