Autor: Urbano, Pilar. 
 Entrevista política. Entrevista exclusiva con el ministro de Asuntos Exteriores. 
 Marcelino Oreja: "No se hacen las reformas para ingresar en las instituciones"     
 
 ABC.     Página: 9, 11. Páginas: 2. Párrafos: 61. 

ENTREVISTA POLÍTICA

Entrevista exclusivo con el ministro de Asuntos Exteriores

MARCELINO OREJA:

«NO SE HACEN LAS REFORMAS PARA INGRESAR EN LAS INSTITUCIONES»

«Suceder a Areilza no es un "handicap": es una suerte»

Plazo de dos años para firmar el nuevo Acuerdo con la Sania Sede.

La confesionalidad se decidirá por consulta popular.

«La inmigración marroquí y saharaui en Canarias no es excesiva ni alarmante.»

«Tengo la impresión de que más que contemplar los hechos y reflexionar sobre las

cosas y los acontecimientos para adoptar decisiones, hago y hago y hago... Y no

creo que sea yo el único con esta impresión; me temo que nos sucede a casi todos

los miembros de este Gabinete. No hacemos más que "hacer cosas". Vivimos a una

velocidad abrumadora. Creo que es excesiva. Estamos demasiado encima de los

hechos, sin distancia para observar con perspectiva.»

Dentro de un par de horas el ministro de Asuntos Exteriores zarpará rumbo a

Estados Unidos, y en el avión perfi ara su discurso ante la Asamblea General de

las Naciones Unidas, estudiará algunos informes de temas relacionados con el

viaje," esbozará los guiones de determinadas entrevistas que ha de mantener

allí, redactará —me dice— un artículo para ABC sobre el viaje de los Reyes a

Colombia.....leerá

la Prensa mundial del día y quizá porcunos minutos sucumba a la tentación de

respirar suavemente, adormecido con la musiquilla de Frank Pourcel, que en todos

los aviones suena alguna vez, climatizando el aire presurizado interior. Quizá.

Cuando conocí a Marcelino Oreja, cuando hablamos a fondo sobre «España y sus

problemas, España y sus soluciones», el era simplemente un «Tácito». Un cerebro

político crítico. Una irreprimible vocación de reforma y cambio. Sin afán alguno

de notoriedad. Sin prisas por escalar cargos. Sin doblez en las palabras:

palmario, como suelen ser las inteligencias honestas. Aquel día, hace ahora año

y medio, apunté en mi agenda: «Oreja Aguirre, talento y talante.»

Hoy añadiría: «Un hombre que tiene el futuro abierto, puede permitirse la

honradez, que es eficacia, de vivir en presente.»

En el elegantísimo despacho del palacio de Santa Cruz hemos dado literalmente la

vuelta al mundo, saltando de continente en continente, con una descarada

perspectiva española: lo que nos interesa, lo que interesamos, lo que podamos

recibir, lo que podemos dar de tal y cual país. Y también hemos dado de bruces

en un tema «político» que hemos dejado interrogante: ¿qué hará usted pasado

mañana, después de las elecciones?

ÁFRICA-NORTE: TRES PUNTOS «NERVIOSOS»

De su reciente, viaje relámpago a Canarias, donde se entrevistó con el ministro

mauritano Mouknass, me comenta: —´Discurrió en un clima de gran cordialidad y

sinceridad. Mi colega mauritano expuso ampliamente las líneas generales de las

reuniones de la O. U. A. en Addis-Abeba y Port Louis y la Conferencia del tercer

mundo en Colombo. A continuación examinamos nuestras posiciones cara a las

Naciones Unidas y cómo prevemos que se va a desarrollar el debate en la Asamblea

General en relación con los grandes temas de la política internacional. Hablamos

después de los temas bilaterales y particularmente de la pesca.

Para mí ha sido un reencuentro muy grato después de diez años de haberle

conocido en Mauritania cuando él era ministro de Deportes y yo jefe del Gabinete

del ministro Castiella.

Pasamos a hablar de los conflictos de nuestra flota pesquera en aguas de

Marruecos.

—¿Se llegará al acuerdo por escrito?

—Deseamos llegar a un acuerdo que clarifique el futuro de nuestra flota en aguas

marroquíes evitando las situaciones confusas que están dando lugar a diferentes

fricciones. Evidentemente, para llegar a este acuerdo es necesario partir de una

colaboración intensa, tanto a nivel público como privado. El pasado día 10 ha

regresado la Delegación española que está negociando con Marruecos y que ha

mantenido en Casablanca unas conversaciones que facilitarán en plazo breve la

firma del acuerdo.

