Autor: Urbano, Pilar. 
 Viernes político. Entrevista con Juan José Rosón. 
 "Mientras sea gobernador, renuncio a alistarme en un partido político"     
 
 ABC.    10/09/1976.  Página: 9-10. Páginas: 2. Párrafos: 67. 

POLITICO

ABC. VIERNES 10 DE SEPTIEMBRE DE 1976. PAG. 9 - 10

ENTREVISTA CON JUAN JOSÉ ROSÓN

"MIENTRAS SEA GOBERNADOR, RENUNCIO A ALISTARME EN UN PARTIDO POLÍTICO"

Hace pocas semanas que Juan José Rosón empuña los mandos del Gobierno Civil de

Madrid. No es fácil el momento del tránsito, y menos para &l «garante del

ejercicio de los derechos ciudadanos», en una incontrolable ciudad-provincia

que, a la hora de las urnas, ha de ser el censo «monstruo» de España. Por eso, y

por su nueva lacies de «hombre de Estado», he ido a ver al gobernador.

—Es curioso; desde ahí fuera, desde la calle madrileña, se puede creer que los

dominios y los alcances del gobernador civil de Madrid y provincia se encierran

en este despacho. Un gran despacho, pero... no más de veinticuatro metros

cuadrados.

—La imagen es algo exagerada; aunque entiendo que se refiere usted a un hecho

real: el Gobierno Civil que yo he recibido me llega aminorado en sus funciones

por una doble circunstancia innegable. De una parte, una serie de competencias

de orden público fueron asumidas por la Dirección General de Seguridad desde

1912. Ahora vuelve a ser incumbencia de «este despacho» toda la cuestión del

orden público. Y de otra parte, en todos estos años, la política oficial ha

gravitado sobre Madrid, y su provincia, al margen del Gobierno Civil; y

naturalmente, se ha hecho sentir la acción directa de los órganos centrales de

la Administración sobre este Gobierno Civil. De modo que ha llegado la hora de

potenciarlo y hacerle jugar su verdadero papel.

EL «ROL» DEL GOBERNADOR

—¿Cuál ha de ser. en adelante, ese papel?... O al menos en este tramo de la

transición.

—Sí, está bien la-salvedad, porque pienso que se modificará la figura del

gobernador, una vez operada la reforma y la democratización en España. Pero de

hoy en adelante hay que potenciar la representación, adllbltum, del Gobierno en

la provincia. Será «rol» del gobernador velar por la imagen del Gobierno y

promover los intereses de la provincia, estimulando, inspeccionando, exigiendo

los servicios de la Administración periférica. De este modo el Gobierno, por su

delegado en cada provincia, cumple con su función de atender las necesidades e

intereses periféricos.

—La «cumbre» de gobernadores, entre otros temas de orden operativo práctico, ¿no

pretendía- remodelar la figura del gobernador civil, Imprimirle cierta

estatalidad, subrayar su carácter público de «hombre de Estado»?

—Sí; de alguna manera se perfilaron como cuatro componentes, o cuatro vertientes

funcionales del gobernador civil de hoy. Políticamente debemos garantizar el

ejercicio pacífico de los derechos ciudadanos: cumplir y hacer cumplir las leyes

a nivel provincial. Otra componente: controlar el abastecimiento de las

necesidades primarias de la comunidad. Ahí entra en función el gobernador como

interventor de mercados, como delegado gubernativo en abastecimientos... Misión

compleja en estos momentos económicos difíciles, de inflación y de lucha de

precios.

También es el gobernador un coordinador de la doble acción que incide en la

demarcación provincial: la de la Administración central del Estado y la de las

Administraciones locales. Son dos áreas actuantes que debemos conjugar.

La cuarta vertiente del Gobierno Civil es ahora muy concreta, y quizá

coyuntural: nos incumbe garantizar el proceso de desarrollo político iniciado.

Como gobernador sor consciente de que pasar de no sistema respetable y

respetado, que nos ha regido durante cuarenta años, a otro sistema político-

social de corte pluralista y democrático exige operar con objetividad, dejando a

un lado intereses partidistas y tendencias

personales.

—Eso, permítame decirlo señor gobernador, ni es fácil, ni está demostrado. El

pueblo tiene que revalidar su madurez política; y el Poder político, su asepsia.

