Autor: Freijanes, Víctor F.. 
   Galicia: solidaridad con los campesinos expropiados  :   
 Manifestaciones, encierros y declaraciones contra la ocupación de sus tierras. 
 Informaciones.    18/02/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 16. 

Galicia: Solidaridad con los campesinos expropiados.

• MANIFESTACIONES, ENCIERROS Y DECLARACIONES CONTRA LA OCUPACIÓN DE SUS

TIERRAS.

• LA EMPRESA, DISPUESTA AL DIALOGO CON INTERLOCUTORES VALIDOS.

VIGO. 18 (INFORMACIONES, por V. P. Freixanes).— Grupos políticos, asociaciones

de vecinos, organizaciones sindicales, agrupaciones profesionales, etc., se han

manifestado a lo largo de todo el día de ayer en contra de la ocupación de

tierras en la parroquia de As Encrobas, provincia de La Coruña, por parte de la

empresa Lignitos de Meirama (filial de Fenosa), tierras en las que se tiene

proyectada la instalación de una explotación energética.

Los sucesos del pasado martes, que ocasionaron varios heridos y la detención de

40 personas, han provocado una larga serie de manifestaciones políticas a favor

de la devolución de las tierras a los campesinos y la paralización de nuevas

ocupaciones en tanto no se negocie con la empresa el traslado de la población en

condiciones adecuadas. Centenares de comunicados han llegado en las últimas

horas a las redacciones de los periódicos de las cuatro provincias gallegas.

Más de 3.000. personas se manifestaron a primera hora de la noche de ayer frente

al edificio de Fuerzas Eléctricas del Noroeste, S. A. (Fenosa). en La Coruña,

con este motivo. Las fuerzas de la Policía Armada realizaron varias cargas para

disolver a los manifestantes. En las principales ciudades gallegas, allí donde

existe una delegación de Fenosa, las fuerzas del orden han dispuesto una

vigilancia especial en prevencion de incidentes.

En la Universidad compostelana hubo asambleas a lo largo de todo el dia, en las

que se trató el tema, y según ha podido comprobar este corresponsal, de los once

detenidos el pasado martes que permanecían en las dependencias policiales de la

ciudad coruñesa a la espera de pasar a disposición de la autoridad judicial ocho

han sido puestos en libertad y tres continúan detenidos todavía: se trata de dos

obreros y del cura párroco de Sésamo, detenidos en As Encrobas durante los

enfrentamientos entre los paisanos expropiados y la Guardia Civil en la tarde

del martes. Los tres están pendientes de las autoridades militares y son

acusados de resistencia y agresión a las fuerzas del orden.

Por la tarde, 300 alumnos de la Universidad Laboral de La Coruña se encerraron

en la capilla del centro en solidaridad con los campesinos. Trabajadores de

empresas de Vigo y Ferrol han cursado telegramas al gobernador civil de La

Coruña y a los labriegos en señal de solidaridad con los mismos, y a lo largo de

todo el dia ha sido repartida gran cantidad de propaganda política en mercados,

lugares públicos, Universidad compostelana, fábricas, etc., aludiendo al tema de

los campesinos expropiados, y a lo que se define como una muestra más de la

«dependencia colonial» de Galicia.

El interrogante que se plantea es la rentabilidad social de una explotación de

lignitos en un país, como Galicia, de altos índices de explotación y exportación

energética, que deja desasistidos a centenares de personas cuyo elemento de

trabajo es la tierra. Se exige la devolución de las propiedades,

responsabilidades a Fenosa y al Estado y la satisfacción adecuada, sin ningún

tipo de regateo, de las demandas de los campesinos.

Por su pane, Lignitos de Meirama, versión de la empresa filial de Penosa, ha

facilitado su versión sobre las expropiaciones, así como los antecedentes de los

hechos, que se remontan a diciembre de 1975. En esta fecha, el Estado español y

la empresa firmaron un acuerdo según el cual Lignitos de Meirama se obligaba a

iniciar la explotación del yacimiento dentro de unos plazos fijos.

El yacimiento, en terrenos de Cerceda, cuenta con unas reservas que alcanzan los

100 millones de toneladas de carbón, y permitirá una extracción anual de cuatro

millones de toneladas, durante veinticinco años, haciendo posible el

aprovisionamiento de una central térmica de 550 megavatios que dará lugar a la

creación de 700 puestos de trabajo directos y más de 1.500 indirectos.

Las concesiones a Lignitos de Meirama han sido declaradas de utilidad pública y

su explotación figura como «de interés preferente», debido a la crisis

energética, que aconseja el aprovechamiento al máximo de los combustibles,

aunque sean de bajo poder calorífico, como son los lignitos.

La empresa afirma que inició a principios de 1976 negociaciones con los

propietarios de los terrenos afectados, que al principio acudieron en masa a

pactar. Eran éstos los propietarios de la zona alta. Los propietarios de la zona

baja consideraban sus tierras de mayor valor, y tras un tira y afloja con la

empresa, llegaron al nombramiento de una comisión, integrada por ocho

propietarios, que negociaría el precio de las tierras. De estas reuniones salió

el precio a que Lignitos de Meirama compraría las tierras, y que fueron: prado,

a 235 pesetas metro cuadro; labradío, a 196 pesetas, y monte, a 63 pesetas, en

la zona del valle, mientras que en la zona alta el prado se pagaría a 78

pesetas; labradío, a 63, y monte, a 31 pesetas.

En cuanto a las viviendas afectadas, se ofrecía la alternativa de pagarlas al

precio pactado entre ambas partes o construirlas en otra zona.

Parece ser que los acuerdos adoptados fueron incumplídos por parte de los

vecinos, alegando su falta- de vinculación con la comisión negociadora, aunque

algunos de ellos formaban parte incluso de la comisión.

Se creó una nueva comisión, pero el problema fue el mismo, a la hora de vender,

los propietarios particularmente, no aceptaban los acuerdos de la comisión con

la empresa.

Así las cosas, se llegó ya a la toma de posesión de los terrenos expropiados por

parte de don Jesús Herrada, ingeniero de la Delegación de Industria, protegido

por la Guardia Civil; lo que dio lugar a los sucesos de estos días pasados.

La empresa, por su parte, ha declarado que está dispuesta a reanudar el diálogo,

con la única condición de que los interlocutores sean «válidos», para que los

acuerdos que se tomen sean firmes.

 

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