Autor: Halcón, Manuel. 
   La tórtola antes de tiempo     
 
 ABC.    31/03/1959.  Página: 34. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

LA TÓRTOLA ANTES DE TIEMPO

Cuando se oye arrullar a la tórtola en el árbol se aprecia que fonéticamente es la más certera alusión al amor del hombre. Cuando se tiene en las manos una tórtola viva pensamos en el acierto de la palabra que la distingue. Cuando se toma en la mano una tórtola muerta no apetece pensar en el por qué se le ha cortado la vida a un animal tan puro y discreto. Lo que sí piensa, uno, para exculparse, es en el triste final que le aguarda al ave que no muere de un tiro.

Jamás tropezamos con un pájaro muerto y millones y millones mueren a diario de muerte natural.

Estremece pensar en la amplitud de este pudor del ave ante la muerte. ¿Qué grieta de la tierra busca para ocultarse? Si se esconde para morir muestra que presiente su muerte triste y lenta y huye de ella como ya había acabado por huir del compañero más fuerte que la asediaba a picotazos. No es lo peor para el pájaro coincidir con el plomo en el aire.

Pero la tórtola tiene motivos especiales para dejar caer desde lo alto su queja al hombre. El temible hombre motorizado que en la primavera la acribilla fuera de tiempo, fuera de sitio, fuera de leyes. Y. digo fuera de leyes, porque esas tirada dislocadas, masivas o gamberrescas del mes de mayo, producen daños que trascienden de la ley de caza a la propiedad y a la producción nacional. Los sembrados pisoteados en abril y mayo, momento del milagro cereal que va de 1a espiga a la hostia. En mayo—plena veda—no debería oírse un tiro en el campo. La escopeta del buen cazador duerme en la funda y al perro que no obedece se le inflinge el castigo fiel tanganillo. Pero ese elemento que con moto o autobús, forma armada y se tira ai campo a fumar pólvora, es el más detonante residuo de la anarquía celtibérica, ¡ Como si la tórtola no tuviese «u momento de tirada que es y debe ser a fihes de agosto y primeros días de septiembre, después de que el tierno animalito ha cumplida con algo que es cruel impedir: con el amor, con el nido y con las crías!

En abril entra la tórtola en España por el Sur, como se sabe, Algunos dicen que las vieron descansar sobre las olas del Estrecho con un ala levantada que les sirve de vela y timón. La campiña de Cádiz, de Sevilla y de Huelva las reciben con las suculentas mesas puestas de flores silvestres. Pero el hombre, de Cádiz, de Sevilla y de Huelva las recibe a tiros, Y la desgarrada traes, persigue a los animales hasta el centro de España. La que escapa de una guerrilla se expone en otra. La que logra filtrarse desde Tarifa a Salamanca ha oído cerca el tastazo de mil tiros. Muchas son las que se salvan gracias a que esa guerrilla formada en la cuneta de una carretera, a veces general, o en medio de un sembrado es el personal de un establecimiento poderoso a quien la empresa le ´ha facilitado sus transportes para que se diviertan. Y se divierten así. Generalmente no cae la tórtola herida por quien la apuntó. Se hirió ella misma al tropezar en el telón de plomo. ¿Por qué se consiente todo esto? ¡Ay, los amigos, esa famosa sinecura española, causa de nuestros males y de nuestros remedios! ya sabemos que es España el país más impregnado de la amistad, noble sentimiento, calor de las almas. Pero hay cincuenta españóles que deben pasarse sin amigas: los gobernada., res civiles. El resto de sus habitantes pueden tenerlos.

El ministro Covesvany, hacia el año 47, prohibió estas tiradas con óptimo resultado, porque se incrementaron poderosamente las de agosto y septiembre, cuando ya el campo no es una promesa en pie y la tierra descansa. Cuando la tórtola ha cantado plenamente su himno a la vida.

Esta es la contestación que se me ocurre, querido Eduardo, y en el periódico como tú, el más autorizado cazador del Reino, me pides. El conde de Yebes es miembro del Consejo Internacional de la Caza, y como buen español me dice en su carta que este organismo "empieza a laborar en el sentido de que se prohiban las tiradas de tórtolas cuando éstas llegan a anidar en la Península". Oportuno aviso. Sería chusco que al final se consiguiese por vía diplomática lo que los buenos cazadores españoles no fueran capaces de imponerse: dejar volar a la tórtola en abril y cazar, si acaso, al mal aficionado.

En honor a la tórtola atortelada, firmo por esta vez así; y por probar si esto sirve.

Manuel HALCÓN Guarda mayor, honorario, de Pesca Fluvial y Caza del Reino do Sevilla.

 

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