Autor: Soriano y Benítez de Lugo, Alfonso. 
   La burocracia, ante el cambio     
 
 Informaciones.    06/12/1975.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

INFORMACIONES POLÍTICAS

Pag. 10

6 de diciembre de 1975

La burocracia, ante el cambio

Por Alfonso SORIANO Y BENITEZ DE LUGO

EN estos momentos trascendentales para el pais, pocos han sido los que se. han

ocupado del fenómeno burocratíco como factor a tener en cuenta en nn próximo

futuro. Personaje tan cualificado como el señor Fraga Iribarne, que viene

enfrentándose publicamente con lai mil importantes reformas que la hora actual

demanda, no se ha referido a la necesidad da una reforma burocrática. Seria muy

interesante conocer su opinión particular, y desde estas líneas nos atrevemos a

animarle para que la manifieste.

Ahora talo pretendemos llamar la atención sobre una cuestión que por afectar a

un Importante sector de nuestra sociedad, consideramos vital para que el futuro

del país transcurra por los cauces de normalidad que todos deseamos. No

pretendemos dar soluciones, sino tan solo apuntar una serle da problemas que se

van a evidenciar en momentos sumamente graves y para los que creemos no se han

adoptado las medidas necesarias para resolverlos.

Ante todo he de señalar que soy de los convencidos de que una Administración

honesto, altamente profesionalizada y politicamente Independiente, hubiera sido

un Importante elemento de estabilización en el momento de la transición de un

sistema personalista, a otro de participación democrática que se presenta ya

próximo. Es da sobra conocido el fenómeno de la IV República Francesa, donde a

pesar de la Inestabilidad política y de los frecuentes cambios de Gobierno,, la

Administración continuó su ritmo normal de funcionamiento, salvando al país del

caos.

En esta hora critica podríamos preguntarnos: ¿Está nuestra Administración y

nuestra burocracia preparada para el cambio? En el supuesto de que se produzca

en alguna medida fenómenos de Inestabilidad política,-¿podría la Administración

seguir funcionando normalmente, sin trauma alguno y sin. los consiguientes

perjuicios para loe administrados? Mucho nos tememos que no sea asi y creemos

tener elementos de Juicio para no ser optimistas.

En primer lugar obsérvamos que estamos lejos de contar con una Administración

profesionalizada. La Influencia política se hace notar en exceso en los cuadros

burocráticos. Un cambio de ministro o el mera rumor de cese de un director

general siembra la zozobra y supone de Inmediato la paralización de la

maquinaria administrativa. El nivel político ha descendido en muchas ocasiones a

puestos de trabajo que deberían corresponder a funcionarios profesionales.

Pienses que los delegados provinciales de los departamentos ministeriales son

cargos de confianza del Gobierno y como tales son nombrados por decreto,

ocupando tales puestos, en ocasiones, sobre todo en los Ministerios de mis

reciente creación, personaba llegado a nombrar a personas sin la- adecuada

formación técnica. Be ha llegado a nombra a personas sin estudios ni siquiera de

grado medio y sin experiencia alguna en la Administración. Y nada digamos de la

Administración Central. Con mas frecuencia de lo que fuera de desear,

funcionarlos altamente capacitados han sido preteridos en el desempeño, de

puestos claramente burocráticos por personas que sin ostentar la condición de

funcionarios rozan,, por el contrario, da la amistad del ministro de turno. Por

supuesta que la remoción de tal ministro comporta también el cese de esas

personas y. el desencadenamiento de otros ceses que pueden llegar hasta los

niveles mis bajos de la organización. Fácilmente se puede Imaginar el nesgo que

esto supone para el futuro.

De otro lado, nuestra actual estructura burocrática a base de Cuerpos de

funcionarlos supone que sea, la propia Administración la que se. resienta y

sufra las consecuencias de las luchas Internas de estos Cuerpos, alguno de los

cuales a lo largo de estos ultimes años ha acrecentado su poderlo Influencia.

Difícil va a ser desmontar todo un entramado de Intereses y de situaciones da

privilegio muy poco compatibles con unas estructuras verdaderamente

democráticas. Piénsese, por citar un ejemplo, que las plántillas orgánicas —que

pudieron haber sido un Instrumento capital para la profesionalización de la

Administración— han quedado en más de una ocasión paralizadas por la adscripción

de un solo puerto d» trabajo a un determinado Cuerpo de funcionarlos.

