220 abogados con el teléfono pinchado     
 
 Diario 16.    06/07/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

220 abogados con el teléfono «pinchado»

El decano del Colegio de Abogados, Antonio Pedrol Rius, declaró a Radio Nacional

que 220 letrados madrileños tienen sus teléfonos intervenidos, aclarando que el

origen de la información que al respecto posee le hace suponer que se trata de

escuchas con autorización judicial.

Teniendo en cuenta que el ministro Barrionuevo reconoció hace veinte días en el

Parlamento la existencia de 244 escuchas autorizadas, está claro que los números

difícilmente cuadran si se hace la lógica extrapolación a nivel nacional y en el

ámbito de otras profesiones de la impresionante cifra manejada por Pedrol. Una

de dos, o son muchas más las escuchas legales, o proliferan las ilegales.

Pero es que, aun siendo importantísima, la propia distinción entre ambos tipos

de control telefónico se vuelve secundaria cuando topamos con un colectivo tan

grande de afectados. ¿Qué criterio judicial —siguiendo la proverbial pauta

bienpensante del decano Pedrol— puede estar dando pie a la instalación de

escuchas a más de doscientos abogados sólo en Madrid?

La excusa policial de que pueden tener clientes «sospechosos» es un agravante

añadido, pues no sólo se vulneraría el derecho a la intimidad, sino también el

secreto profesional. Los periodistas podríamos recibir el mismo trato para

controlar nuestras fuentes e incluso en los confesionarios deberían instalarse

micrófonos, en espera de algún criminal con la conciencia intranquila. Ser

policía se convertiría así en la más sencilla de las profesiones, asimilable a

la de radioescucha.

El presidente González ha negado que su Gobierno esté promoviendo escuchas

ilegales. Peor todavía sería que flagrantes y descarados abusos estuvieran

siendo revestidos con el ropaje postizo de la legalidad.

 

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