El tercer punto «nervioso» y conflictivo en el norte de África es la cuestión

saharaui: la concomitancia de intereses españoles y marroquíes en aquella zona.

—¿Cuál va a ser nuestra política en adelante en Sahara?

—La posición española es muy clara —me dice el ministro—. El 23 de febrero de

este mismo año abandonamos nuestra presencia en la Administración territorial y

salimos del Sahara. Esta posición quedó expuesta en una nota dirigida al

secretario general de las Naciones Unidas, que refleja claramente nuestra

actitud y que file ampliamente difundida en su momento. No ha habido desde

entonces ningún» alteración en nuestra política.

Por supuesto, nuestra preocupación está siempre en que exista estabilidad en la

zona, desaparezca cualquier tipo de tensión y que el Mogreb encuentre el camino

de una cooperación pacífica de la que se beneficiaría la comunidad mediterránea,

la internacional y, naturalmente, también España.

CUESTIÓN «CANARIAS»

Marcelino Oreja se ha arrellenado en un sillón cúbico de terciopelo azul

eléctrico. Cruza las manos. La lámpara-araña del salón se reproduce, duplicada,

en los cristales de- sus gafas. Sonríe, esperando mi nueva pregunta. En el

mapamundi imaginario señalo sin rodeos las Islas Canarias.

—Al Gobierno no se le oculta que las Canarias se encuentran próximas a una zona

donde se ha originado una tensión, y que la descolonización del Sahara por parte

de España no atenúa su obligación de atender la debida protección de estas

islas. Esta protección no es solamente militar, sino que pasa por el

robustecimiento de la economía y las estructuras sociales de Canarias. El

Gobierno es plenamente consciente de todos esos problemas y desea resolverlos

eficazmente.

—Sin embargo, ministro, preocupa el creciente número de extranjeros marroquíes y

de otros países africanos que van instalándose en Canarias, donde, por otra

parte, la situación de muchas empresas es francamente desoladora.

—Personalmente no creo que el número de extranjeros en Canarias de origen

marroquí, africano e hindú, sea excesivo ni alarmante. De acuerdo con las normas

internacionales, el Gobierno español respeta los derechos de todos los

extranjeros; pero, en este caso, sobre todo, tiene en cuenta la necesidad de

canalizar toda posible inmigración de manera que ningún legítimo bíteres

comercial canario sufra competencias injustificadas o excesivas.

Las relaciones entre España y Marruecos —agrega— han sido siempre importantes, y

es lógico que vayan a más. De esta situación no cabe deducir, sin embarco, que

exista ningún plan ni propósito, la parte de nadie, de instalarse de manera

progresiva en las Canaria». El régimen de extranjería, de aplicación general en

todo el territorio nacional, nos permitiría adoptar, en caso de necesidad, una

serie de medidas que evitasen el planteamiento de situaciones delicadas a los

españoles.

—O sea, ministro, que tenemos nuestra sartén por nuestro mango. Eso tranquiliza.

Hablamos del «rapport» presentado por el delegado Reale sobre España ante la

Asamblea parlamentaria del Consejo de Europa y el hipotético voto favorable a

nuestra próxima admisión como miembro de pleno derecho.

—Le pregunto, a propósito de la «operación Europa», ¿qué condiciones políticas

«se esperan de nosotros? ¿Qué euroimagen debemos ofrecer para agradar... allende

Pirineos?

—España está en pleno proceso de transformación de sus estructuras y de sus

instituciones. El Gobierno del presidente Suárez ha declarado claramente el

reconocimiento de que la soberanía reside en el pueblo y será éste el que se

pronuncie a través de sufragio universal sobre la composición de las futuras

Cámaras, a las que corresponderá aprobar las leyes. Se produce así la

homologación con la propia sociedad española y qué duda cabe que su resultado

será una equiparación con los sistemas políticos de la sociedad occidental. Ello

facilitará indiscutiblemente las vías de penetración a las tres instituciones:

económica, defensiva y política, que son el Mercado Común, la N. A. T. O. y el

Consejo de Europa, Pero quiero dejar bien claro que no se hacen las reformas

para ingresar en las instituciones, sino en respuesta a las demandas del pueblo

español. Este será, en definitiva, el que decida sobre la- configuración de

nuestro futuro.

