El presidente, confirmado     
 
 Pueblo.    06/12/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

PUEBLO

EL PRESIDENTE, CONFIRMADO

SU Majestad el Bey ha confirmado en su cargo al presidente del Gobierno, don

Carlos Arias Navarro.

Evidentemente, la política es una actividad de cuyos resultados sólo dan cuenta

los resultados mismos.

Por tanto, no se trata de valorar «a priori» la entidad de una

decisión política ni su grado de acierto, sino de rendir justo homenaje de

simpatía a una persona de cuya entrega total, de cuya capacidad de servicio, no

cabe dudar.

Carlos Arias dijo, en ocasión todavía reciente, que el Poder no le había

mostrado en exceso su faz placentera. Han sido dos años dramáticos, tensos y

llenos de dificultades. Tal vez los únicos dos años en toda la historia del

Régimen en que un político haya tenido ocasión de conocer claramente qué es eso

de la política, que consiste, en efecto, en la capacidad para arrostrar la

dificultad, para mantener la decisión y para trazar planes cuyo desarrollo puede

verse turbado por la contrariedad.

Hay en el rostro de Carlos Arias la huella de un cansancio profundo, la huella

de muchos sinsabores y de conocimiento muy acrecentado de los entresijos de la

autoridad. Ha pasado por todo ello sin perder la calma, manteniendo en todo

instante la conciencia de que los intereses nacionales estaban por encima de

cualquier otra consideración, y sabiendo, al mismo tiempo, que nuestra época es

un tiempo de cambio, un,proceso abierto a las transformaciones, en que cada vez

hay que contar más con la opinión y la asistencia del país, y que sin una y

otra, la política es, de un lado inviable. y de otro, anacrónica.

Sigue, pues, en la nueva situación abierta por la proclamación de Don Juan

Carlos, la Presidencia del Gobierno encarnada en Carlos Arias. La Ley Orgánica

previene perfectamente esta continuidad al frente de la función ejecutiva aun

cuando cambie la Jefatura del Estado. El Estado, la sociedad española siguen

necesitando de la presencia de Carlos- Arias Navarro, de su inagotable capacidad

de servicio, de su sencilla y limpia honestidad.

 

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