El a esta situación se añade la total ausencla.de organizaciones sindícales de

funcionarios, fácilmente M puede comprender hasta, que punto una gran parto de

nuestra burocracia esta por completo desamparada y puede llegar a ser manejada

por pequeños grupos de Influencia, no dispuestos a ceder en sus posiciones de

privilegio, lo que sin duda alguna tendrá que colisionar con un sistema de

participacion democrática.

Pero tal vez la cuestión capital sea el progresivo grado de deteriora y

desmoralización, más o menos encubierta, que se ha apoderada últimamente de la

Administración. Y lo grave es que tal ves sea muy difícil personalizar a la hora

de encontrar responsables de tal relajamiento, por ser algo estructural. No hace

mucho nn destacado directivo de una agencia periodística se entrañaba de que el

presidente Arias Navarro, siendo persona de Intachable ejecutoria, no se hubiera

referido jamas en ninguno de sus discursos a este tema. ¿No será que Inmersos

como estamos en un mundo de graves corruptelas ni tan siquiera nos llama la

atención el hechor

Por sola citar algunos ejemplos ilustrativos, nos referimos las gravisimas

irregularidades que en materia de retribuciones, han sido, señaladas por los

propios funcionarios y que han llegado hasta la Prensa. Por toda la

Administración circuló no hace mucho, un escrito, al parecer elaborado por los

funcionarios de un determinado Cuerpo, dando soluciones más que heterodoxas pora

aumentan» sus retribuciones. Dicho escrito, a pesar de la gran difusión qus

alcanzó, na ha sido jamas puesto en tela de Juicio.

El desequilibrio retributivo actualmente existente entre unos funcionarios y

otros, a veces ciertamente Irritante, unido a la más absoluta falta de

publicidad y de Intervención de los propios funcionarlos en el tema, son

circunstancias que no se ,podrán mantener en un contexto democrático y sin duda

alguna originarán problemas de muy dificil solución.

Y qué decir del tema de las incompatibilidades Funcionarios que ocupan varios

puestos de trabajo en la propia Administración, o en ésta y en la esfera

privada, son tanto más frecuentes cuanto más privilegiado sea el Cuerpo al que

pertenecen. En algunas ocasiones podemos afirmar que se ocupan hasta tres y

cuatro puestos, percibiendo por todos ellos sus retribuciones, y lo que es mas

grave, con las correspondientes autorizaciones de compatibilidad expedidas por

las autoridudes competentes, que vienen a dar apariencia legal a una situación

claramente Irregular.

Cada, ves es más frecuente el supuesto de funcionarios en activo, a quienes se

lea tolera un muy particular cumplimiento de sus obligaciones profesionales,

compatibles, por supuesto, con otras actividades del más variado tenor. El caso

se generaliza cuando se trata de personas que han ocupado altos cargos políticos

que al cesar ea los mismos ni siquiera se concibe que puedan volver a sus

pueitos burocráticos. Mientras no -nos acostúmbreme» a considerar como normal

que un ministro al dejar de serlo debe volver a. su puesto burocrático o pedir

la excedencia voluntaria, no podremos afirmar que contemos con unas estructuras

preparadas para hacer frente a un sistema de participación democrática.

Como podrá, verse, el panorama no- es alentador y el único resquicio para la

esperanza deriva del hecho Incuestionable d» que la gran masa de la burocracia

esta constituida por personas altamente capacitada que han tenido, que superar

difíciles y competitiva» pruebas selectivas que, salvando excepciones,

ciertamente llamativas, hacen de su profesión una permanente y abnegada entrega

en beneficio de los más altos Intereses del pala. Lástima que el Gobierno en

estos dos últimos años quizá agobiado por otros problemas, no haya prestado

mayor atención al tema de la burocracia, s famoso escrito «De los quinientos,que

fue una nómada de atención, y en el que se contenían Importantes sugerencias

para mejorar te función pública, ha quedado por completo archivado. Todavía era

tiempo para haber adoptado decisiones políticas que hicieran de nuestra

Administración y de nuestra burocracia nn decisivo factor de estabilización a la

hora dat cambio.

 

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