—Sorprendió, señor Oreja Aguirre, su reciente viaje a la capital francesa. ¿No

hubiese sido más Interesante, más político, demorarlo, de modo que, estando ya

constituido el nuevo Gabinete gubernamental, usted se entrevistase con su colega

actual?

—A principios de julio recibí una invitación de mi colega francés para visitar

París y almorzar con él en el Qnai D´Orsay. Tengo por costumbre cumplir mis

compromisos y acudir a las citas. Para mí fue muy satisfactorio entrevistarme

con mi colega, que lo era doblemente como ministro y como diplomático, y además

el señor Sauvagnargues tiene una gran experiencia de política internacional.

Ahora voy a entrevistarme en Nueva York con su sucesor, que es también un

profesional de la diplomacia. Además, la reunión de agosto fue fundamentalmente

para explicar nuestra posición ante el Mercado Común y resultó muy útil la

conversación en el Quai D´Orsay, en la que actuamos los dos ministros

acompañados de nuestros respectivos colaboradores.

ACUERDO CON LA SANTA SEDE, EN DOS ANOS

—Señor ministro, todo apunta a que sea usted el autor y firmante del nuevo

acuerdo´ que ha de renovar el Concordato de España con la Santa Sede, ¿podría

referirse al tema de la confesionalidad? ¿Se excluye del acuerdo, aunque nuestro

ordenamiento jurídico detenmine que España es un país «confesionalmente

católico»?

—Efectivamente, la confesionalidad es una materia excluida. El acuerdo, como ya

he dicho en otras ocasiones, es el pórtico que abre el futuro de nuestras

relaciones. Los dos primeros temas que se han abordado han sido la renuncia al

derecho de presentación por parte del Estado y la renuncia al privilegio del

fuero por parte de la Iglesia. Ahora se habrán de abordar todos los demás temas

pendientes: jurídicos, económicos, culturales, etc., y tenemos para ello el

plazo de dos años. Espero que mucho antes hayamos concluido nuestra labor. La

confesionalidad no es materia de negociación sino de decisión española. Esta

decisión, por el rango que actualmente tiene, exige para su revisión la

aprobación popular.

Y dice bien el ministro: decidir que España sea o no confesionalmente católica

será, en un próximo futuro, tema de referéndum. . cor aquello de que «toca ley

fundamental.

—Mañana, lunes, si Dios quiere, usted hablará ante la Asamblea General de ese

«planeta en crisis» que es la O. N. U. ¿Podría adelantarnos los puntos más

destaca-bles de su discurso?

—Este viaje va a ser para mí el undécimo a la Asamblea General de las Naciones

Unidas; los otros diez acompañando al ministro de Asuntos ´Exteriores y esta vez

como titular de este Ministerio. Será una buena ocasión para dar a conocer los

propósitos generales del Gobierno español en relación con la política ´exterior

y centrar nuestra actitud (respecto a la política internacional.´ El tema

central en este sentido será para mí el de la seguridad en su triple dimensión:

defensiva, económica y en cuanto afecta a los derechos humanos.

—Me gustaría echar una ojeada a su agenda de viaje y estancia en Estados Unidos,

¿es posible?

—¡Cómo no! El 28 firmaré el Pacto de los Derechos Humanos, ´en nombre del

Gobierno, y ese mismo día por la tarde asistiré al Council of Foreign Relations,

que es la institución americana más importante en el terreno de las relaciones

internacionales y donde se publica la famosa revista "Foreign Affairs". En

Naciones Unidas tengo ya* preparadas varias entrevistas con muchos colegas de

otros países y también comprometidas diversas comidas con varios ministros. El

día 1 estaré en Washington para la constitución del Consejo Hispanoamericano y,

en principio, regresaré a Madrid el sábado, 2. Es una estancia más corta de lo

habitual en Naciones Unidas, pero tengo mucho trabajo en Madrid y no puedo estar

ausente más tiempo.

Mi curiosidad está satisfecha: lo que realmente deseaba saber era si nuestro

ministro de Asuntos Exteriores tenía ya concertadas las entrevistas con Cárter y

Ford. Pero, al parecer, no las hay... en «agenda».

—¿Próximos viajes?

—En este momento tengo programadas las dos visitas en que acompañaré a Su

Majestad el Rey a Colombia y París, y una invitación, que ya he aceptado, a

fines de noviembre al Canadá. Ese es todo el programa basta hoy.

