Autor: Ysart, Federico. 
   La hora de la verdad     
 
 Nuevo Diario.    12/12/1975.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

EN VOZ BAJA

LA HORA DE LA VERDAD

Hice once meses llegaba desde Londres a Madrid un documento de trabajo para la

preparación de una asociación política. Su autor es hoy vicepresidente del

primer Gobierno de la Monarquía, y en el mismo Gabinete figuran varios nombres

más que algún protagonismo tuvieron en aquella operación asociacionista fallida:

Fraga, Areilza, Calvo S o t e 1 o, Osorio. Aquel borrador manifestaba en su nota

preliminar como objetivos políticos del grupo "ensanchar la vida política por

medio de una auténtica representación. Moldear el país legal sobre el país real,

teniendo en cuenta la transformación producida en nuestra sociedad en los

últimos lustros. Acercar, a través de una evolución real, y si es posible

pactada, nuestro país a la Europa comunitaria". Se trata, continuaba la

exposición ds principios aquélla, de actuar dentro del marco de las Leyes

Fundamen-tiles, y para ello "no podría admitirse que algún sector tratira de

bloquear el amplio espíritu de nuestro mnivo constitucional".

Fraga es vicepresidente del Interior; Areilza, ministro de Exteriores, y Osorio,

de la Presidencia. El nuevo Gobierno apenas precisa de declaración programática;

su primera imagen la ofrecen las peripecias políticas vividas últimamente por

sus miembros componentes. La asociación hace once meses abortada por lo angosto

del cauce asociativo, está hoy en el Gobierno. Y también lo está un parte de la

sociedad anónima F.E.D.I., en que muchos de aquellos hombres cobijaron sus

actividades parapolíticas; es decir, la llamada derecha civilizada, que en el

espectro político actual podría llegar a considerarse el centro Sobre ella

presionan, de un lado, el ultraconservadurismo cuajado en bunker y, de otro, el

ancho mundo de la oposición al Regimen mismo. Dentro de este campo, difícil hoy

de cuantifiorr, pero potencialmente importante, a priori, habrá sectores más

procures que otros al torpedeo sistemático, sectores éstos tácticamente

alineados, pues, con el estremo de enfrente.

Campañas de hostigamiento del orden como la que vien desarrollándose estos días

es buena prueba de ello. Si por una parte resulta obvio que sólo presionando

puede mantenerse despierta la voluntad reformista del centro, también es cierto

que un error de cálculo puede desencadenar la más negra reacción, puede incluso

provocar a desaparición de los moderados en beneficio de cualquier suerte de

pinochetazo.

El nuevo Gobierno ha vuelto a abrir en sectores diversos un nuevo margen de

confianza. Así se manifestaban en la tarde de ayer diversas personalidades,

marginadas unas, como Cabanillas, meras espectadoras desde fuera otras. Y como

obedeciendo a una especie de consenso tácito, ha llegado hasta comprenderse la

confirmación en su puesto del presidente Arias. La pequeña violencia que hubiera

significado su sustitución a medio mandato, sin estar constiitucionamente

prevista la dimisión automática por cambio de Jefe del Es-tado, podría haber

originado una contestación ultra que se juzga peligrosa en muchos sectores. Y

así se ha llegado a li hora de la verdad.

Una información transparente, s i n cortapisas, contribuiría a mostrar la

realidad del país tal cual es, y en ella, las posiciones bunkerizadas quedarían

reducidas a su dimensión real.

Una política interior capaz de conjugar la reforma y apertura a todas con el

freno a los monopolizadores de tantas cosas, gozaría de autoridad pira imponer

el orden.

La respuesta en pro de la uniclrd jurisdiccional con la consecuente eliminación

de procedimientos extraordinarios, aportaría a inapreciable garantía de la

seguridad.

Y el aprovechamiento de los actuales resortes del Poder para propiciar la

participación de los ciudadanos en la vida comunitaria, sería el mejor servicio

previo a la conversión de esos poderes autocrático e.n un sólido sistema

democrático.

Federico YSART

P. S.—A última hora de la noche se desconocían las razones por las cuales la

curiosa TVE no daba cuenta del cambio de Gobierno en su último espacio

informativo. Los medios públicos parece que debieran estar

realmente al servicio del público.

 

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