Ambas cosas están por demostrar.

—-Tiene usted razón. Hay que demostrarlo todavía.

FUERZA POLICIAL DE UN GOBIERNO CIVIL

—Hablemos del orden público: ¿por qué la Jefatura Superior de Policía ha pasado

a depender del Gobierno Civil?

—Era preciso normalizar la función del gobernador, en materia de orden público.

Piense usted en la, necesidad de contar con. una fuerza policial para respaldar

el ejercicio de los derechos ciudadanos de asociación, reunión y manifestación;

píense en el mantenimiento del orden público, siempre y especialmente en este

tiempo de incorporación de todos a una nueva ´política; y también considere los

cortos plazos de almanaque marcados para que se llegue a producir una

convivencia político-social pluralista en un sistema democrático. Si a un por

poner un ejemplo, no extraño a la realidad, me notifican siete manifestaciones

públicas para una misma fecha, y si, consideradas una a una, estimo que debo

autorizarlas, Jno necesitaré el respaldo de unas fuerzas policiales qua aseguren

el orden en esos siete actos, por otra parte legales? ¿Cómo es posible proteger

a las personas y sus bienes, sin disponer de fuerzas?

—¿Qué contingentes policiales dependen ahora del gobernador civil de una

provincia? -

—Las fuerzas de la Jefatura Superior de Policía; la Policía Gubernativa, ya sea

Cuerpo General de Policía, ya sea Policía Armada; la Guardia Civil, también las

respectivas Policías Municipales, de acuerdo con las posibilidades que otorgan

los Reglamentos.

—Que en el caso concreto de Madrid se traduce en ¿cuántos hombres?

—En cifras redondas, unos siete mil quinientos.

SANCIONES, PROHIBICIONES Y «ANOMALÍAS»

—Esa competencia sancionadora del gobernador ha producido, acaso por falta de

una normativa homogénea, actuaciones muy distintas en una y otra provincias,

Incluso ante hechos similares. Una misma conferencia, por ejemplo, se ha

autorizado en Barcelona y se ha prohibido en Mallorca, o viceversa. ¿Seguiremos

asistiendo a esas arbitrariedades?

—Bueno; ante todo debo decirle que un mismo hecho, según el lugar y las

circunstancias en que se vaya a producir, puede tener muy distintas

consecuencias, alcances y significados. Ahí está el ejemplo de las siete

manifestaciones en un día, que antes citaba. Eso en Madrid puede no ser

problema...

—Pero en Toledo estrangularía el pulso de la vida ciudadana. Entiendo.

—No obstante va a haber en adelanto una coherencia formal en la aplicación de

las leyes. Hemos de ser liberales y tajantes en la potenciación del ejercicio de

los derechos aunque seamos rigurosos en la correción de los excesos, y en el

mantenimiento del orden en la calle. Y operaremos cordinadamente entre las

provincias para evitar precisamente esas anomalías que usted denuncia. Este tema

se trató profundamente en la «cumbre» celebrada en el Consejo Nacional porque es

vital.

PROBLEMAS DE MADRID

—Problemas que Madrld y provincia arrojan sobre la mesa del gobernador Rosón?

—¿Enumero? Son muchos y muy diversos. Desde la insuficiencia de infraestructura

viaria hasta la incapacidad de servicios públicos; la falta de puestos

escolares, de guarderías infantiles e instituciones para ancianos; los problemas

de tráfico en los accesos hasta el corazón de Madrid. Porque venir desde una

ciudad dormitorio del entorno hasta el centro, comercial y de negocios -y

trabajo supone alargar en una hora o más la jornada laboral en muchos casos.-

También están los problemas de venta de artículos de primera necesidad: falta

una buena red distributiva... En fin, habría que detener la vida y empezar de

nuevo. Pero eso es imposible.

—¿Su mayor preocupación y, por tanto, la prelación de atenciones?

—Me preocupa mucho la política de precios; pero también dotar a los barrios

periféricos, en especial al cinturón de Madrid, de los servicios comunitarios

mínimos. Hay mucho que hacer, y quiero hacer.

LOS HOMBRES Y LOS MEDIOS DEL MOVIMIENTO

—¿Seguirá siendo un gobernador civil «jefe provincial del Movimiento»?

