Lo que hay detrás del relevo del Gobierno. 
 Nombres para una crisis     
 
 El País.    06/07/1976.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 18. 

EL-PAlS, martes 6 de julio de-1-9-76

POLÍTICA

Lo que hay detrás del relevo del Gobierno

Nombres para una crisis

La reciente crisis de Gobierno y el nombramiento de Adolfo Suárez como primer

ministro han motivado algunas sorpresas en la opinión pública. Hace,, no

obstante, más de dos semanas que EL PAÍS anunciaba por dos veces en su primera

página que una maniobra de alto bordo se estaba realizando para sustituir al

presidente Arias. Los nombres de Gregorio López Bravo, Adolfo Suárez y de

personas íntimamente ligadas al señor Silva eran citados entre quienes ´pódrían

estar realizando movimientos, políticos en la carrera hacia el poder. López

Bravo, Silva y Suárez han sido los integrantes, precisamente, de la terna

elevada a Su Majestad por el Consejo del Reino. Pero la historia tiene más

nombres y más apellidos.

No en una caza de fantasmas inútil, sino en un intento clarificador sóbrelas

personas que detentan hoy, en España el poder económico y el político.

EL PAÍS ha realizado este pequeño informe. La base de la investigación. podría

ser ésta: de los tres propuestos al Rey para jefe de Gobierno, dos son

consejeros del mayor Banco del país. Por Ib demás, tres miembros de una misma

familia —los Oriol—, ligada también a la misma institución bancaria, ocupan

sendos sillones en el Consejo del Reino.

Los periódicos tienen una misión cívica que cumplir. Máxime en momentos tan

difíciles como los que atraviesa nuestro país. Denunciar estas cosas, por encima

de un deber profesional, es una responsabilidad moral.

Pablo Cárnica es una figura digna de atención. Vicepresidente y consejero-

delegado del mayor Banco de España, BANESTO, podría haber jugado un papel

determinante en los acontecimientos de estas semanas.

Hombre poco conocido fuera de los medios financieros, muy pocos españoles

reconocerían su fotografía.

Pablo Cárnica es el superior jerárquico —bancariamente hablando— de Gregorio

López Bravo y de Federico Silva,´ ambos consejeros de su Banco.-Ambos, por

cierto, presentes en la terna elevada por el Consejo del Reino a Su Majestad el

pasado sábado. Un 66 por 100 de las posibilidades ofrecidas al Monarca pasarían

así por una misma organización bancaria privada.

Por otro lado, en el Consejo del Reino toman asiento Antonio María de Oriol,

Iñigo de Oriol y Miguel Pimo de Rivera, yerno éste del primero. Iñigo de Oriol

es hijo de José María de Oriol, hermano a su vez de Antonio. José María e Iñigo

de Oriol son cabezas qué dirigen la primera sociedad energética del país,

Hidroeléctrica Española. Las relaciones entre Hidroeléctrica y.Banesto son

estrechas: José María de Oriol preside |a primera y se sienta en el Consejo del

segundo.

Gregorio López Bravo es también miembro del Opus Dei, lo mismo que el director

general, de Banesto, Jorge Tirossa, que pertenece a la Obra en su obediencia mas

estricta (votos de pobreza, castidad y obediencial

En combinación con la crisis gubernamental, quizá deba estudiarse igualmente el

episodio producido por el cese en la Secretaría de La Zarzuela, en enero pasado,

del diplomático José Joaquín Puig y su sustitución por otro diplomático, muy

ligado al señor López Bravo, Santiago Martínez Caro.

Otros nombres que los círculos políticos señalan como notablemente influyentes

en el poder son el señor Armada y el abogado-José María Blanc, vinculado

simultáneamente a los señores Carnica y Martínez Caro.

Una figura controvertida en la escena es el señor Silva Muñoz, presidente de un

gran monopolio, la Campsa, por designación gubernamental y miembro a un tiempo

del Consejo de Banesto. Las tendencias dernocristianas más caracterizadas del

país, encabezadas por los señores Gil-Robles y Ruiz-Giménez, recusan la

adscripción del grupo del señor Silva a la etiqueta democratacristiana, para

situarlo en la más caracterizada derecha integrista.

El señor Silva, que acaba de decir no a la posibilidad de pertenecer al Gobierno

Suárez, mantuvo también posiciones muy distintas del señor López Bravo. Uno y

otro permanecen, no obstante, sentados en el mismo consejo bancario, cuyo

análisis detallado es un elemento de primera categoría para cualquier

historiador dermomenío español.

Torcuato Fernández-Miranda, personaje central en el desarrollo de la crisis, es

un profesor separado de los centros de interés-económico. Durante tos años 69 al

73 fue ministro "Secretario General del Movimiento y elaboró Ja doctrina

pluriformista, pretendido recambio a! pluralismo ideológico que ya apuntaba en

la sociedad española. Las habilidades logomáquicas del presidente de las Cortes,

inventor también de la trampa saducea, hacen preguntarse a la opinión qué quiso

decir cuando declaró, al final de la última sesión del Consejo del Reino: «Estoy

en condiciones de ofrecer al Rey lo que me ha pedido.»

El "almirante Carrero le demostró su confianza haciéndole vicepresidente del

Gobierno. Ocupó interinamente la Presidencia tras el asesinato del almirante, en

diciembre de 1973. El último Gobierno de Franco presidido por Carlos Arias le

apartó del poder, otorgándole la presidencia del Banco de Crédito Local. Es

designado presidente de las Cortes y del Consejo del Reino en diciembre último y

seis meses después cesa Carlos Arias. El sucesor de éste, Adolfo Suárez, parece

persona no excesivamente discrepante de los criterios del profesor de Gijón,

cuya silla de secretario general del Movimiento ha ocupado un tiempo.

