Autor: Rojas y Ordóñez, Eduardo de (CONDE DE MONTARCO). 
   Veinte siglos de civilización en peligro     
 
 ABC.    17/07/1960.  Página: 66. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

VEINTE SIGLOS DE CIVILIZACION EN PELIGRO

Para cualquier persona civilizada resulta intolerable !a actitud de" Lumumba, llamado jefe del Gobierno del Congo. Para este salvaje, al que le viene ancha, cualquier vestimenta que no sea un taparrabos y unas plumas en la cabeza, la intervención de los paracaidistas belgas es una provocación y un ataque a la independencia de su nuevo país. ¿Es que quería ver consumados los asesinatos de todos los hombres blancos las violaciones de todas las mujeres y iñas blancas que quedaban en el Congo? orque esto es lo que se había anunciapor los negros más exaltados, antes la independencia, y. sin embargo, el i\. mante Gobierno de Lumumba nada hiío para evitar que empezara a ponerse en marcha ese plan y se lograran unos primeros objetivos, de los que, desgraciadamente, el mundo entero ha podido ver. las pruebas.

Pero que haya sucedido todo esto, que era de esperar, no resulta lo peor. Lo dramático es que no hayan reaccionado con energía y solidaridad cuantos pueden onsiderarse como parte de una civilizaón que ha clavado el nivel de vida de atro continentes, desde la caverna o jungla hasta el Derecho y la técnica; de el politeísmo a! Cristianismo, rece mentira a qué punto se ha lleLa iniciativa está en manos de los atenden aniquilar la civilización les países más representatise colocan en una posición defensiva, acobardada, como si debieran hacerse perdonar el ser blancos, haber ganado con su trabajo y su inteligencia un nivel de vida alto, y creer en Dios.

Los que nunca hemos sido racistas vamos a vernos obligados a serlo para defender nuestra supervivencia y la de nuestros hijos. Los que nunca fuimos partidarios de un sistema colonialista tendremos que acabar, arma al brazo, atacando y ocupando espacios geográficos que son vitales, si queremos impedir que desde ellos se lancen sobré esta pobre Europa hordas de salvajes, ayudados por el comunismo internacional.

Se hace necesaria una urgente reacción, y que unos gobernantes con imaginación y fe en los destinos de Europa acallen, con argumentos y fuerzas, las cínicas acusaciones de colonialismo y opresión lanzadas por los comunistas y sus rehalas compuestas por lo peor de los pueblos amarillos y negros. No se puede escuchar con paciencia, que quienes mantienen aherrojada la libertad de varios países europeos, aplastando con tanques sus ansias de recuperar una libertad de siglos, como en Budapest, acusen a, unas naciones que han hecho posible, con su dinero y su esfuerzo, el que regiones aún como en la época cuaternaria hace cien años—se hayan desarrollado hasta el punto de poderse considerar que están al borde de la mayoría de edad. — El conde DE MONTARCO.

 

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