—Yo creo que funciones que fueron delegadas por el Estado, han de ser reasumidas

por el mismo Estado.

La estructura humana, los medios, las organizaciones del Movimiento han de

ponerse al servicio del pluralismo político hacia el que caminamos.

—¿Y los «políticos» del Movimiento? ¿Los hombres que administraron el Poder

desde 1937?

—Pienso, sinceramente, que deben tener las mismas posibilidades en el concurso

político que los demás.

—¿Qué significa ser hoy «Jefe provincial del Movimiento»?

—Esa condición ha de llevarnos a cuidar una parcela que ha sido importante en La

vida política pasada y que hay que reconvertir al servicio de una vida política

nueva sin inmovilismos.

—Usted ¿es hombre der Movimiento?

—Yo... nací en el año treinta y dos; o sea, tuve uso de razón después de la

guerra. Mi «curriculum» político es el mismo de la vida nacional de estos

cuarenta años. He participado de modo activo en la gestión pública, pero no me

encuadro en grupos inmovilistas reacios al cambio.

—¿Es usted hombre de partido? ¿Ha tomado ya «partido»...?

—En el futuro seré hombre de partido, pero no desde el Gobierno Civil que se me

ha encomendado. Esta es una renuncia que me impongo: mientras sea gobernador, no

me encuadraré en ningún partido. La «asepsia» de que antes me hablaba usted,

Pilar... Claro que en mi fuero interno tengo mis ideas políticas de componente

liberal y tendencia socializante, y me siento «vinculabie» con algún grupo

generacionalmente joven. Ahora bien, siempre en´ el plano mental, la condición

que pongo es que ese grupo político sea respetuoso con la Historia pasada

inmediata. Nunca me afiliaría a rupturistas que hagan tabla rasa de cuarenta

años de la vida de un pueblo.

—¿Franquista, pues, de alguna manera...?

—Me siento identificado con muchas cosas importantes que el franquismo nos ha

legado.

—Se habla de «compromiso nacional», de «ruptura pactada», de «pacto Gobierno-

Oposición», y todos aseguran representar a «la mayoría». ¿Cómo ve usted la

situación?

—Yo veo dos fuerzas de, distinto signo que pueden, o no, ser capaces de

encontrar y respetar unas reglas de juego «para ambas». Todo ha de depender del

entendimiento entre esas fuerzas contrarias y de los resultados que den las

urnas.

—¡Las urnas! Tremenda cuestión... Al fin, ¿servirán para algo?

—Está habiendo demasiada presunción política. ¡Que dejen hablar al pueblo, que

los políticos dejemos de hablar en nombre del pueblo! Es imprescindible la

consulta popular y las elecciones generales. El pueblo es quien ha de decir en

quién confía, qué línea política y qué evolución desea.

—¿Usted cree, de veras, en los resultados del Referéndum? ¿Y en las elecciones?

—¡Rotundamente, sí! ¿Cómo vamos a hacer posible la transición sin un escrupuloso

cumplimiento de las leyes, sin una gran limpieza en las elecciones? Si viciamos

la consulta nacional o las elecciones generales entorpecemos y prostituimos el

desarrollo político democrático. Y la mayoría´de los gobernadores civiles, de

nombramiento -reciente, hemos venido precisamente para impedir eso.

—Sin embargo, usted no Ignora que se teme un referéndum plebiscitarlo: unos´

resultados preacordados.

—¡Ah, no! No es esa la intención del presidente Suárez, ni la del Gobierno. Se

quiere producir una democratización auténtica: contando con el pueblo.

—¿Hipotecaremos con un SI o un NO convencional otros treinta o cuarenta años de

política monolítica?

—La pregunta del Referéndum aún está en estudio; precisamente para evitar esos

riesgos, y otros más, que no deseamos correr. Este tema, y el de ofrecer

garantías de control y autenticidad en el Referéndum y en las elecciones,

justifican que hayan de celebrarse aún varias reuniones de gobernadores.

LA HONRADEZ DE LAS URNAS

—¿Se espera que el Referéndum movilice la respuesta de todo el país? ¿Irá a las

urnas la oposición marxista?

