Autor: Fernández Almagro, Melchor. 
   Fray Rafael     
 
 ABC.    16/05/1961.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Este Fray Rafael necesita ser apellidado para su completa identificacion personal, va que se trata de Rafael Sanchez-Guerra,

religioso dominico, hermano cooperador, exactamente, en el convento que la insigné orden de Predicadores tiene en Villava,

próximo a Pamplona.

La noticia del regreso a España, de Rafael Sánchez-Guerra, exiliado en París, para orientar su vida en un nimbo muy

distinto al que siguiera hasta entonces, fue conocida hace algo más de un año, sorprendiendo, aunque no ciertamente

del todo, a quienes le conocieran en sus vehementess reacciones, muy a la española, y la noticia aquélla vuelve ahora, a

la actualidad por vía bibliográfica, ya que fray Rafael nos da la versión directa, inmediata, auténtica, de su caso en un

libro conmovedor. "Mi convento". al que desbordan, indudablemente, los valores humanos del que lo ha compuesto; mejor dicho,

del que lo ha vivido a fondo, y lo continúa viviendo, con caracteres de suma ejemplardad, por lo que el crítico literario

tiene que hacer mucho menos que el glosador de la realidad social cotidiana, muy complicada en estos azarosos días que a

tantas conturbados espíritus sirven de prueba como nunca la sufriesen, entre otras razones, porque ya no existen distancias,

o punto menos, en el tiempo ni en el espacio, y los sucesas que antes acaecían con la lentitud de repercusión impuesta por

Jas rudimentarias comunicaciones del caballa, y la rueda, o la hoguera de cumbre a cumbre. se producen en nuestro tiempo o

ritmo cada res más acelerado, y donde quiera viva el hombre, pasa por vicisitudes múltiples y rápidas o conoce sus reflejos,

sin perder un instante. Guerras, revoluciones, crisis de todo orden, se atropellan, hierven se confunden con resonancia

universal, en el angustioso molde de cada hora, y así no es extraño que, bajo la acción ¡le tan reiterados c intensos

reactivos, sea mayor, de día en día, c! número de los conversos, así como el de los reintegrados a la Fe, o simplemente el

de los que experimentan la. elevación de su temperatura moral: de la frialdad o de la libieza al fervor, más extremado.

No sabemos hasta qué punto le habria bastado a Rafael Sánchez-Guerra el desencanto político, sentido con tanta mayor

hondura cnanto qne vivió desde dentro la "ilusión" del 14 de abril. Pero una de sus prendas más seguras de la noble

inceridad del titilar de "Mi convento" es que ni aun intenta soslayar el recuerdo de su vida política, a través de la

cual nunca dejó de proclamar su catolicismo en virtud de los profundos sentimientos religiosos—leemos en "Mi convento"—,

que precisamente le inculcaron los dominicos durante sus años de "colegial en Caprier: "sentimientos en los que siempre—

leemos—he perseverado sin desmayos´´. Pero para vestir, el hábito de Santo Domingo hacia falta un mayor esfuerzo, rayano

en lo heroico, y como fue ganando su atina un decidido propósito de renunciar al mundo, con la, pérdida de su esposa, nos

lo cuenta, en páginas que aun siendo notables por su acierto narrativo, emocionan por su virtud suasoria de confesión.

Trátase, pues, en ´´Mi convento" de un testimonio en función de, la propia vida interior. Rafael Sánchez-Guerra, ya situado

en París, al frente de una próspera agencia periodística, llegó a pensar lo siguiente, no obstante todos sus legítimos

ataderos, los hijos y nietos, en primer término: ´´Una vez muerta mi mujer —tal vez Dios quiso llevársela para probar mi

capacidad de renunciamiento--, nada, tenia yo que hacer en un ambiente de incomprensión, de odios, de ruindades, Algunas

personas mis hijos, mis familiares, mis amigos más íntimos-—me aconsejaron que viviese apartado de todos, que permaneciese

una larga temporada alejado de mis actividades, hasta

recobrar la calma y el sosiego que entonces me faltaba. No quise intentarle. Sabia que era un intento peligroso e inutil.

Hubiera seguido llevándo la mismá vida equivocada de muchos cristianos sinceros, contaminados por la atmósfera viciosa que

les rodea, arrastrados por las exigencias imperativas de un ambiente, que puede más que su fe. Yo sentía lá absoluta

necesidad de entregarme por entero a Cristo..."

Pero no quería dejarle engañar por si mismo en una fase de su vida muy propicia o fácil impresionabilidád: el doIor

reblandece mucho.

Tiene usted vocación religiosa!", pregunto a Rafael Sanchez-Guerra el provincial de los Dominicos en una primera

entrévista. La respuesta fue : "No creo tener todavía una decidida vocacion. Por el momento sólo siento un profundo

deseo de renuncia total a la vida mundana y de encontrar la paz y sosiego espiritual que necesito." E! padre provincial

replicó, segun la versión de fray Rafael García, buen prologuista de "Mi convento": "Si en verdad siente usted eso,

tiene ya en principio de vocavion." Pues bien, de cómo ha ido madurando esa vocacion asdf es testimonio cumplidisímo

el libre en el que fray Rafael Sanchez-Guerra ha Vertido su alma, con humildad y plena lucidez, con e! corazón tocado por

la gracia de Dios. En otro caso me habría habido libro. ¡Ah! Libro escrito con excelente pluma, diestra en la valoración

de los detalles, en el subrayado de las situaciones por los que el autor ha ido pasando, y en el analisis, con humana

llaneza, de su vida interior, ante lo grande y trascendente, o lo trivial y cotidian, no sin honor, llegada la oportunidad.

Y siempre la pura comprension de las cosas, incluso las propias flaquezas: " No ignoro que acaso me aguarden serios

sufrimientos espirituales, y que esos sufrimientos son mas duros y mas crueles que los dolores casuales, pero estoy

igualmente convencido de que para probarnos a nosotros mismos nos es absolutamente necesario alcanzar el triunfo espiritual,

y de que para lograrlo. Dios nos enseña a solicitar esa gracia todos los dios de nuestra vida por medio de la oracion."

Fray Rafael no estuvo en Indias a la antigua manera, porque España ya no las tiene. Pero ha tomado el habito de dominco

como si viniese de alla, con una vida que diversas experiencias enriquecen e ilustran para mayor edificacion.

M. FERNANDEZ ALMAGRO de la Real Acadaemia Española (Foto V. Muro.)

 

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