Carlos Arias, en la toma de posesión del nuevo Gobierno. 
 Sigo perseverando firmemente en los propósitos que expuse el 12 de febrero  :   
 Nos reunimos aquí en un acto sencillo y sin protocolo para anudar dos etapas de la historia de España. 
 ABC.    14/12/1975.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

MADRID, DOMINGO 14 DE DICIEMBRE DE 1975

NUM. 21.748 DIEZ PESETAS

CARLOS ARIAS, EN LA TOMA DE POSESIÓN DEL NUEVO

"SIGO PERSEVERANDO FIRMEMENTE EN LOS PROPÓSITOS QUE EXPUSE EL 12 DE

«Nos reunimos aquí en un acto sencillo y sin protocolo para anudar dos etapas de

la historia

de España»

Los huevos ministros juraron sus cargos ante el Rey en el

Palacio de la Zarzuela

Madrid. (De nuestra Redacción.) A las diez de la mañana de ayer el Rey Don. Juan

Carlos I presidió, en su residencia del Palacio de la Zarzuela, el acto de

juramento de los nuevos ministros del Gobierno español.

Posteriormente, a la una de la tarde, en el salón de «Los pasos perdidos» de la

Presidencia del Gobierno, por el señor Arias, tuvo lugar el acto de la toma de

posesión del nuevo Gabinete.

Habló en primer lugar el ex vicepresidente primero y ministro de la Gobernación,

señor García Hernández. A continuación lo hizo el nuevo vicepresidente para

Asuntos de la Defensa, teniente general Santiago y Díaz de Mendivil. Cerró el

acto el presidente del Gobierno, señor Arias Navarro, que pronunció e! siguiente

discurso:

DOS ETAPAS DE NUESTRA HISTORIA.— «Un grupo de hombres unidos en la misma Ilusión

de servicio a España nos reunimos aquí, en un acto sencillo y sin protocolos,

para anudar dos etapas de nuestra Historia. MI adiós emocionado, agradecido, a

quienes hoy abandonan puestos de responsabilidad, servidos en las jornadas más

difíciles y más dolorosas que registran los últimos tiempos de la historia de

España y en los que pusieron de manifiesto su talento, su entereza, su

abnegación, y por los que el país les debe respeto y reconocimiento. Y yo,

personalmente, una Inmensa gratitud que jamás se extinguirá.

Si tuviera que buscar palabras para expresar en este momento ese sentimiento de

agradecimiento, ese sentimiento de gratitud por una colaboración sin la que yo

no hubiera podido soportar tan pesada carga, tendría que encontrarlas en esas de

ritual del juramento que alguna vez prestamos y que me brotarían del corazón,

diciendo «que Dios y España os premie lo que por mi habéis hecho».

REAFIRMACION DEL 12 DE FEBRERO.— Mi despedida esperanzada a quienes, conscientes

de la trascendencia de le hora actual, han respondido sin vacilaciones y han

acudido al llamamiento para hacer présente su fidelidad, y con ella un

compromiso de lealtad, a la causa siempre eterna y permanente del servicio de

España. Su ejecutoría sus convicciones, su historial político esté dentro del

marco de aquellas preocupaciones y de aquellos propósitos que expuse el 12 de

febrero de 1974, cuando, insistentemente, postulaba la unidad de todos para la

empresa común, propósito en el que todavía sigo firmemente perseverando. Porque

es hora de reafirmar, en el presente, lo que entonces, de cara al futuro, se

proclamaba diciendo que el consenso popular —lo que entonces era una simple

adhesión— tenía que manifestarse de forma activa en una participación que

asegurase la asistencia del pueblo de España a su Monarquía.

UNA NUEVA ETAPA.—Yo, en este momento, declaro que vamos a iniciar una etapa no

exenta de riesgos y dificultades, como muy bien anticipaba et ex ministro de la

Gobernación y vicepresidente del Gobierno. La vamos a recorrer con decisión, con

firmeza, pero con prudencia, conscientes de que en nuestras manos están valores

históricos, depósitos preciadísimos que- están por encima de toda consideración.

La unidad y la independencia de la Patria, enriquecida por la variedad de sus

regiones; la libertad de sus hombres, lejos de toda amenaza totalitaria que

pudiera aniquilar su verdadera personalidad; el desarrollo y el progreso y la

justicia social, que con el amor a España y en enfervorecidas palabras nos

legaba el Caudillo en su mensaje de despedida. Y, finalmente, la convivencia

pacífica de todos los españoles, convencidos de que en un ritmo de concordia y

de paz podemos proseguir ese legado preciado inmejorable que constituye la obra

gigantesca de Franco.

Porque, evidentemente, el camino es arduo, pero es honroso. Se nos llama, nos

congregamos, para perseverar y continuar la gigantesca obra de Francisco Franco,

perfeccionándola y adecuándola a las exigencias de cada momento y de cada

situación, pero siempre bajo el signo de ese encendido, de ese inextinguible

amor a España, que fue su último grito de despedida.

LA FIGURA DEL REY__La providencia nos ha regalado un don inapreciable con la

figura del Rey Don Juan Carlos de Borbón, que perfectamente compenetrado con el

pensamiento de su pueblo y sensible a sus aspiraciones, lanzó en su mensaje de

la Corona una vibrante convocatoria de la que nadie puede excusarse. Un

llamamiento congregando a todos los españoles a esa empresa común, porque sólo

en la medida en que totalmente, tendidamente, conjuntamente participemos

habremos de encontrar la garantía del éxito.

Se Incorporan hoy al Gobierno hombres avezados al ejercicio del mando y de la

autoridad y que saben, por tanto, que el poder encierra más servidumbre que

grandeza, más sacrificio que ventaja y, precisamente, por eso, porque es tarea

pesada, porque es pesada carga, es por lo que legitima la actuación de quien la

ejerce, sabiendo que su única justificación es Ja del cumplimiento del deber, a

él nos entregamos con responsabilidad solidaria y acuciándonos mutuamente para

llevar, nuestras realizaciones a la misma altura de nuestras ambiciosas

esperanzas. Nada más.»

 

< Volver