Dos imágenes de un presidente     
 
 Informaciones.    01/12/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

DOS IMÁGENES DE UN PRESIDENTE

«En enero dé 1974 me hice cargo de la Presidencia del Gobierno. No han sido —

creo que me lo concederéis de buen grado— los días transcurridos desde entonces

ni fáciles ni cómodos. Pocas veces el poder na mostrado tan mínimamente al que

lo ejerce su faz placentera, y en cambio, no ha cesado de ofrecer problemas y

situaciones difíciles y graves.» (Del mensaje del presidente Arias al país,

radiotelevisado el pasado 30 de septiembre.)

A los treinta años un hombre es responsable de su rostro. Después, si es un

hombre responsable, sus facciones no son más que la victima de sus trabajos, 3

sus días, sus sueños cumplidos o la desesperanza de sus frustraciones. Entre la

imagen de la izquierda y la de la derecha media sólo un lapso de dos años.

Distan el pequeño trayecto que va de la Plaza de la Villa a Castellana, 3; del

Ayuntamiento de Madrid a la Presidencia del Gobierno. Ambas fotografías, a más,

encierran entre paréntesis un periodo de Historia que ha sacudido este país.

Estas dos imágenes del presidente Arlas no suscitan una comparación obscena,

sino patética. El patetismo del cansancio de un presidente enfrentado a

problemas, incomprensiones y hostilidades de largo cuento y medida. En menos de

dos años ha tenido que reorganizar dos veces su Gobierno, ha visto impotente

cómo un sector minoritario de la clase dirigente roía con tenacidad laboriosa y

meticulosamente su programa político; encontró sobre su mesa la crisis económica

internacional, el incremento disparado del terrorismo, las tensiones con la

Iglesia, la reciente hostilidad exterior hacia el Régimen sólo superado por el

cerco del 46, la crisis del Sahara, la Incomprención de quienes tenían que ser

sus leales... Se ha encontrado al final en el ojo del huracán de ser el último

presidente de los Gobiernos de Franco.

Acaso presintiéndolo tomó la decisión que ningún estamento parece haberle

agradecido a excepción de la Prensa: patrocinar un programa de evolución

política sentándose en el sillón de un presidente asesinado.

El valor moral y político de aquel intento se le reconocerá algún día a este

presidente, porque en su programa del 12 de febrero de 1974 se encontrará el más

serio intento de cimentar la pacifica y democrática convivencia que estaba

buscando este país. Intento frustrado en gran parte por las Incomprensiones

ajenas.

Según todo parece Indicar, el presidente Arias ha presentado la renuncia de su

cargo al nuevo Monarca.

Se ignora cuál ha de ser la decisión de éste al respecto. Pero en este día los

españoles de buena voluntad no pueden permanecer insensibles al patriotismo de

este hombre cabal cuyo rostro apesadumbrado ha sido marcado Indeleblemente con

las huellas de su entrega y de su lucha por alcanzar los nobles objetivos que

propuso al país. Los españoles de buena voluntad tienen una deuda de gratitud

con don Carlos Arias Nosotros nos adelantamos a reconocerla. Su paso por la

Presidencia no ha sido sobre lecho de rosas. Y si no es posible negarle el

descanso a que tiene derecho, es necesario, al menos, ofrecerle el homenaje de

la España agradecida, que siempre ha de recordarle como un gran presidente.

 

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