El nuevo Gobierno     
 
 Informaciones.    19/12/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

EL NUEVO GOBIERNO

SEGURIDAD, confianza y moderación son, a nuestro Juicio, las características más

evidentes de la nueva formación gubernamental que compone el primer Gabinete del

Rey. También una cierta línea de coherencia, que se quiebra quizá en algunos

Ministerios, pero que otorga en conjunto credibilidad total al Gobierno e

identifica unas coordenadas políticas a seguir.

La figura del vicepresidente de Defensa es nueva en nuestra organización

política y sugiere quizá ulteriores cambios en una reforma administrativa que se

anuncia para plazo breve. El general De Santiago, designado para el cargo, se

revela como un «africanista», si puede emplearse el término, y su biografía es

la de un militar de alta capacitación, sin connotaciones políticas ni

partidarias. Datas características son aplicables también a los otros militares

del Gabinete. Del almirante Pita da Veiga ya se conocían sus capacidades como

malino y su asepsia política. El general Álvarez Arenas es símbolo ejemplar de

la reciedumbre castrense, y el general Franco Iríbarnegaray accede a la cartera

del Aire después de una prolongada carrera militar. Desde el punto de vista

ideológico, ninguno se alinea en posición alguna —ni reformista ni reaccionaria—

. Desde el punto de vista militar, todos ellos son soldados, forjados en la

dureza de la milicia.

Como vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de la Gobernación, el señor

Fraga es, en realidad, 3a «estrella», Junto con el señor Areilza, del firmamento

político gubernamental. El basta ahora embajador en Londres ha dado muestras de

una habilidad política y un buen hacer notables en los últimos días. Trae al

Gobierno no sólo su persona: aporta un programa liberalizador y un equipo de

gentes.

Pretenderá dar coherencia y firmeza a la gobernación del país. Y no nos pueden

aguardar muchas sorpresas sobre su gestión: el pensamiento político del señor

Fraga es conocido de todos. Su actitud de centro responde a una convicción

íntima y no solo a estrategia política. Fraga, en lo interior, y Areilza, en lo

exterior, pueden dar y darán de hecho el Gobierno una credibilidad y una unidad

de acción muy necesarias. £3 ex embajador en Washington y París llega al

Gobierno después de haber permanecido durante muchos años en el ostracismo

político, como consecuencia de sus actitudes liberales y democratizadoras. En el

pasado reciente fue multado por las mismas razones, y no resulta sólo una

anécdota que hoy rija la política exterior de España una persona a la que hace

sólo claco años se le retiró el pasaporte y hasta el saludo en algunos círculos

políticos oficiales.

El vicepresidente para Asuntos Económicos, señor Villar Mir, está conceptuado

como un tecnócrata eficaz. Bajo su gestión, la economía no se verá tenida del

poder político que otrora tuvo entre nosotros. Le aguarda una tarea difícil,

pues no es este el mejor momento para ser ministro de Hacienda. De su

Inteligencia y conocimiento de los problemas son de esperar soluciones

imaginativas y adecuadas. Don Antonio Garrigues es un patriarca de nuestras

leyes y de nuestra política. Aunque es un hombre conservador, es también una

persona amante del diálogo y abierta a las nuevas tendencias. El Ministerio de

Justicia estaba necesitado de persona así ante los Ingentes problemas de

reformas legales que el país reclama. Y quizá sólo un ministro como Antonio

Garrigues será capaz de lidiar la cuestión nada sencilla del decreto-ley

antiterrorismo, actualmente en vigor.

El equipo económico del Gobierno, Junto al señor Villar Mir —los señores Váldes,

Perez-Bricio, Oñate, Calvo-Sotelo y Lozano—, está formado por expertos en sus

respectivas materias. Llama la atención la abundancia de ingenieros de Caminos

entre ellos. Un tinte democristiano es perceptible en algunos de sus

componentes, y la influencia del señor Silva —que no ha entrado en el Gobierno—

podría apreciarse aquí. También es miembro del equipo Silva el nuevo ministro de

la Presidencia, señor Osorio, aunque se le adscribe a un área más liberal

Información y Educación están cubiertos por dos embajadores de largo historial

de servicios al país. El señor Martín-Gamero, del antiguo equipo del señor

Castiella, es hombre de confianza de los señores Praga y Areilza, lo mismo que

el señor Robles Piquer, que además es cuñado del nuevo vicepresidente segundo.

La coherencia en la acción política de la gobernación del país, en todos sus

aspectos, es evidente. El señor Martín Villa, ministro de Relaciones Sindicales,

llega al Gobierno tras una fulgurante carrera política. Está reputado como uno

de los adalides de la democratización y de la apertura del Régimen, y su gestión

en Barcelona como gobernador civil ha dejado una estela de eficacia y de

comprensión por parte incluso de la oposición más recalcitrante.

Por último, dos falangistas —uno, histórico, y otro, de la nueva horna— ocupan

las carteras de Trabajo y de Secretaria General. El señor Solís es

suficientemente conocido por los españoles, pues durante largos años ha

permanecido en los Gabinetes de Franco. Al señor Suárez le espera una tarea

difícil y comprometida.

En conjunto, un Gabinete suficientemente coherente para emprender la reforma

administrativa y la política, y para sentar las bases de una democracia real. Se

especula en medios políticos sobre la duración de este Gobierno, que todo el

mundo coincide en señalar como un Gobierno que prepare la realización de grandes

cambias. Quizá esto sea asi, pero hay que convenir que la potencia y la

credibilidad de muchas de sus figuras permiten suponer que en la próxima crisis

un buen número de sus actuales Integrantes seguirán perteneciendo al Gabinete.

En cualquier caso, si la realidad responde a. los deseos, en un futuro no

demasiado lejano las urnas tendrán también algo que decir.

 

< Volver