Autor: Valverde, Alberto. 
 Reacciones en Washington. 
 USA: La declaración del Gobierno español elimina ciertos escepticismo     
 
 Informaciones.    16/12/1975.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

INFORMACIONES

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U.SA: La declaración elimina ciertos escepticismos

Reacciones en Washington

Por Alberto VALVERDE

NUEVA YORK, 16.

LAS promesas del nuevo Gobierno español de «ampliar tas bases de representación»

con prioridad por la extensión de las libertades civiles, han recibido hoy nn

fuerte crédito de los medios oficiales e informativos norteamericanos,

precisamente en nn momento en que la aparente indecisión anterior, quizá por una

falta de desconocimiento de la realidad española, había comenzado a producir

síntomas de escepticismo en los órganos y fuentes interesados. Pero el programa

anunciado ayer por el nuevo Gabinete, según una primera impresión, ha abierto de

nuevo la ventana de la esperanza dentro de los límites en los que se contempla

en este lado del Atlántico la situación española.

Quiza la reacción más cautelosa sobre el mensaje el nuevo Gobierno ha partido de

los órganos liberales tradicionales nortemericanos. El «New York Times» en

crónica desde Madrid, destaca que el Gobierno evitó hablar de los temas, más

candentes de actualidad política española (amnistía y reforma política), lo que

sin embargo no fue obstáculo para que se Insistiera de una forma harto clara en

su deseo de modernizar las instituciones políticas españolas dentro de un

«proceso de evolución» no sólo a nivel constitucional, sino en el amplio campo -

;.c problemas que afronta la sociedad española: autonomía regional, sindicatos,

europeización de las Cortes sitúación económica y ampliación de la gama de

relaciones exteriores,

CRITERIO NORTEAMERICANO

En este ultimo aspecto, la declaración de ayer del Gobierno español ha

contribuido a calmar las dudas que a alto nivel oficial se mantenían sobre el

futuro español. Washington, como ya se hizo eco INFORMACIONES hace unas semanas,

habría sugerido al Rey Juan Carlos, presuntamente a través del vicepresidente

Nelson Rockefeller, que cualquier proceso de liberalización democrática en

España tendría que realizarse dentro de un esquema general de orden, en un

esfuerzo obvio para impedir extremismos del tipo presenciado en Portugal, o de

uno nuevo característico de la esencia misma de la sociedad heredadado los años

previos.

RIESGO EVITADO

Al parecer este riego ha sido evitado dentro del primer programa del Gabinete

monárquico. La Prensa norteamericana había resaltado días atrás —el domingo en

Un artículo completísimo del «New York Times»— las Intenciones de uno de los

pilares de este Gabinete, el ministro de la Gobernación, señor Fraga, de caminar

hacia adelante dentro de unos límites previamente fijados no sólo en objetivos,

sino en tiempo. Casualmente se destaca aquí el plazo de dos años para consolidar

reformas profundas, dado por e) minis tro Praga, que coincide con las

sugerencias norteamericanas de que un periodo de dos años es suficientes para

impedir que los extremismos de derecha o izquierda dificulten la trascendental

etapa de acabar con unas viejas estructuras y de construir otras más modernas

que estén de acuerdo con los tiempos y la situación geográfica

FIRMA GARANTIZADA

«España —decía una fuente norteamericana hace escasos días— no tiene otro

remedio que Incorporarse al mundo más cercano que le rodea, y este es Europa.»

Para Washington, obviamente, el problema español es una cuestión de equilibrio:

a corto plazo, el Interés americano se fija en la renovación de unos acuerdos de

amistad y cooperación entre los dos países, expirados de. 1 septiembre, que le

permiten la utilización de unas instalaciones militares englobadas de hecho

dentro de un esquema general de defensa de Europa y principalmente de los

propios Estados unidos. Con el nuevo Gobierno. esta renovación o incluso la

firma de unos nuevos acuerdos, está garantizada.

U. S. A. GANA

A medio y largo plazo, la integración a Europa que el nuevo Gobierno promete,

eliminando primero los obstáculos que se ponen ahora al Régimen español al otro

lado de los Pirineos, también representa una garantía de continuidad Mucho antes

de que España fuera presentaba en Europa, los Estados Unidos han intentado que

la Organización del Tratado del Atlántico Norte (O. T. A. N.) admita

públicamente la importancia estratégica española, así como la de los acuerdos

bilaterales Madrid-Washington, dentro de la defensa occidental Si el proceso

político español continúa, como ahora se promete, los estrategas

norteamericanos, lejos de perder, ganarían virtual mente con la «europeización»

española Todo consiste, pues. en alentar estas reformas realizadas dentro del

orden y la paz que los hombres de hoy, que eran de antes, prometen para el

futuro.

La integración española en la O. T A. N. siempre fue el «caballo de Troya» con

el que se Jugó anteriormente Los nórdicos y países pequeños de la Comunidad

Económica Europea lo utilizaron como forma de presión. Los amibos tradicionales

de Madrid lo sacaban como posibilidad al alcance de la mano en los tiempos más

difíciles. Ahora, Washington parece haber unido fuerzas a sus aliados europeos

para encaminar la evolución española hacía la meta prometida y, al mismo tiempo,

ansiada por algunos medios españoles. El argumento es siempre el mismo, pero se

le na dado la vuelta. Y en España se ha entendido, al tiempo que ha llegado la

hora para comprenderlo.

 

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