La novedad de España en América     
 
 ABC.    22/06/1961.  Página: 54. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

ABC JUEVES 22 DE JUNIO DE 1961. EDICIÓN DE LA MAÑANA.

LA «NOVEDAD» DE ESPAÑA EN AMÉRICA

Creemos que en el lenguaje castrense "dar la novedad" significa rendir cuentas minuciosas de lo acontecido durante una vela de armas, durante una batalla o, simplemente, durante una guardia de centinela. Así se pudo dar aquel tremendo y espartano "sin novedad en el Alcázar", cuando el Alcázar casi no existía; pero se había mantenido "sin novedad" el heroísmo español. Pues bien; creemos también, ahora que el ministro español de Comercio ha regresado de su largo periplo por Iberoamérica, que el Sr. Ullastres ha cumplido la altísima misión de "dar la novedad" española en aquellas tierras y en aquellos países por tantos conceptos entrañables. Una auténtica "novedad", tan sorprendente—ahí está el éxito fulgurante de la Feria de Bogotá— porque corresponde a un largo periodo de vela de armas, de batalla.encarnizada y de guarda celosa y centinela vigilante, todo ello desarrollado en el campo de nuestra economía y en el palenque de nuestra industrialización.

Hay un éxito visible, inmediato, en la presencia de un ministro español en las naciones iberoamericanas; pero hay, además, una más profunda estrategia, una indiscutible oportunidad en la actual política económica española cerca de sus hermanos del otro lado del Atlántico. O mucho ños equivocamos o estamos presenciando un definitivo cambio de coyuntura económica de los países centro .y sudamericanos, en el que se ha quebrado un "statu quo" que se inició, poco más o menos, a fines del siglo pasado y comienzos de éste, y que consistía en que dichos países tenían sus economías fundadas casi exclusivamente en la exportación de materias primas, sin que pudieran, sin embargo, controlar los precios de exportación de las mismas, lo que les hacía extra ordúiariamerite sensibles a todas las. oscilaciones críticas de los mercados. V sin que les fuera factible, tampoco, organizar un cambio de estructura económica con vistas a la industrialización. Y cuando alguna vez se intentó ésta, el resultado fue tan catastrófico que no que daban ganas, de reincidir.

Una de las cosas más importantes—ha dicho el ´Sr. Ullastres—que se han registrado con motiyo de 3a Feria de Bogotá —como antes, en 1953, había sucedido, aunque en menor escala, en. la de Chile— ha sido la confianza despertada en los pueblos sudamericanos por la presencia de multitud de manifestaciones de la industria pesada que llevaba marchamo español, y casi, casi, decimos, que hablaba el castellano. Porque antes era principio ineludible que esta maquinaría tenía que tener forzosamente etiqueta sajona o germánica. Era imposible—así sé lo imaginaban todos en Iberoamérica—que por debajo de Río Grande, la frontera hipotética que separaba todavía en el continente americano la economía dominadora de la economía dominada, pudieran darse manifestaciones de progreso industria! como: las que ha llevado allá otro país, iberoamericano más: España. Pero lo ha llevado con la misma generosidad con que en otras épocas llevó la cultura, Ja lengua, la religión o el amor; es decir, para hacer de estos dones entrega tota] a los países hermanos.

El viaje del Sr. Ullastres, nunca mejor calificado como de auténtica buena voluntad, ha demostrado qne hay mucho que hacer todavía en el conocimiento mutuo—mejor aún reconocimiento—entre España y las Repúblicas hermanas del otro lado del Atlántico. Y de igual forma que nosotros hemos llegado a comprender en todas sus dimensiones los problemas que tiene planteados toda Iberoamérica en eí terreno económico—tal vez hayamos sido los primeros en descubrir el cambio de coyuntura que en estos momentos alcanza un nivel de tremenda reálidad—, las Repúblicas hermanas del sur de Río Grande han comenzado también a comprender en todas sus «dimensiones á la Madre Patria y a reconocerla en esta hueva y triunfal etapa de su vida, cuando tiene ya la preciosa experiencia de su guerra de Liberacio contra el comunismo, experiencia a la que se quiere someter ahora a no pocos países hispanoamericanos. .Solamente .por este hecho, por convertirse en ejemplo vivo de voluntad para sacudirse el yugo y la esclavitud, que trata ahora de imponer en América el imperialismo soviético, merece la pena de haber estrechado las relaciones recíprocas, y de haber tratado de ayudar a resolver los problemas económicos comunes. Una vez resueltos éstos satisfactoriamente, lo demás se nos dará, por añadidura.

 

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