—A mí no me preocupa la participación popular em el Referéndum: porque estoy

convencido de que habrá eran afluencia; en cambio, las elecciones van a depender

de la concurrencia de la hoy llamada oposición.

Estos quince próximos días van a ser políticamente decisivos. El Gobierno va a

hablar y concretar. La oposición ha de definirse también, y salir de sus teorías

maximalistas. O todos colaboramos, y se da el diálogo auténtico, con deseo mutuo

de entender las razones y las dificultades del interlocutor o no hay evolución

pluralista posible.

Lo que no puede volver a darse es el radicalismo de vencedores y vencidos. Ya no

se puede volver al año treinta y uno, ni al año treinta y nueve. Todos los

políticos pueden tener en mil novecientos setenta y siete su opción de juego;

pero es ya un juego distinto, un nuevo sistema actualizado según las exigencias

de una sociedad que es también nueva. Y no dejo de reconocer que la sociedad

española -de hoy es diferente, precisamente por cuanto de limitaciones y de

desarrollos ha habido en estos cuarenta años.

(Enciende el último cigarrillo de la entrevista. En el cenicero, cuatro colillas

sobre un montoncito de cenizas. Se reclina sobre el sillón y sigue hablando con

vehemencia. El tema de la política nacional le ciñe más prieto el corazón que

toda una mesa atestada de papeles recordándole un sinnúmero de problemas

vlarios. de abastecimiento, de servicios comunales... ¿Verdad, Juan José Rosón,

que le importa a usted más la política de los hombres que la administración de

las cosas? Si usted fuera marinero ya se habría hecho tatuar en el antebrazo

Izquierdo una estampilla indeleble: «soy un hombre de Estado, para bien o para

mal».)

...Pero hacen falta Instituciones representativas. Y si se cuenta con el pueblo

se le tendrá que exigir sacrificios de consumo, honestidad fiscal, arrimar el

hombro a una política de intereses comunes. Y todo eso dependerá de la

representatividad de los elegidos; de ahí que los propios electores ya se

asegurarán y tomarán sus cautelas para erradicar abusos y entorpecimientos. La

honradez en las urnas nos importa a todos.

¿TRES LEGITIMIDADES?

—Un periodista francés preguntaba al ministro Oreja Aguirre, en el aeropuerto de

Orly, el otro día, por «las tres legitimidades» que parecen coexistir en España:

una derecha franquista, un monarquismo reformista y una izquierda socialista que

propende la ruptura. ¿Cómo se Instrumentará la convivencia de esos tres sectores

tan irreconciliables?

—No hay tres legitimidades. Sólo hay una. Si no queremos suicidarnos como país,

hemos de aceptar como única plataforma de convivencia la Monarquía. Y no se

trata de ser o no monárquico. La pervivencia del Estado la da, hoy en España, la

Monarquía. En cuanto a la derecha franquista y a la izquierda socialista, son

realidades sociológicas, ciertamente; pero en cualquier caso, y siempre después

del proceso electoral, serán legitimidades otorgadas por el pueblo mismo.

—La frecuencia de relevos ministeriales desencadena relevos en los Gobiernos

Civiles. ¿Qué tiempo mínimo de «rodaje» requiere un gobernador como el de Madrid

para «hacerse cargo del cargo»?

—Puedo decirle que yo he tenido de «rodaje» mi mes de vacaciones. ¡Lo que debían

haber sido mis vacaciones! Vivimos a un ritmo tremendo, quemando etapas

vertiginosamente. Lo que eran años, son meses; lo que eran meses, son días. El

tren está en marcha y acelerado. Nadie puede frenarlo. Se corre el riesgo de

equivocarse marchando a esa velocidad, pero ¿qué hacer? Soy providencialista, y

le pido a Dios que me ayude a errar lo mínimo.

—¿Tiene usted a Dios de su parte, Rosón?

—Me gustaría tenerle... porque me va a hacer falta.

Pilar URBANO

ENTREVISTA CON EL GOBERNADOR CIVIL DE MADRID

«Hoy por hoy, me preocupa la participación de la oposición en el proceso

electoral; pero no en el referéndum»

«La pregunta del referéndum y el control de las urnas está aún en estudio. Habrá

más reuniones de gobernadores con ministros»

 

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