JORNADA DE MINISTRO: CATORCE HORAS

Marcelino Oreja es joven, brioso y brillante: pero está cansado. Es el suyo un

cansancio que no quiere treguas, ni siestas, ni descanso. En cansancio que no es

flojera, sino fiebre.

—¿Cuántas horas de trabajo, cada día. ministro?

—Tal vez sería mejor calcular cuántas horas fuera del trabajo ministerial, que

son ciertamente bastante pocas. Creo, sin embargo, que es preciso ir a una

racionalización del trabajo, intentar disponer de tiempo suficiente para poder

pensar y meditar fuera del rompeolas de papeles que llegan a un despacho

oficial.

Pero esto son sólo propósitos...

La verdad es que yo entro aquí en este despacho a las ocho de la mañana y salgo

a las diez de la noche.

Los almuerzos son oficiales, de trabajo, «impepinablemente». Y a veces me

pregunto por qué...; porqué otros hombres de Gobierno, en otros países, a las

seis y media de la tarde ponen punto final y se dedican a leer, a estudiar, a

estar con su familia y sus amigos... y nosotros no sabemos hacerlo así.

Tengo la abrumadora impresión de que hago, y hago, y hago... sin la distancia

necesaria entre uno y los acontecimientos para resolver y analizar y con

perspectiva. Ese alejamiento, que en realidad es sosiego, tiempo, nos haría

mucha falta.

SUCEDER A AREILZA

—Y a usted, ministro «full time», qué le descansa?

—Estar con mi familia en el campo los fines de semana y leer con tranquilidad,

sin pensar en la necesidad de buscar una cita para un discurso o un texto para

una intervención. Hasta ahora consigo estar bastante tranquilo los fines de

semana, salvo cuando tengo viajes, naturalmente.

—-¿Hándicáps de ser ministro de Asuntos Exteriores después de «los periplos de

Areilza»?. ¿Es Incómodo suceder a un conde Motrico a la hora de «dar Imagen»

fuera de España? La respuesta es rápida. Tan hábil como sutil. Me dice: —

Hándicap ninguno; creo que es una suerte ser ministro después de un hombre del

talento y condiciones del conde de Motrico, que ha dejado, a lo largo de sus

meses de ministerio, tan buena imagen de España en el exterior. Además, hoy se

está, cumpliendo lo que él anunciaba que se iba a hacer, y esto es muy

reconfortante.

—Los objetivos multip es cara al exterior, ¿le quitan Intención y atención para

sus inquietudes de siempre por «la cosa política» interior?

—En absoluto. Sigo siendo un hombre político. Por ser ministro de Asuntos

Exteriores, soy miembro de un Gobierno y, por tanto, solidario en «intención y

atención», como usted dice, de todos los problemas, inquietudes, planteamientos

y objetivos de la política interna del país. Sólo que, lógicamente, sé bien lo

que es incumbencia y área decisoria del presidente.

—Se dice «en la calle» de ciertos restaurantes, antesalas ministeriales, Cámaras

parlamentarias y redacciones de periódicos, que tal vez el Gobierno, o algunos

de sus miembros, después de servirnos el referéndum y la reforma, se

desenganchen del carro gubernamental para estar presentes en las urnas como

candidatos.

(Sonríe como un niño pillo.) Me dice algo así como: -Somos un equipo dé Gobierno

coherente, unido, identificado con su presidente... ¿Por qué habíamos de

desengancharnos?... Queremos hacer realidad el referéndum, la reforma, las

elecciones generales... Hay mucho que hacer hoy para pensar en pasado mañana.

—Concretamente usted, si después de la reforma dejase de ser «hombre de Estado»,

¿pasaría a ser hombre de partido?

—Francamente, Pilar, no lo sé. No sé qué haré después. Ni cómo serán las cosas

después. Tengo tantas urgencias en este momento que... no he tenido tiempo de

pensarlo. ¡Palabra de honor!

Y me lo creo a pie juntillas. Mañana será otro día. También me creo lo que me va

contando camino "del ascensor privado: —Desde que soy ministro n9 he vuelto a

poner una tetra en ningún artículo de «Tácito», aunque ayer, por ejemplo, cené

con ellos. Juego limpio, ante todo.

«Tres objetivos en Europa: penetración, en las instituciones económicas (Mercado

Común), defensiva (NATO) y política (Consejo de Europa).»

Pilar URBANO

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