Autor: Candela, Juan. 
   Una nueva clase política     
 
 Informaciones.    06/12/1975.  Página: 8-9. Páginas: 2. Párrafos: 10. 

UNA NUEVA CLASE POLÍTICA

Por Juan CANDELA

NO hay todavía signos suficientes para considerar confirmados rasgos nuevos en

el rostro del sistema que fundó y mantuvo Franco hasta «u muerte. Pero el rostro

cambiará. Y si las elecciones a Cortes para la XI

Legislatura alcanzan su efectividad con el tiempo, ellas pudieran ser, incluso

por su misma celebración, un acontecimiento realmente significativo.

Alguien dejó dicho que las certidumbres de una, época pasan a ser los problemas

de la próxima. Y tengo para mi que uno de los aspectos mis característicos del

franquismo ha sido la cardinal homogeneidad de su clase política fundada en su

relación especial con el mismo centro valido del poder.

Aun después de la promulgación de la ley Orgánica del Estado, nunca se

suscitaron dudas serias acerca de quién personificaba y sobre todo quién ejercía

la soberanía. Con todo, para la clase política el problema vital no era el de su

representatividad, sino el de su participación efectiva, en el ejercicio del

poder y. por tanto, el de su aproximación al centro mismo de tu origen y

distribución.

La renovación de las Cortes tendrían, en su caso, que plantearse desde esta

nueva estimación del electorado. Y lo primero que ello exigirla serla desbrozar

prudentemente el elenco de eventuales elegibles. Con otras palabras, para dotar

a la nación de una clase politica adaptada,a la mueva etapa, parece que ciertos

rostros y nombres. Ideas, léxicos y talantes políticos no deberían subsistir ni

en la primera ni en la segunda lineas del escenario. Las fórmulas y aun los

estilos tal vez se hereden Los carismas no.

Sin apuntariamente a ellos, hay que por ejemplo, que para el mas 40 consejeros

nacional vitalicios, a que se refiere de 22 de la ley Orgánica y para los que en

las que se puede apellidar "torres"su permanencia en las camaras no dejaria tan

considerarse una cuestion nulidad politica personaliza y en el contexto de una

operación renovadora, al arraigo y fidelidad que Justificar, no podra que el

linteres por el futurosamente proporcional a tan del pasado. El pais cansarse.

Pero todavia mas se o por lo menos mas parece ser que llegue si de que es capaz

de segun mismo capacidades decision y gobierno. Es uno de los signos que hoy

visible-mas asumida y mas— la emancipacion de que se hablo.

Se habra que mas que en el plano personas concretas y aun instituciones como

tales, los moviendo en el del senso profundo de los procesos tecnicos a que

intervienen queda renovacion de la esa. No hay que olvidar,a que urge reformar

el sistema legislativo que desde 1907 es en España clasicimo instrumento

dedicacion electorera.

Si la rematada pasa a primer plano sobreestimar la clarificacia publicas y

generales de tal sistema. Sobre todo, desde que a partir de 1967 comenzó la

motorización de la técnica legislativa para preestablecer la continuidad de la

clase política tiplea del sistema orgánico montado sobre Intereses alojados 7

articulados en organismos». He aquí otra certidumbre devenida problema con la

nueva época. En esta solamente el sufragio universal, una legislación electoral

conjunta y convertir en insoslayablemente decisorio el protagonismo de los

cauces de Interés general, permitirán ser coherentes con el concepto auténtico

de representatividad y participación democráticas.

Porque es el caso de que, a despecho de Interpretaciones pragmáticas de la

democracia orgánica», en la ley Fundamental del Referéndum, en los artículos 1 y

2, II, de la ley de Cortes y en otros preceptos, como, por ejemplo, el que

califica de nacional a la soberanía, existen bases para una radical revisión del

titulo con que hasta ahora han reñido considerándose empresentantes» la mayoría

de los Integrantes de la clase política.

La revisión consista sencillamente, en hacer operativa la voluntad nacional como

núcleo esencial del poder originarlo y legitimante, Y no hay que extrañarse de

una demanda semejante, por otra parte tan repetida en los últimos tiempos,

porque concluyó la época de la dictadura constituyente y de desarrollo.

Esta calificación técnico-constitucional de la peculiarisima modalidad, de

personificar 7 ejercer la soberania que subsistio aun después de proclamarse ser

ley Organica, ya no es correcta para la Monarquía ni para la Corona.

Y es mirando a la Corona, centrándose en la alta personificación actual e

Institucional de esa soberanía de la nación, donde ese giro profundo del

entendimiento y configuración de la clase política puede encontrar una

clarificación más concreta todavía.

El Consejo del Reino forma con el Rey lo que podríamos llamar el orden de la

Realeza. El Consejo no creo que tenga la raíz ni la principal razón de su alta

función en ser un órgano consultivo o asesor; ni siquiera en ser expresión del

equilibrio en las alturas, o algo asi como la garantía reverente de la

moderación y el arbitraje. Lo que al Consejo caracteriza ante todo, aparte su

concreta composición y los procedimientos de individualizar a sus componentes,

es que institucionaliza la síntesis de la representación nacional, y al asistir

al Rey en las decisiones políticas que más significativamente testimonian su

personificación de la soberanía, hacen presente sin fisuras ni compartimentos la

voluntad nacional.

Hasta ahora, el Consejo del Reino era una instancia de suprema proximidad al

centro de Poder. La clase política vela en él, como en el Gobierno, una

expresión de suprema participación o disfrute del Poder; Después de Franco, el

Poder que pueda atribuirse de hecho al Consejo del Reino tendrá que legitimarse

cabalmente, en su representatividad, es decir, en su impurificada y más

directamente conseguida vinculación coa la comunidad nacional.

 

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