Autor: Fernández de la Mora y Mon, Gonzalo. 
   Un Gobierno largo     
 
 ABC.    14/12/1975.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

UN GOBIERNO LARGO

Estamos ante el primer Gobierno de La Monarquia..

Estructuralmente, el Gabinete presenta, entre otras innovaciones, la de tres

superministros Uno de Defensa, lo que nos sitúa en la línea de la inmensa

mayoría de los Estados, en los que se superó (a división administrativa

trimemore de las Fuerzas Armadas. Otro superministro es el de Asuntos del

Interior, que presumiblemente asumirá la dirección propiamente política. E

tercer superministro parece que debería controlar toda la acción económica, lo

que quizá requiera cauces legales para que su primacía no sea, como en ocasiones

análogas mas bien nominal. De las nuevas instancias dos por lo menos eran

imperiosamente necesarias.

Desde el punto de vista político, e, Gabinete no es monocolor: pero tampoco es

de concentración, No es monocolor porque en él hay tres corrientes —las

relativamente clásicas de la Falange y la Democracia

Cristiana— y la nueva encabezada por Fraga Y hay, ademas de los técnicos, varios

políticos independientes con significación propia. Dentrc de esta pluralidad se

da una homogeneidad de fondo: no hay nadie claramente exterior al sistema Ni a

los fronterizos cabe calificarlos de priori de rupturistas

Pero el Gabinea tampoco es de concentración de las familias del Estado del 18 de

Julio porque brillan por se insencia los tradicionalistas. y ese sector amplio

pero coherente del que era símbolo el almirante Carrero, sector que ha sido el

principal protagonista, nada más y nada menos, de la reforma administrativa de

la Ley Orgánica, de la instauración monárquica y del desarrollo económico La

integración cuanto más amplia, mejor.

Desde el punto de vista de la calidad personal de los miembros del Gabinete este

es el Gobierno Arias de más talla media hay técnicos de capacidad probada a

políticos de experiencia y prestigio. Apenas hay sorpresas, y se ha tratado de

avanzar sobre seguro, reduciendo los ensayos y tanteos al mínimo Esto es muy

positivo, tanto más cuanto más plenamente se logre la coordinación.

Este Gobierno acaso más que otro alguno, merece un crédito de confianza, porque

la estabilidad gubernamental es un bien política objetivo en cualquier

coyuntura. pero muy especialmente en un momento de consolidación como el que

corresponde al tránsito de una magistratura excepcional a una institucional. Los

ministros necesitan un tiempo para conocer los problemas y los medios de que

disponen para elaborar sus planes, y para ponerlos en práctica Salvo en

hipótesis excepcionales, es difícil realizar una labor de positivo alcance

nacional en menos de tres años Y este es precisamente a mandato legal que le

queda al nuevo Gobierno Conviene que lo cumula, es decir que sea largo Jubilemos

los vocablos «transición», «excepcionalidad» y «carisma» Se imponen la paciencia

en los ministrables. v unas vacaciones para los rumorologos.

No hay eficacia administrativa posible desde la inseguridad Por el contrario. Ja

experiencia demuestra que la estabilidad es esencial. En Francia, entre 1918 v

1939. la duración media de los Gobiernos fue de seis meses, por lo aue fracasó

la República parlamentaria. De Gaulle salvó la situación con el presideucialismo

En Alemania, entre 1919 V 1933, los Gobiernos tuvieron una permanencia media de

nueve meses, lo oue significó la sentencia de muerte del demoliberalismo de

Weimar. y el ascenso de Hitler al Poder. En España, la duración media de los

Gobiernos de la II República no fue muv superior al trimestre. y desembocamos en

el caos En los veintitrés meses transcurridos desde enero de 1974 hemos conocido

dos crisis totales v tres parciales de notable significación política lo que

arroja una media de una crisis cada cuatro meses v medio.

Las circunstancias no fueron normales ahora sí el nuevo Gobierno debe ser el de

la estabilidad para que pueda abordar con previsión de futuro los serios

problemas socioeconómicos del país, para que no tenga que absorberse en las

cosas de la política, y pueda consagrarse a la política de las cosas. Y todos

debemos contribuir a ello con una confianza básica y en su caso, con una crítica

factual y creadora. — Gonzalo FERNANDEZ DE LA MORA.

 

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