Doctrina social de la Iglesia     
 
 ABC.    16/05/1961.  Página: 39. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

ABC. MARTES 16 DE MAYO DE 1961. EDICIÓN ¡DE LA MAÑANA.

DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA

Una muchedumbre de trabajadores de cincuenta y nueve naciones de todos los continentes se ha congregado en Roma para solemnizar el setenta aniversario de la publicación de la encíclica "Rerurn Novarum", Carta Magna del Trabajo, con la cual el Papa León XIII puede decirse que dio expresión y forma orgánica a la doctrina social de la Iglesia.

Cuando se publica el luminoso documento en 1871 se hallan en su apogeo las doctrinas de Marx, el materialismo histórico, el diterminismo económico con la lucha de clases como fatal consecuencia, y se anuncia el próximo fin del capitalismo. Los progresos del socialismo son notorios en toda Europa. La Iglesia había condenado las ideologías perniciosas para la sociedad, pero faltaba el cuerpo de doctrina que contrapusiera soluciones positivas a las teorías y programas revolucionarios. Por otra parta, había quienes dudaban si por no ssr materias de fe y costumbres, la Iglesia podía o debía pronunciarse en cuestiones consideradas como estrictamente económicas y políticas. Sin embargo, a partir de los abusos e injusticias del capitalismo en la primera mitad del .siglo XIX, simultáneamente, y aun ton anterioridad al manifiesto socialista de Marx, obispos, sacerdotes y seglares del campo católico se dieron a profundizar en las causas del dolor y miseria de las muchedumbres, y tras de largas observaciones y estudios señalaron remedios, precisaron fórmulas que apoyándose en el Evangelio, en los apóstoles y especialnjente en Santo Tomás alcanzaron expresión diáfana y refulgente en la pruma de León XIII, cuya encíclica se alzó como bandera y constituye, todavía hoy, acervo ideológico para los católicos sociales.

Con la encíclica "Rerum Novarum", publicada el 15 de mayo de 1891, cambiaron la orientación, los pareceres y hasta el léxico en materia social para los cristianos. Al decir en su primer párrafo que la riqueza "se ha acumulado en unos pocos y empobrecido a la multitud", y al defender la propiedad en términos de gran mesura, produjo asombro a muchos. El documento pontificio combate la lucha de clases, expone la fuerza admirable y múltiple de la religión cristiana para cortar de raíz aauélla, porque a ricos y proletarios enseña sus mutuos deberes, y en especial los que dimanan de la justicia. Al .desarrollar esta tesis, el Papa aborda la teoría del salario, la función social de la propiedad, la necesidad de la justicia social y de una protección especialísima a los humildes, adivina,los seguros sociales, trata de la limitación de la jornada, da la conocida explicación sobre el trabajo y razona la conveniencia de la multiplicación de la propiedad y distribución de bienes, en forma que, a juicio de eminentes sociólogos, constituye la parte más acabada y transcendental de la Encíclica. "Si se fomenta—dice León XIII—la industria de esta muchedumbre pobre y débil con la esperanza de poseer algo estable, poco a poco se acercará una clase a otra y desaparecerá el vacío que hay entre los que ahora son riquísimos y los que. son pobrísimos. Además, se haré producir a la tierra mayor copia de frutos. Porque el hombre, cuando trabaja en terreno nue sabe cus es suyo lo hace con, un afán y un esmero mucho mayores, y aún llega a cobrar un grande amor a la tierra que con sus manos cultiva, prometiéndose sacar de ella no sólo el alimento, sino aun cierta holgura para sí y los suyos. De donde se seguirá este otro provecho: que se mantendrán fácilmente los hombres en la nación que los dio a luz y los recibió en su seno; porque nadie trocaría SU| patria por una región extraña si en su patria halla medios para pasar la vida de modo tolerable."

La Encíclica tuvo inmediata y universal repercusión: surgieron, al calor de la misma, Institutos, Círculos de estudios, escuelas y obras de diversa índole consagradas al apostolado y a la acción social católica, cuyo espíritu no tardaría en reflejarse en la legislación y en las mejoras laborales de muchos países.

El documento pontificio sustraía la cuestión social del campo exclusivamente económico para situarla en el moral y religioso, de conformidad con las leyes que a ellos rige. Por cierto, que ios mayores impugnadores y discordes de la Encíclica salieron del propio mundo católico; privilegiados que se consideraban heridos en sus derechos feudales y acumuladores de riqueza motejaban al Papa de socialista y de revolucionario.

A los setenta "años de la publicación de la Encíclica, la Iglesia, que en materia social partió de las bases fijadas por León XIII, ocupa hoy posiciones avanzadas. Los Pontífices que sucedieron al "Papa de los obreros", y en especial Pío XI y Pío XII, han actualizado el programa social de la Iglesia siempre con un sentido, progresivo de protección y defensa del trabajador y de condena para los abusos de los poderosos y contra las injusticias de los ricos. Juan XXIII prepara una encíclica sobre los problemas del trabajo, que hoy, a pesar de las transformaciones fundamentales operadas en nuestro siglo en materia laboral,, constituye uno de los temas en torno al cual libra la sociedad sus mayores batallas.

 

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