Autor: Soto, Antonio. 
 Lignitos de Meirama, en La Coruña. 
 Se anuncia una nueva expropiación para el próximo lunes  :   
 Estamos dispuestos a vender, pero a mayor precio del que nos ofrecen, dicen los vecinos. 
 Arriba.    18/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 18. 

Lignitos de Meirama, en La Coruña

PARA EL PROXIMO LUNES

Estamos dispuestos a vender, pero a mayor precio del que nos ofrecen>, dicen los

vecinos

>> Estamos pagando mucho más de lo que realmente valen las tierras», afirma el

director de la explotación.

LA CORUÑA. (Por teléfono, de nuestro enviado especial, Antonio Soto.)—La

inquietud, la tensión y el nerviosismo, que ya han ocasionado tristes

incidentes, son estos días, las constantes en As Encrobas y Meirama, allá por

Ordenes, muy cerca de La Coruña, en donde el hallazgo casual de un yacimiento de

lignito rompió la paz y la armonía —quizá también la pobreza— de largos siglos

de una aceptada, que no perfecta, simbiosis hombre- tierra.

Descubrir los lignitos, comenzar los trabajos para su explotación y decidir la

instalación de una planta térmica fue todo, uno. Pero, frente a esta unánime

decisión energético-económica se alzó inmediatamente la voz de centenares de

agricultores, para los cuales la citada explotación minero industriaI

significaba el abandono de unas tierras —en muchos casos sus únicas tierras— que

durante cientos de años habían regado con el sudor de un trabajo quizas

escasamente rentable en lo económico, pero da un valor incalculable en lo

afectivo. Sé trataba, en definitiva, de algo más que unas tierras, de algo

masque unas pesetas. Lo que estaba en juego, además de un patrimonio económico,

era todo un estilo de vida.

Ante esta dicotomía era lógico que el acuerdo empresa-paisanos fuera "difícil.

Pero, por si esta dificultad no bastase, fuerzas extrañas al conflicto

comenzaron a levantar banderas cargadas de contenido político,

y lo que inicialmente fue un problema socio-económico adquirió unas dimensiones

que, desbordando los cauces naturales, radicalizaron posturas, desembocando en

incidentes y enfrentamientos que la mayoría de los afectados nunca desearon.

Historia

Pero vayamos a los orígenes del conflicto. Todo comenzó hace unos años, cuando

la empresa Epifanío Campos, explotadora, casi a nivel familiar, de un yacimiento

de caolín y arcilla, descubrió casualmente el lignito. Tras vanas prospecciones

para valorar la riqueza del yacimiento, éste fue vendido a FENOSA, la cual creó

inmediatamente una denominada Sociedad de Lignitos de Meirama, S. A.

El viernes 14 de abril de 1974, en la presentación a la Prensa del denominado

«Plan Coruña», se citaba ya a Lignitos de Meirama como una nueva y gran empresa

dispuesta a realizar unas inversiones Inmediatas por valor de 18.000 millones de

pesetas.

Inmediatamente de iniciarse se los primeros contactos para la adquisición de las

tierras, comenzaron los problemas. La empresa inició la compra de la zona de

monte, en la que se instalará la central térmica, los almacenamientos de carbón

y los depósitos de estériles. Los precios eran más altos de los normales, y las

ventas se fueron concertando con rapidez. Pero cuando se pretendió iniciar las

operaciones de compra de las fincas del valle, en cuyo subsuelo está el

yacimiento, comenzaron las complicaciones. Los vecinos elevaron inmediatamente

sus posturas de venta, y éstas alcanzaron rápidamente cotas que la empresa no

aceptó. Las tensiones comenzaron c crecer y surgieron las primeras posturas

antiventa.

La empresa intentó el 12 de mayo de 1976 la ocupación de algunos terrenos, pero

el intento, que se repetiría el 16 de septiembre y el 26 de noviembre, resultó

fallido. Los vecinos se oponen a la expropiación, y las máquinas de la empresa

han de retroceder para evitar incidentes de final imprevisto.

Prosiguen las conversaciones. Se crea una comisión de ocho «notables» para

discutir las con. diciones de venta de la empresa, pero no se llega a ningún

acuerdo. Finalmente, el pasado, día 15, martes la empresa, con una fuerte

protección de la Guardia Civil ocupa diversas parcelas, produciéndose nuevos

incidentes, que causan unos veinte heridos —diez de ellos de lo fuerza pública—,

y provoca la detención de un determinado número de personas: ascienden a

cuarenta, según diversas fuentes de información, de las cuales tres, a lo.menos,

pasan a disposición de tribunales militares.

Posición de los vecinos

«Estamos dispuestos a vender, pero a mayor precio del que nos ofrecen. Estas

tierras es lo único que tenemos. Y poco vale que nos den uno o dos millones de

pesetas por ellas, porque con ese dinero ¿qué podemos hacer?. Pero, a pesar de

todo, si de las 150.000 pesetas que ahora ofrecen por "ferrado" (un "ferrado"

equivale a 539 metros cuadrados) pasaran a 250.000 pesetas, no habría problema.»

Esta es la opinión de los más moderados, de un 50 por 100, aproximadamente de

propietaríos que aún no han llegado a un acuerdo con la empresa. Pero, frente a

esta postura, dura, pero negociadora, se levanta otra totalmente radical: «No

queremos dinero, queremos las tierras. Sólo sabemos trabajar el

campo, y éste es nuestro campo, el de nuestros padres y de nuestros abuelos. No

venderemos a ningún precio.»

Opinión de la empresa.

Por su parte, Lignitos Meirama, a través de su director, don Francisco Rosado,

intenta adoptar una postura conciliadora, no exenta de paternalismó: «Estamos

pagando mucho más de lo que realmente valen las tierras. Antes de llegar

nosotros, el "ferrado" (539 metros cuadrados) se vendía a unas 60.000 pesetas.

Nosotros hemos llegado a las 150.000. Hasta ahora hemos comprado un 90 por 100

de las tierras que necesitamos en la zona de monte y un 25 por 100 de las del

valle. Pero si no lo. gramos comprar más y hemos de recurrir a la expropiación

los más perjudicados serían los vecinos, pues su trámite de cobro es mas largo y

la compensación económica posiblemente menor.»

Además, justifica la empresa, el yacimiento y la técnica supondrán para As

Enerabas y Meirama un gran beneficio, ya que se crearán unos 800 puestos de

trabajo directos, que podrán ser cubiertos en su mayoría por los vecinos, a la

vez que otros 1.500 puestos surgirán de forma indirecta, a través de las

empresas auxiliares y los servicios.

Compás de espera

Así están las cosas por estas tierras de As Encrobas y Meirama, cuando para el

próximo lunes día 21 se anuncia una nueva expropiación de terrenos por parte de

la empresa. Nadie sabe lo que puede pasar. El Alcalde de Cerceda —Ayuntamiento

al que pertenecen los terrenos en los que está enclavado el yacimiento— tiene

miedo: «Estoy entre la espada y la pared. Pero mi gran miedo es que ocurra algún

incidente Irreparable, y esta posibilidad no puede descartarse.»

 

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