Una linea a detectar

La línea que va desde los equipos tecnocráticos a los centros de poder económico

se aglutinó en el pasado en torno al almirante Carrero, con la benevolencia de

Franco, más indiferente ante las pequeñas^cosas a medida que cumplía años. La

concatenación de lo que podría llamarse la superderecha se sigue bien a través

de la conexió» Carrero-tecnócratas (López Bravo, López-Rodó, Letona), Banca

(Gárnica, Luis Valls

Taberner, López Bravo, Fernández de la Mora, Federico Silva, Calviño de

Sabucedo), Empresas eléctricas (Oriol, De la Mora), Asociaciones dentro del

Movimiento (Oriol, Fernández de la Mora, Martínez Esteruelas), Monopolios

estatales (Silva Muñoz, Carlos Pínula, Valero Bermejo).

También la prensa

Todo este entramado de fuerzas, intereses, influencias y posiciones de dominio,

forma un aparato de presión en el que el poder, de una forma ü otra, viene

apoyándose o limitándose desde mediados los años cincuenta. Sus posiciones se

afirman en todos los sectores de influencia y la prensa, por supuesto, no podía

estar a espaldas de la cuestión.

La situación de los ´diarios de Madrid a principios de año es re: veladora. La

capital del reino contaba con cuatro periódicos de circulación respetable

(aparté de tres jmás de tirada írrelevante, uno ya fetíecido).

El matutino de mayor circulación en la capital (Ya) recibía la influencia

determinante de Federico Silva; el otro gran rotativo (ABC), de antigua relación

empresarial con Banesto, estaba dirigido por un miembro profesó del OpusDei, de

talante muy conser. vador; el periódico con mayor circulación por la tarde

(Pueblo) era. de dependencia estatal; en el otro vespertino (Informaciones), de

propiedad banearia, las posiciones integristas de los representantes de Banesto,

especialmente el señor Sainz de Vicuña, consejero-director general del Banco,

ganan terreno por días. La dirección del periódico, apoyada por la redacción,

libra desde hace años una dura batalla por la independencia. No es de extrañar

así que algunos ministros del anterior Gabinete presionaran duramente en^favor

de un cierre o castigo temporal de una revista independiente como es Cambio 16.

Pero el titular de Información, Adolfo Martín Camero, corrió el riesgo de

defenderlo hasta el final, en nombre de una imagen exterior de la reforma

española mínimamente presentable.

E1 carrerismo vuelve

La historia comienza, sin embargo, mucho más atrás y cuando la lucha era fuerte

dentro del régimen entre el grupo liberalizador (el único que había sacado

adelante dos importantes leyes renovadoras, sobre la prensa y la libertad

religiosa) y el grupo tecnocrático. Del lado de los íecnócratas figuraba el

hombre de confianza del Jefe del Estado, el almirante Carrero. Como un

doctrinario francés de principio de siglo (el inteligente Maurras), Carrero

sostenía desde otros presupuestos intelectuales el mismo apotegma: «La

democracia es el mal, la democracia es la muerte». Castiella era el hombre que

se-negaba ante el embajador americano, Robert Hill a renovar el acuerdo sobre

bases en condiciones inadmisibles para el país. La actuación del ministro

español es hoy poco conocida, pero merecerá un capítulo de la reciente historia.

Capítulo clave, dominado por la lucha de dos protagonistas,´Castiella y Carrero,

con la sombra del primer poder mundial al fondo. El primero, inútil es decirlo,

fue eliminado.

El asunto Matesa determinó la salida del Gobierno del entonces ministro de

Información, señor Fraga.

Sus consecuencias navegan todavía como una sombra por los nombres de la política

española. Esta se orquestaba hace sólo tres años en torno a una persona, el

almirante Carrera Su asesinato por terroristas en 1973 desarticuló inicialmente

el carrerismo como aparato de poder y como solución de continuidad a los

intereses creados en torno al franquismo. Pero los . carreristas seguían

existiendo. Adolfo Suárez, vicesecretario general del Movimiento con Fernando

Herrero-Tejedor (hombre del Opus Dei), era persona querida y de la confianza del

almirante. López Bravo y Silva pertenecieron durante años a su equipo político —

aunque más tarde cayeran en desgracia—. Silva no fue expulsado en la crisis de

Matesa.

Meses después dimitiría, alegando ante Franco motivos personales. Estos dos

hombres que acompañaron en la terna al actual jefe de Gobierno no son personas

aisladas ni tampoco líderes políticos. Forman parte de una máquina de poder, a

veces inconsciente en sus acciones, pero siempre muy consciente en las

posiciones que defienden. Una máquina que resulta ser el auténtico bunker

inmovílista del país y que en una maravillosa filigrana, abarca desde hombres en

la vecindad de Girón hasta fundadores de la Junta

Democrática Una máquina, en fin, que encarna las tradicionales formas, del ser

español en su leyenda más negra y atrabiliaria: el poder economico y el politico

aliados encina simbiosis perfecta con el íntegrismo eclesiástico.

José María de Oriol, ¡efe de una poderosa familia: tres puestos en el Consejo

del Reino, presidencia de Hidrola y de Unesa, Consejero de Banesto, consejero

nacional de!grupo de «los cuarenta da Ayere», e

inspirador de la asociación integrista Unión Nacional Española.

 

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