Entre el Tú y el Usted     
 
 ABC.    10/09/1959.  Página: 25. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

ENTRE EL «TU» Y EL «USTED»

Un académico francés de la Goncourt vuelve a plantear, en "Le Fígaro", la cuestión del "tú" y el "vous" que interesa no sólo a Francia, sino a toda la gente latina. En España tenemos la calamidad pública del "usted" Es inconcebible, por ejemplo, un poema donde se use la palabra "usted" Si se sustituyese por el "usted", el "vos" o el "tú" de los mejores versos castellanos se destruiría toda su gracia. En poesía no se puede hablar de "usted" a nadie, ni con amor ni con odio, ni en son de alabanza, ni en son de vituperio. De niño, en las ferias, el "usted" me parecía muy natural para hablar a enanos o gigantes, seres, entre todos los de este mundo, a los que jamás hubiese tuteado.

Los orígenes, del "usted" son etimológicamente ridículos. Viene del castellano "vusted" o del catalán "vosted" y le preceden o hacen compañía estrafalarias contracciones cerno "vuesarced", "usarced", "usarcé", "voacé" y "ucé" "Usarced" debió ser una especie de "jeriñac" del tratamiento.

"Vuestra Merced" trisabuelo de toda esta prole se pasa de rendido y casi trae olores orientales. Hoy suena muy bien en "el Quijote" para subrayar el énfasis cómico del diálogo. Pertenece "Vuestra Merced" al barroco de la contesía, a la exageración universal barrocar, ya inactual del todo, en el idioma. Sucede lo mismo en italiano con el "schiavo suo" (esclavo suyo), de donde ha salido en apretada contracción el "ciao", para decir "adiós, muy buenas".

Los franceses, reducidos al "tú" y al "vous", son los que están mejor ahora entre las naciones latinas. Los italianos tienen un mal asunto con "el "leí" (que quiere decir "ella") y el más ceremonioso "Ella", escrito siempre con mayúscula. Este "Ella" sería una especie de "Excelencia", aludida en tercera persona. Por ejemplo, "Si Ella (Su Excelencia o Su Ilustrísima) ´quisiera ser tan amable que..." El "leí" es una especie de "Ella" rebajado al nivel del común y apto para todas las clases. Mussolini libró una batalla contra el "leí" y el "Ella". Impuso el "voi" en todos los departamentos del Estado e intentó imponerlo a toda la población de Italia. Pero, en la lengua, buenos o malos, se imponen los usos y, muchas veces, hay que cargar con el mochuelo del "usted" o con los mochuelos del "leí" y el "Ella". No es tan fácil "desmochuelar" o "désmocholar" una lengua como desviejar un rebaño.

En España no se sabría qué hacer con el calamitoso e infatuado "usted". El "vos" resultaría entre arcaizante, amanerado y afrancesado. Tampoco es fácil que todos nos hablemos de "tú". El hablarnos todos de "tú" requeriría una perfecta educación que estamos lejos de alcanzar. Inmediatamente, en el "tú", se apoyarían muchas veces la grosería y la desvergüenza y, lo que es peor, la confianza facilona, osada y en el fondo taimada. Sería, claro está, maravilloso el "tú" usado umversalmente, con un alto nivel de cortesía y con un particular acento en cada caso, que no hiriese a ninguna protocolaria o natural jerarquía y, sin menoscabo de la cordialidad, marcase las debidas distancias.

Entre las gentes de la buena sociedad europea, son las españolas aquellas que más fácilmente, casi demasiado fácilmente, usan y prodigan el "tú" Un hombre de sesenta años acaba de ser presentado a una niña de veinte, y ella le dice: "A ti yo creo que te he visto en San Juan de Luz. ¿No .sueles ir mucho al Bar Basque?". Claro está que el "tú" es de mejor tono que el "usted", pero tampoco debe exagerarse. La cortesía no es defecto ni exceso, sino exactitud.

"El uso de la tercera persona—dice Billy—sue1e referirse (en cuarto al origen) al plural de Majestad ("Nos)". Al "nos" luego se contesta con "vos". "Fernando Brunot—añade Billy—lo hace remontarse a los emperadores romanos cuando eran dos. No es la opinión de todos los eruditos y algunos le atribuyen origen ´oriental." Su Santidad Juan XXIII, con su innato buen gusto y bella naturalidad humana, parece poco aficionado al "Nos" pontifical. Sus oyentes observaron desde sus primeros discursos que empezaba, a veces, con el "iNos" del protocolo para luego pasar al "yo" liso y llano. Por otra parte, en España, Su Majestad firmaba los actos oficiales "Yo el Rey" y nunca "Nos el Rey", sin que, por eso, perdiera rango la realeza.

Hay, en castellano, un particular modo de hablar, que llaman "hablar a lo fraile", Consiste en hablar en tercera persona, sin intercalar nunca el "usted". Por ejemplo: "Oiga, diga, hermano Julio, ¿puede ir .a la celda del Padre Prefecto? Si está, le dice que le dé el diccionario griego y le pido también la gramática; pero, por Dios, hermano Julio, no deje de venir en seguida con el recado, si no le viene mal"...

Hace una observación Billy que merece ser recogida: "Si el "vous"—dice— ha marcado el progreso de una civilización, podría temerse, que la excesiva difusión del "tú" signifique su decadencia." En Italia, el "tú" fue florentino, y antes había sido romano.

En España hubo una cierta institución y escuela de pedagogía muy dada al uso del "usted", y, en sus establecimientos de cultura y residencias de estudiantes, lo imponía o lo aconsejaba como más urbano y respetuoso. Llegó a darse el caso, entre dos alumnos, compañeros de primeras letras y bachillerato, que al iniciar sus estudios mayores, en una de aquellas residencias, acordaron, para respetarse mejor entre sí, elevarse el tratamiento.

Las cosas mejores del mundo, de las más humildes a las más altas y sublimes, nos las decimos hablándonos de "tú". A Dios y a la Virgen María hablamos de "tú", y, en inglés, solamente a Dios se habla de "tú".

Recuerdo una comida, donde había varias señoras, y una de fuera, a la que veíamos por la primera vez y a la que todos, en seguida, tuteamos, menos un poeta español, ya difunto, que toda la noche siguió hablando de "usted" a la forastera. Comprendí, por eso, que se estaba enamorando de ella y le dije: "Ya veo como ´te reservas para pasar al "tú" con Manolita en mejor ocasión."

 

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